Mensaje por macmaniacoes » 05 Abr 2009 18:54
Antes de los ajustes laterales, poníamos la tira adhesiva alrededor de la campana delantera y calibrábamos manualmente nuestros visores metro a metro en el campo de tiro. Los zoquetes como yo, que íbamos sólo para divertirnos, a veces nos conformábamos con incrementos de cinco metros a medio rango, de veinte a treinta y cinco metros, donde la trayectoria del balín es bastante plana. Pero para ser sincero, en aquella época usaba un Bushnell Trophy 6-18x, así que en realidad no podía estimar distancias más allá de los treinta y cinco metros. Marqué incrementos de cinco metros en la campana hasta el fondo del campo, por supuesto, y me lo pasé en grande charlando y ojeando los blancos.
Sin embargo, los que ajustan la elevación para cada tiro, los torreteros (N. del T.: clickers en el original), tenían anillos de ajuste hechos de Delrin. Eran más grandes que los originales, lo que les permitía meter una escala de metraje alrededor de la circunferencia del mando, siendo así capaces de saber cuantos clicks necesitan para cada tiro a cada distancia. Es de notar que las competiciones de F&T sitúan los blancos a distancias variables que van de los diez a los cincuenta metros, cuarenta y cinco cuando yo empecé. Así que había que poner un montón de lineas de estas en aquellos mandos, y estos tenían que ser más grandes que los originales para poder acomodar todos aquellos metrajes que metíamos. Además, ruedas más grandes permitían meter líneas de colores para distinguir diferentes rangos de temperatura.
Aprendías un montón de balística con toda esta historia. Por ejemplo, aprendías que para cada marca de rango próximo, se correspondía otra marca de larga distancia de manera casi exacta, por ejemplo, la marca para veinte metros podía ser válida para treinta y seis, y así otras.
Retículas
Cuando empecé a practicar F&T, las retículas mil-dot no eran comunes en absoluto. La más habitual era la dúplex. Los "ojeadores" (N. del T.: holdeovers en el original, se refiere a los que apuntan "a ojo") tenían cinco puntos con los que apuntar, y los torreteros opinaban que la delgada cruz central era más fácil de localizar en condiciones de luz difíciles. Puede aprender más sobre la retícula dúplex aquí:
http://www.pyramydair.com/blog/2008/03/scopes-part-4-features-you-need-ones.html
Las retículas lisas no son muy apropiadas para F&T. O son demasiado delgadas para ser visibles con poca luz, o demasiado gruesas para apuntar a blancos pequeños. Las mil-dot se adaptan muy bien al F&T. Tiene lineas delgadas fáciles de ver y multitud de puntos alternativos para apuntar.
No hay una retícula "mejor" para esta competición. Todo se reduce a costumbre, habilidad y preferencia personal. Puede llevar años encontrar un visor a su gusto, y cuando lo haga, las especificaciones pueden representar para usted menos que aspectos no mensurables como el tipo de retícula, la facilidad para encontrar el punto dulce de la pupila de salida o la claridad en condiciones de luz pobres. Para mi, tanto la dúplex como la mil-dot van bien.
Efectos de la temperatura en los visores.
Tiene su visor perfectamente metrado, ópticamente centrado y cree que está listo para saltar al ruedo. Entonces la temperatura baja diez grados durante la competición y toda esa cuidadosa preparación se va al carajo. Pues sí, la temperatura puede tener un efecto muy apreciable en los visores, y ese efecto es más notable en el F&T que en ningún otro deporte que yo conozca.
Los tiradores de elite no tienen una escala en sus ruedas de paralaje ¡Tienen tres! ¡Cada una ajustada para un rango distinto de temperaturas! Y probablemente tengan también dos o tres escalas en el ajuste de caída. El recorrido que solía hacer en Maryland era usado por muchos de los mejores tiradores a nivel nacional, y he visto los increíbles extremos a los que pueden llegar para estimar con precisión hasta el último decímetro de distancia a todos y cada uno de los blancos.
Con todo este trabajo obsesivo por el medio, no es de extrañar que me limitara a tirar por aproximación los dos primeros años que competí en F&T. Si embargo, un día me atrapó la ilusión de llegar a ganar algo algún día, así que me apreté los machos y me compré un buen PCP y un visor de los gordos; y decidí ajustarlo para cada tiro. El artículo de hoy ha sido realmente una justificación para ajustar el visor en cada tiro. En la próxima cita, hablaré de lo que hacíamos los cerditos ojeadores en retaguardia mientras las estiradas prima donas ganaban los trofeos.
Antes de los ajustes laterales, poníamos la tira adhesiva alrededor de la campana delantera y calibrábamos manualmente nuestros visores metro a metro en el campo de tiro. Los zoquetes como yo, que íbamos sólo para divertirnos, a veces nos conformábamos con incrementos de cinco metros a medio rango, de veinte a treinta y cinco metros, donde la trayectoria del balín es bastante plana. Pero para ser sincero, en aquella época usaba un Bushnell Trophy 6-18x, así que en realidad no podía estimar distancias más allá de los treinta y cinco metros. Marqué incrementos de cinco metros en la campana hasta el fondo del campo, por supuesto, y me lo pasé en grande charlando y ojeando los blancos.
Sin embargo, los que ajustan la elevación para cada tiro, los torreteros (N. del T.: clickers en el original), tenían anillos de ajuste hechos de Delrin. Eran más grandes que los originales, lo que les permitía meter una escala de metraje alrededor de la circunferencia del mando, siendo así capaces de saber cuantos clicks necesitan para cada tiro a cada distancia. Es de notar que las competiciones de F&T sitúan los blancos a distancias variables que van de los diez a los cincuenta metros, cuarenta y cinco cuando yo empecé. Así que había que poner un montón de lineas de estas en aquellos mandos, y estos tenían que ser más grandes que los originales para poder acomodar todos aquellos metrajes que metíamos. Además, ruedas más grandes permitían meter líneas de colores para distinguir diferentes rangos de temperatura.
Aprendías un montón de balística con toda esta historia. Por ejemplo, aprendías que para cada marca de rango próximo, se correspondía otra marca de larga distancia de manera casi exacta, por ejemplo, la marca para veinte metros podía ser válida para treinta y seis, y así otras.
Retículas
Cuando empecé a practicar F&T, las retículas mil-dot no eran comunes en absoluto. La más habitual era la dúplex. Los "ojeadores" (N. del T.: holdeovers en el original, se refiere a los que apuntan "a ojo") tenían cinco puntos con los que apuntar, y los torreteros opinaban que la delgada cruz central era más fácil de localizar en condiciones de luz difíciles. Puede aprender más sobre la retícula dúplex aquí: [url]http://www.pyramydair.com/blog/2008/03/scopes-part-4-features-you-need-ones.html[/url]
Las retículas lisas no son muy apropiadas para F&T. O son demasiado delgadas para ser visibles con poca luz, o demasiado gruesas para apuntar a blancos pequeños. Las mil-dot se adaptan muy bien al F&T. Tiene lineas delgadas fáciles de ver y multitud de puntos alternativos para apuntar.
No hay una retícula "mejor" para esta competición. Todo se reduce a costumbre, habilidad y preferencia personal. Puede llevar años encontrar un visor a su gusto, y cuando lo haga, las especificaciones pueden representar para usted menos que aspectos no mensurables como el tipo de retícula, la facilidad para encontrar el punto dulce de la pupila de salida o la claridad en condiciones de luz pobres. Para mi, tanto la dúplex como la mil-dot van bien.
Efectos de la temperatura en los visores.
Tiene su visor perfectamente metrado, ópticamente centrado y cree que está listo para saltar al ruedo. Entonces la temperatura baja diez grados durante la competición y toda esa cuidadosa preparación se va al carajo. Pues sí, la temperatura puede tener un efecto muy apreciable en los visores, y ese efecto es más notable en el F&T que en ningún otro deporte que yo conozca.
Los tiradores de elite no tienen una escala en sus ruedas de paralaje ¡Tienen tres! ¡Cada una ajustada para un rango distinto de temperaturas! Y probablemente tengan también dos o tres escalas en el ajuste de caída. El recorrido que solía hacer en Maryland era usado por muchos de los mejores tiradores a nivel nacional, y he visto los increíbles extremos a los que pueden llegar para estimar con precisión hasta el último decímetro de distancia a todos y cada uno de los blancos.
Con todo este trabajo obsesivo por el medio, no es de extrañar que me limitara a tirar por aproximación los dos primeros años que competí en F&T. Si embargo, un día me atrapó la ilusión de llegar a ganar algo algún día, así que me apreté los machos y me compré un buen PCP y un visor de los gordos; y decidí ajustarlo para cada tiro. El artículo de hoy ha sido realmente una justificación para ajustar el visor en cada tiro. En la próxima cita, hablaré de lo que hacíamos los cerditos ojeadores en retaguardia mientras las estiradas prima donas ganaban los trofeos.