Mensaje por Kelly » 24 Ene 2009 15:39
Qué el plomo es tóxico? pues sí! Qué debemos tomar todas las precauciones? por supuesto! Qué no hay que caer en la obsesión y la paranoia? sería prudente!
Hace muchísimo años, cuando empecé a fundir y no había tanta información como ahora, fundía en una cocina con no excesiva ventilación. Extremaba la protección corporal con ropas, calzado y guantes gruesos (incluso me cubría la cabeza), además de gafas amplias. Echaba un trocito de cera en la colada (para facilitar su depuración) e inmediatamente prendía la superficie del plomo derretido, a modo de flambeado (según me dijeron, servía para quemar el exceso de gases tóxicos). He de confesar que me daba por oler el plomo como quien trata de adivinar si un guiso está en su punto (mea culpa). También tenía la costumbre, cuando tiraba con aire comprimido, de meterme un puñado de plomillos en la boca e ir cargando. Confieso que me gustaba chuparlos como caramelos (más mea culpa). Hoy día evitaría estas conductas, aunque debo decir que no se me ha caído el pelo ni otras cosas (apenas tengo canas y me suelen echar menos edad). No recomiendo a nadie estas prácticas sino todo lo contrario, toda precaución es poca. No os expongáis a los vapores y protegeos de posibles salpicaduras.
Qué el plomo es tóxico? pues sí! Qué debemos tomar todas las precauciones? por supuesto! Qué no hay que caer en la obsesión y la paranoia? sería prudente!
Hace muchísimo años, cuando empecé a fundir y no había tanta información como ahora, fundía en una cocina con no excesiva ventilación. Extremaba la protección corporal con ropas, calzado y guantes gruesos (incluso me cubría la cabeza), además de gafas amplias. Echaba un trocito de cera en la colada (para facilitar su depuración) e inmediatamente prendía la superficie del plomo derretido, a modo de flambeado (según me dijeron, servía para quemar el exceso de gases tóxicos). He de confesar que me daba por oler el plomo como quien trata de adivinar si un guiso está en su punto (mea culpa). También tenía la costumbre, cuando tiraba con aire comprimido, de meterme un puñado de plomillos en la boca e ir cargando. Confieso que me gustaba chuparlos como caramelos (más mea culpa). Hoy día evitaría estas conductas, aunque debo decir que no se me ha caído el pelo ni otras cosas (apenas tengo canas y me suelen echar menos edad). No recomiendo a nadie estas prácticas sino todo lo contrario, toda precaución es poca. No os expongáis a los vapores y protegeos de posibles salpicaduras.