Mensaje por Carnumis » 15 May 2023 14:11
Buenos días a todos. Me presento.
Me llamo Carlos, soy de Cartagena y en breve cumpliré mis primeros 59 años.
Mi afición a las armas viene desde niño. Entre mis juguetes preferidos, siempre había alguna escopeta o pistola (o varias).
Tuve la suerte de nacer en un pueblo de Cartagena y disfruté del aire libre hasta los 17 años que me fui a Madrid (en el 97 regresé a Cartagena).
Obviamente, mi primer arma que disparaba de verdad, fue una carabina Gamo 4,5 a la que vulgarmente llamamos “El Escopetín” y que aun conservamos en la familia (luego cuento más).
El único recuerdo físico de esa época es una medalla de 2º clasificado en las fiestas del pueblo.
En esa época “envidiaba” a mis amigos que tenían padres cazadores ya que mi padre no lo era ni lo iba a ser nunca, bueno, solo una vez cazó.
Los padres de mis amigos nos enseñaban sus escopetas y nos traían las vainas de los cartuchos usados para que jugáramos después de sus cacerías. Menudo olor tan bueno.
Ya en Madrid, conseguí que unos Reyes me regalaran una pistola Gamo para poder pegar algún tiro sin salir de casa. Luego vino una pistola ballesta, al menos practicaba a 5 metros.
Mi primera experiencia con la caza real, fue cuando invitaron a mi padre a una tirada de perdices en Albacete con antiguos amigos. A mí también me dejaron participar, mis primeras perdices y la única cacería de mi padre. Gran día.
Más tarde, en Madrid, retomé una amistad con un amigo de mi pueblo que encima gestionaba caza. Si a esto, le unimos que mi futuro suegro era cazador, os podéis imaginar lo siguiente.
Efectivamente, me aficioné a la caza. Nada serio, algo de conejos y alguna perdiz despistada, eso sí, con escopeta prestada.
Mi tío y padrino, también aficionado, al ver que yo empezaba y el ya no ejercía, me ofreció una de sus armas, una paralela Víctor Sarasqueta, la que gustosamente transferí a mi nombre e hice mi primera licencia. Hablamos de finales de los 80. Ya hablaremos de ella en otro momento.
Ya empecé a cazar, tanto en Cartagena con mi suegro, como en otras comunidades con mi amigo de la infancia y algún vecino en su pueblo.
En el 97 vuelvo a Cartagena, me hago de dos cotos y sobre todo, sigo conejeando.
En esta época, mi i tío, ya mayor, me dice que me lleve la otra escopeta y su “Escopetín”, que ya no está para pagar más licencias.
El “Escopetín” era exactamente igual al que teníamos en casa, eso sí, mucho menos usado, él no tenía hijos. Mi decisión fue darle a mi hermano el nuestro y yo me quedé con el bueno de mi tío. Ah, la escopeta era una Brougnig A5 Sweet Sixteen (ya hablaremos de ella en otro momento).
Ya termino (casi).
Ya en el 2.000, mi suegro se convierte en exsuegro y mi amigo abandona la gestión de caza. Os podéis imaginar, sin perros, poca caza hay por aquí. No digo 0 de cazar pero casi.
Ahora, entre problemas físicos y otras aficiones, creo que llega el momento de “jubilarme”.
Hasta aquí mi presentación. Ahora voy a seguir empapándome en el foro que por cierto, no está nada mal.
Gracias a todos
Buenos días a todos. Me presento.
Me llamo Carlos, soy de Cartagena y en breve cumpliré mis primeros 59 años.
Mi afición a las armas viene desde niño. Entre mis juguetes preferidos, siempre había alguna escopeta o pistola (o varias).
Tuve la suerte de nacer en un pueblo de Cartagena y disfruté del aire libre hasta los 17 años que me fui a Madrid (en el 97 regresé a Cartagena).
Obviamente, mi primer arma que disparaba de verdad, fue una carabina Gamo 4,5 a la que vulgarmente llamamos “El Escopetín” y que aun conservamos en la familia (luego cuento más).
El único recuerdo físico de esa época es una medalla de 2º clasificado en las fiestas del pueblo.
En esa época “envidiaba” a mis amigos que tenían padres cazadores ya que mi padre no lo era ni lo iba a ser nunca, bueno, solo una vez cazó.
Los padres de mis amigos nos enseñaban sus escopetas y nos traían las vainas de los cartuchos usados para que jugáramos después de sus cacerías. Menudo olor tan bueno.
Ya en Madrid, conseguí que unos Reyes me regalaran una pistola Gamo para poder pegar algún tiro sin salir de casa. Luego vino una pistola ballesta, al menos practicaba a 5 metros.
Mi primera experiencia con la caza real, fue cuando invitaron a mi padre a una tirada de perdices en Albacete con antiguos amigos. A mí también me dejaron participar, mis primeras perdices y la única cacería de mi padre. Gran día.
Más tarde, en Madrid, retomé una amistad con un amigo de mi pueblo que encima gestionaba caza. Si a esto, le unimos que mi futuro suegro era cazador, os podéis imaginar lo siguiente.
Efectivamente, me aficioné a la caza. Nada serio, algo de conejos y alguna perdiz despistada, eso sí, con escopeta prestada.
Mi tío y padrino, también aficionado, al ver que yo empezaba y el ya no ejercía, me ofreció una de sus armas, una paralela Víctor Sarasqueta, la que gustosamente transferí a mi nombre e hice mi primera licencia. Hablamos de finales de los 80. Ya hablaremos de ella en otro momento.
Ya empecé a cazar, tanto en Cartagena con mi suegro, como en otras comunidades con mi amigo de la infancia y algún vecino en su pueblo.
En el 97 vuelvo a Cartagena, me hago de dos cotos y sobre todo, sigo conejeando.
En esta época, mi i tío, ya mayor, me dice que me lleve la otra escopeta y su “Escopetín”, que ya no está para pagar más licencias.
El “Escopetín” era exactamente igual al que teníamos en casa, eso sí, mucho menos usado, él no tenía hijos. Mi decisión fue darle a mi hermano el nuestro y yo me quedé con el bueno de mi tío. Ah, la escopeta era una Brougnig A5 Sweet Sixteen (ya hablaremos de ella en otro momento).
Ya termino (casi).
Ya en el 2.000, mi suegro se convierte en exsuegro y mi amigo abandona la gestión de caza. Os podéis imaginar, sin perros, poca caza hay por aquí. No digo 0 de cazar pero casi.
Ahora, entre problemas físicos y otras aficiones, creo que llega el momento de “jubilarme”.
Hasta aquí mi presentación. Ahora voy a seguir empapándome en el foro que por cierto, no está nada mal.
Gracias a todos