Mensaje por crisis » 27 Sep 2009 21:45
Buenas noches
Permiteme, compañero Cinco tiros, una pequeña corrección que hago sin ánimo de ofender pero, que creo lícita cuando se toca el tema sagrado de la gastronomía.
La palabra "pantomaca" no existe. Si bien es cierto que la he visto varias veces escrita quiero pensar que la costumbre, que tanto odio, de minimizar grafismos y adoptar para todo la ecritura sms es la causante de tal equívoco.
Para definir correctamente la rebanada de pan en la que se frota un tomate maduro, se le aplica un chorrito de aceite virgen y se le pone una pizquita de sal en Catalunya diremos "pa amb tomáquet" que literalmente en castellano sería "pan con tomate".
El "pa amb tomàquet" puede hacerse de muchas maneras pero, la que yo te recomiendo es dos rebanadas de pan de "pagès", a poder ser las dos del centro del pan y que el pan sea de 1 Kg (porque el tamaño aquí si que importa). Esas dos rebadas han de ser tostadas, a poder ser, en horno de leña hasta el punto en que ambas caras empiezan a coger un colot marrón muy clarito, pues hay que garantizar que las superficies de ambas cara queden tostaditas pero, que el interior del pan aun esté blandito. Acto seguido de manera de que no se enfrien las rebanadas se les rasca por una de las superficies un ajo pelado (al gusto), se l rasca el tomate (tambie al gusto) y finalmente se le añade un chorrito de aceite virgen extra (si es de primera prensada mejor) por toda la superficie con una aceitera que "riegue" no en demasía, pues no queremos inundar el pan si no que el aceite se filtre a la capa blandita entre las dos caras por las fisuras que le hemos provocado al pan rascando el ajo y el tomate. Finalmente se le adereza con una pizquita de sal repartida uniformemente por toda la superficie (recomiendo un uso muy comedido ya que le quita sabor al conjunto). Todo este proceso ha de hacerse de forma sin prisa pero, sin pausa de manera que podamos comernos el pan caliente (más bién tibio) y que cruja mientras por dentro este jugoso y blandito.
Por supuesto se acompñará al pan de un jamón, queso o embutido comarcal (fuet, secallona, butifarra, llonganitza, salxixó, xòriç...) y se regará con un tinto consistente a golpe de porrón de cristal.
Perdonad que os deje ahora pero, la sobresalivación me impide acertar a dar a las teclas encharcadas en marrana solución de fluido bucal. Un saludo y buen provecho.
Buenas noches
Permiteme, compañero Cinco tiros, una pequeña corrección que hago sin ánimo de ofender pero, que creo lícita cuando se toca el tema sagrado de la gastronomía.
La palabra "pantomaca" no existe. Si bien es cierto que la he visto varias veces escrita quiero pensar que la costumbre, que tanto odio, de minimizar grafismos y adoptar para todo la ecritura sms es la causante de tal equívoco.
Para definir correctamente la rebanada de pan en la que se frota un tomate maduro, se le aplica un chorrito de aceite virgen y se le pone una pizquita de sal en Catalunya diremos "pa amb tomáquet" que literalmente en castellano sería "pan con tomate".
El "pa amb tomàquet" puede hacerse de muchas maneras pero, la que yo te recomiendo es dos rebanadas de pan de "pagès", a poder ser las dos del centro del pan y que el pan sea de 1 Kg (porque el tamaño aquí si que importa). Esas dos rebadas han de ser tostadas, a poder ser, en horno de leña hasta el punto en que ambas caras empiezan a coger un colot marrón muy clarito, pues hay que garantizar que las superficies de ambas cara queden tostaditas pero, que el interior del pan aun esté blandito. Acto seguido de manera de que no se enfrien las rebanadas se les rasca por una de las superficies un ajo pelado (al gusto), se l rasca el tomate (tambie al gusto) y finalmente se le añade un chorrito de aceite virgen extra (si es de primera prensada mejor) por toda la superficie con una aceitera que "riegue" no en demasía, pues no queremos inundar el pan si no que el aceite se filtre a la capa blandita entre las dos caras por las fisuras que le hemos provocado al pan rascando el ajo y el tomate. Finalmente se le adereza con una pizquita de sal repartida uniformemente por toda la superficie (recomiendo un uso muy comedido ya que le quita sabor al conjunto). Todo este proceso ha de hacerse de forma sin prisa pero, sin pausa de manera que podamos comernos el pan caliente (más bién tibio) y que cruja mientras por dentro este jugoso y blandito.
Por supuesto se acompñará al pan de un jamón, queso o embutido comarcal (fuet, secallona, butifarra, llonganitza, salxixó, xòriç...) y se regará con un tinto consistente a golpe de porrón de cristal.
Perdonad que os deje ahora pero, la sobresalivación me impide acertar a dar a las teclas encharcadas en marrana solución de fluido bucal. Un saludo y buen provecho.