Mensaje por teucro » 02 Jul 2008 23:15
Yo creo que la mayoría de avancargueros empezamos por puro placer, nuevas sensaciones, curiosidad, ... porque no nos engañemos, tirar con armas históricas "es otra historia": la medición de la pólvora, el plomo adecuado al calibre, bola o bola (según el caso), sémola o no, calepinos (más o menos gruesos, mayor o menor diámetro), tacos de fieltro, etc. Y las armas cortas: pistola (mecha, pedernal, piston) o revolver, (¿qué elijo?)... y al igual con las carabinas.
Hay una infinidad de cuestiones que pueden llevarnos años experimentando y encontrar placer (si tocamos varias "teclas")
El problema viene cuando nos "emborrachamos" . Es decir, no es problema tirar por placer o tirar porque guste competir. Ambas son perfectamente aceptables, compatibles y de mutuo respeto (que algunos no entienden). El problema está en competir cuando es consecuencia de una borrachera. Yo he conocido a quien ha empezado con avancarga, ha hecho puntos más que dignos y cuando ha visto que no ganaba ninguna competición ha cambiado de modalidad para dejar, al final, el mundo del arma ligera y deportiva. Como digo, es como el vino, hay que beberlo y saborearlo, pero su exceso nos puede emborrachar y su consecuencia no es buena.
Yo creo que la mayoría de avancargueros empezamos por puro placer, nuevas sensaciones, curiosidad, ... porque no nos engañemos, tirar con armas históricas "es otra historia": la medición de la pólvora, el plomo adecuado al calibre, bola o bola (según el caso), sémola o no, calepinos (más o menos gruesos, mayor o menor diámetro), tacos de fieltro, etc. Y las armas cortas: pistola (mecha, pedernal, piston) o revolver, (¿qué elijo?)... y al igual con las carabinas.
Hay una infinidad de cuestiones que pueden llevarnos años experimentando y encontrar placer (si tocamos varias "teclas")
El problema viene cuando nos "emborrachamos" . Es decir, no es problema tirar por placer o tirar porque guste competir. Ambas son perfectamente aceptables, compatibles y de mutuo respeto (que algunos no entienden). El problema está en competir cuando es consecuencia de una borrachera. Yo he conocido a quien ha empezado con avancarga, ha hecho puntos más que dignos y cuando ha visto que no ganaba ninguna competición ha cambiado de modalidad para dejar, al final, el mundo del arma ligera y deportiva. Como digo, es como el vino, hay que beberlo y saborearlo, pero su exceso nos puede emborrachar y su consecuencia no es buena.