Mensaje por Zaldiko » 03 Oct 2010 22:32
Explicando mis convencimientos, no bien entendidos al parecer:
Si el tirador aporta como 8 y el revolver como 2, el resultado será 8+2 = 10. Si el tirador aporta 8 pero el revolver aporta 3, la suma será 8+3 = 11. De esto se tiene, paralelamente, perfecto conocimiento en el deporte de Formula I: sin un buen coche no estarás entre los mejores por muy bueno que seas. El resultado es siempre una suma del esfuerzo personal y de los medios al servicio de ese esfuerzo.
Los medios no suplen el rendimiento personal, es obvio, pero lo hacen mas rentable, y entre dos tiradores con la misma capacidad individual, obtendrá mejores resultados el que mejor arma tenga. Disculpad la "perogrullada".
Pero no es tanto la precisión del revolver, porque casi todos tiran bien, sino otra cualidad la que busco. Busco la fiabilidad a un precio razonable, que me garantice el funcionamiento adecuado sin fallos por desgastes o desajustes prematuros, a causa del empleo, en su construcción, de aceros más blandos (de facil mecanizado) de lo conveniente.
(No se me olvida una competición, en Sevilla, donde se me disparó la pistola en Cominazo, ella solita, por fallo del mecanismo de la llave. No diré la marca.)
Lamentablemente en los revólveres de avancarga existen infinidad de ellos con esa debilidad de material, posiblemente porque su finalidad no es, en la mayoria de los casos, la competición sino el uso decorativo o de colección, que se quiere obtener con el más bajo precio. Sin embargo, en las armas de retrocarga esto no es frecuente, por la propia exigencia de la pólvora nitro.
Ningún arma buena o mala me va a hacer campeón por si misma, pero un arma de buena calidad me puede ayudar, y, por lo menos, no va a añadir a mi frustración, por mis limitaciones como tirador, los disgustos por averías inoportunas o funcionamiento defectuoso.
Hay además otra relación entre el tirador y sus armas, muy importante a mi modo de ver: si tienes confianza en el arma que usas e, incluso, si estéticamente te gusta, tus esfuerzos para progresar con ella serán más llevaderos y gratificantes.
Nunca he podido tirar bien con un arma que no me gustara, del mismo modo que tampoco creo que hubiera podido bailar, demasiado bien, con la más fea de la fiesta, por muy buen bailarín que fuera.
En fin, "¡Las aficiones son la sal de la vida!"
Si no lo dijo Napoleón, debería haberlo dicho.
Explicando mis convencimientos, no bien entendidos al parecer:
Si el tirador aporta como 8 y el revolver como 2, el resultado será 8+2 = 10. Si el tirador aporta 8 pero el revolver aporta 3, la suma será 8+3 = 11. De esto se tiene, paralelamente, perfecto conocimiento en el deporte de Formula I: sin un buen coche no estarás entre los mejores por muy bueno que seas. El resultado es siempre una suma del esfuerzo personal y de los medios al servicio de ese esfuerzo.
Los medios no suplen el rendimiento personal, es obvio, pero lo hacen mas rentable, y entre dos tiradores con la misma capacidad individual, obtendrá mejores resultados el que mejor arma tenga. Disculpad la "perogrullada".
Pero no es tanto la precisión del revolver, porque casi todos tiran bien, sino otra cualidad la que busco. Busco la fiabilidad a un precio razonable, que me garantice el funcionamiento adecuado sin fallos por desgastes o desajustes prematuros, a causa del empleo, en su construcción, de aceros más blandos (de facil mecanizado) de lo conveniente.
(No se me olvida una competición, en Sevilla, donde se me disparó la pistola en Cominazo, ella solita, por fallo del mecanismo de la llave. No diré la marca.)
Lamentablemente en los revólveres de avancarga existen infinidad de ellos con esa debilidad de material, posiblemente porque su finalidad no es, en la mayoria de los casos, la competición sino el uso decorativo o de colección, que se quiere obtener con el más bajo precio. Sin embargo, en las armas de retrocarga esto no es frecuente, por la propia exigencia de la pólvora nitro.
Ningún arma buena o mala me va a hacer campeón por si misma, pero un arma de buena calidad me puede ayudar, y, por lo menos, no va a añadir a mi frustración, por mis limitaciones como tirador, los disgustos por averías inoportunas o funcionamiento defectuoso.
Hay además otra relación entre el tirador y sus armas, muy importante a mi modo de ver: si tienes confianza en el arma que usas e, incluso, si estéticamente te gusta, tus esfuerzos para progresar con ella serán más llevaderos y gratificantes.
Nunca he podido tirar bien con un arma que no me gustara, del mismo modo que tampoco creo que hubiera podido bailar, demasiado bien, con la más fea de la fiesta, por muy buen bailarín que fuera.
En fin, "¡Las aficiones son la sal de la vida!"
Si no lo dijo Napoleón, debería haberlo dicho.