Mensaje por winchester73 » 04 Ene 2016 11:57
La sémola sirve de relleno cuando no se echa en las recámaras su carga máxima de pólvora NEGRA (para un Colt 1860, entre 32 y 35 grains de PÓLVORA NEGRA -comprobar el dato con el manual del arma-). Se pueden utilizar para ese mismo fin otros materiales. Se echa la pólvora negra, se echa la sémola, se baja el proyectil y luego se pone la grasa para sellar los posibles huecos entre la recámara y el proyectil.
Con el relleno te aseguras de no dejar aire entre el proyectil y la PÓLVORA NEGRA (lo que puede ser peligroso) y además ganas en precisión porque cuanto más enrasada quede la bala con el extremo final de la recámara, mejor.
La grasa es una medida de seguridad, sirve para evitar que tras un disparo algunos restos incandescentes puedan prender la pólvora negra de las restantes recámaras. Ese riesgo existe cuando los ajustes entre los proyectiles y sus recámaras no son perfectos: la grasa que se aplica tras bajar el proyectil sella los posibles huecos.
También hay que asegurarse de que todas las recámaras recargadas tienen sus correspondientes pistones, que los pistones ajustan en sus chimeneas y que no existe riesgo de que caigan con el retroceso de los disparos. La razón: la misma del párrafo anterior, evitar los disparos en cadena. Y, por descontado, los pistones de colocan lo último, DESPUÉS de cargar las recámaras y poner la grasa.
La sémola sirve de relleno cuando no se echa en las recámaras su carga máxima de pólvora NEGRA (para un Colt 1860, entre 32 y 35 grains de PÓLVORA NEGRA -comprobar el dato con el manual del arma-). Se pueden utilizar para ese mismo fin otros materiales. Se echa la pólvora negra, se echa la sémola, se baja el proyectil y luego se pone la grasa para sellar los posibles huecos entre la recámara y el proyectil.
Con el relleno te aseguras de no dejar aire entre el proyectil y la PÓLVORA NEGRA (lo que puede ser peligroso) y además ganas en precisión porque cuanto más enrasada quede la bala con el extremo final de la recámara, mejor.
La grasa es una medida de seguridad, sirve para evitar que tras un disparo algunos restos incandescentes puedan prender la pólvora negra de las restantes recámaras. Ese riesgo existe cuando los ajustes entre los proyectiles y sus recámaras no son perfectos: la grasa que se aplica tras bajar el proyectil sella los posibles huecos.
También hay que asegurarse de que todas las recámaras recargadas tienen sus correspondientes pistones, que los pistones ajustan en sus chimeneas y que no existe riesgo de que caigan con el retroceso de los disparos. La razón: la misma del párrafo anterior, evitar los disparos en cadena. Y, por descontado, los pistones de colocan lo último, DESPUÉS de cargar las recámaras y poner la grasa.