Mensaje por FrecciaRossa » 07 Ene 2008 12:51
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Hola, Foreros:
El motivo de este mensaje no es hacer una pregunta. Tampoco es el motivo el de colaborar con datos, métodos o maneras de hacer las cosas, para esto me queda muchísimo que aprender todavía...
Yo soy de los que creen que los foros también pueden servir para otro tipo de cosas.
El motivo es mucho más abstracto.
Es explicar sensaciones, reflexiones e ideas acerca de lo que me ha pasado con la avancarga.
Mis primeros pasos en este mundo de la Avancarga tuvieron lugar cuando yo tenía unos 22 ó 23 años, hace ya quince...
En aquel entonces, y después de probarlo con una Europa comprada por mí (entonces las vendían en las jugueterías) y con un revólver de un amigo, acabé espantado: ¡Qué "coñazo"!...para pegar un tiro te currabas un trabajo de dos minutos, hacías un disparo lentorro y maloliente (que además a veces ni salía), y después de media hora habías pegado cuatro tiros. Además, después pasabas más tiempo fregoteando aquel hierro con olor a huevos podridos que lo que habías pasado tirando.
Me reí con un tanto de soberbia y regalé la pistola. Nunca más, me juré. Tenía 22 años...
Después de 18 años de tiro con arma corta, de miles de tiros con la limpia, sencilla y precisa cartuchería de arma moderna, y hace unas semanas, no se por qué, entré en el foro de avancarga...y empecé a notar un cierto "gusanillo" por aquellos trastos de pólvora negra.
Mi inquietud era casi más "estética" que de tiro. Había visto un post de ULTIMOMOHICANO en el que salían unos Teppo japoneses arrebatadores, preciosos, y me dije que iba a empezar a tirar con ellos.
Tanto ULTIMOMOHICANO, como PREDICADOR, como otros más, todos muy juiciosos y "perros viejos" en esto de la avancarga, me lo quitaron de la cabeza. Me dijeron que empezase a andar antes que a correr y que tirase con percusión. Mi respuesta fue que no me gustaba, y que no me apetecía nada. Recuerdos de mis 20 años, supongo...pero al final, como soy un "cabezón", me dije que les haría caso, aunque sólo fuera para llegar después a esas armas de mecha. Pensé que sería una etapa aburrida, pero necesaria...¡Que confundido estaba!!
La primera vez que me volví a presentar en el campo de tiro con una pistola de duelo, comprobé que no iba a ser tan "rollo" como imaginaba. Incluso me lo pasé bien...y volví a quedar para este pasado Domingo...
En esta última ocasión, mi amigo Chema ya me había visto en acción y se fió de dejarme "sólo ante el peligro" (qué adecuado...;) ). Empecé a hacer las cosas por mi mismo. Jugué ligeramente con las cargas, con la presión al ahora de atacar, con la sémola o sin ella, con diferentes calepinos. Incluso probé a colocar los calepinos descentrados provocando vientos a propósito y comprobando el resultado...
Después de estas pruebas, hice una serie de 10 disparos hechos a conciencia, y ví cómo los plomos empezaban a ir dónde tenían que ir: al centro de "lo negro"...Disfruté MUCHISIMO. Más de lo que me había imaginado. Salí de la galería hablando como un niño de lo bien que me lo había pasado, de lo intuitivo que es la avancarga, de lo hecho a "escala humana" que es todo, de lo precisas que pueden llegar a ser.
Mientras tomábamos una caña y un bocadillo de tortilla en la cafetería del campo de tiro, no dejaba de sonreír y de hablar de la AVANCARGA, ya para mí con mayúsculas. Tanto fue asi, que convencí a uno que estaba al lado de que empezase a tirar con ella, sólo por lo ilusionado que se me veía...:lol
Y aqui viene mi reflexión:
¿Qué ha cambiado de hace 15 años a ahora??
Las armas son las mismas, la "mugre" y el humo también.
Incluso la pólvora era la misma con la que tiré hace 15 años...
Lo único que había cambiado ERA YO.
Con 20 años, llegué demasiado pronto a la avancarga. No estaba preparado para apreciarla. El chaval que yo era, sólo quería tirar rápido, mucho y fácil. Una reacción de veinteañero.
Hoy he llegado a la avancarga más maduro en el tiro, con otras necesidades, buscando un poco más la originalidad, la artesanía en cada disparo, el temple, la dificultad añadida de la recarga perfecta, y he encontrado una disciplina apasionante, creativa y de alto nivel de adicción.
No recuerdo la última vez que me lo había pasado tan bien en el campo de tiro.
Ahora, a mis 38 años, creo que para mi ha llegado EL MOMENTO de la avancarga.
Muchísimas gracias a todos por descubrirme esta maravillosa modalidad.
...y también gracias por vuestra paciencia al leer este "tocho"...;)
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Hola, Foreros:
El motivo de este mensaje no es hacer una pregunta. Tampoco es el motivo el de colaborar con datos, métodos o maneras de hacer las cosas, para esto me queda muchísimo que aprender todavía...
Yo soy de los que creen que los foros también pueden servir para otro tipo de cosas.
El motivo es mucho más abstracto.
Es explicar sensaciones, reflexiones e ideas acerca de lo que me ha pasado con la avancarga.
Mis primeros pasos en este mundo de la Avancarga tuvieron lugar cuando yo tenía unos 22 ó 23 años, hace ya quince...
En aquel entonces, y después de probarlo con una Europa comprada por mí (entonces las vendían en las jugueterías) y con un revólver de un amigo, acabé espantado: ¡Qué "coñazo"!...para pegar un tiro te currabas un trabajo de dos minutos, hacías un disparo lentorro y maloliente (que además a veces ni salía), y después de media hora habías pegado cuatro tiros. Además, después pasabas más tiempo fregoteando aquel hierro con olor a huevos podridos que lo que habías pasado tirando.
Me reí con un tanto de soberbia y regalé la pistola. Nunca más, me juré. Tenía 22 años...
Después de 18 años de tiro con arma corta, de miles de tiros con la limpia, sencilla y precisa cartuchería de arma moderna, y hace unas semanas, no se por qué, entré en el foro de avancarga...y empecé a notar un cierto "gusanillo" por aquellos trastos de pólvora negra.
Mi inquietud era casi más "estética" que de tiro. Había visto un post de ULTIMOMOHICANO en el que salían unos Teppo japoneses arrebatadores, preciosos, y me dije que iba a empezar a tirar con ellos.
Tanto ULTIMOMOHICANO, como PREDICADOR, como otros más, todos muy juiciosos y "perros viejos" en esto de la avancarga, me lo quitaron de la cabeza. Me dijeron que empezase a andar antes que a correr y que tirase con percusión. Mi respuesta fue que no me gustaba, y que no me apetecía nada. Recuerdos de mis 20 años, supongo...pero al final, como soy un "cabezón", me dije que les haría caso, aunque sólo fuera para llegar después a esas armas de mecha. Pensé que sería una etapa aburrida, pero necesaria...¡Que confundido estaba!!
La primera vez que me volví a presentar en el campo de tiro con una pistola de duelo, comprobé que no iba a ser tan "rollo" como imaginaba. Incluso me lo pasé bien...y volví a quedar para este pasado Domingo...
En esta última ocasión, mi amigo Chema ya me había visto en acción y se fió de dejarme "sólo ante el peligro" (qué adecuado...;) ). Empecé a hacer las cosas por mi mismo. Jugué ligeramente con las cargas, con la presión al ahora de atacar, con la sémola o sin ella, con diferentes calepinos. Incluso probé a colocar los calepinos descentrados provocando vientos a propósito y comprobando el resultado...
Después de estas pruebas, hice una serie de 10 disparos hechos a conciencia, y ví cómo los plomos empezaban a ir dónde tenían que ir: al centro de "lo negro"...Disfruté MUCHISIMO. Más de lo que me había imaginado. Salí de la galería hablando como un niño de lo bien que me lo había pasado, de lo intuitivo que es la avancarga, de lo hecho a "escala humana" que es todo, de lo precisas que pueden llegar a ser.
Mientras tomábamos una caña y un bocadillo de tortilla en la cafetería del campo de tiro, no dejaba de sonreír y de hablar de la AVANCARGA, ya para mí con mayúsculas. Tanto fue asi, que convencí a uno que estaba al lado de que empezase a tirar con ella, sólo por lo ilusionado que se me veía...:lol
Y aqui viene mi reflexión:
¿Qué ha cambiado de hace 15 años a ahora??
Las armas son las mismas, la "mugre" y el humo también.
Incluso la pólvora era la misma con la que tiré hace 15 años...
Lo único que había cambiado ERA YO.
Con 20 años, llegué demasiado pronto a la avancarga. No estaba preparado para apreciarla. El chaval que yo era, sólo quería tirar rápido, mucho y fácil. Una reacción de veinteañero.
Hoy he llegado a la avancarga más maduro en el tiro, con otras necesidades, buscando un poco más la originalidad, la artesanía en cada disparo, el temple, la dificultad añadida de la recarga perfecta, y he encontrado una disciplina apasionante, creativa y de alto nivel de adicción.
No recuerdo la última vez que me lo había pasado tan bien en el campo de tiro.
Ahora, a mis 38 años, creo que para mi ha llegado EL MOMENTO de la avancarga.
Muchísimas gracias a todos por descubrirme esta maravillosa modalidad.
...y también gracias por vuestra paciencia al leer este "tocho"...;)
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