Buenas, compañero:
Lo que mencionas consiste en algo así como una similitud a la oxidación en este tipo de aleaciones, que se traduce en una decoloración con manchas de color verdoso que siempre está acompañada de un oscurecimiento natural del material, denominado
Patina.
Lo hallarás igualmente en monedas de similar construcción y con siglos de antigüedad.
La fantástica noticia es que el latón, cobre y bronce, no sufren de oxidación determinante como causa destructiva. Es decir, son prácticamente perpetuos con el mínimo o inexistente mantenimiento. Por tal razón han llegado hasta nuestro días piezas y armas blancas de hace más de 2.000 años en estado prácticamente "de revista" dependiendo de las condiciones climáticas y del lugar del hallazgo.
El mejor producto que he probado para dejarlas perfectamente nuevas se denomina "
aladdin.
Algodón mágico" del comerciante
SIDOL.
Imbatible... Implacable con "lo verde y opaco".
Sigue las instrucciones de uso que acompañan al bote, y siempre que observes que el material empieza a perder su precioso brillo dorado.
Mi brasero del S. XVIII, heredado de mi familia desde generaciones, da fe de su excelente salud e impecable estado... Y durante los últimos 40 años no ha probado otro producto distinto a este.
¿Hace 200 años...? Pues no tengo ni puñetera idea... Pero está como el día que se creó.
P.D. Otro secreto

:
Aislar siempre la aleación (y resto del cuchillo) de la humedad, y también muy lejos de enfundarlo o guardarlo en compañía de sus correspondientes fundas de piel/cuero, atraedoras como ninguna otra creación de humedades infinitas y varias.
Es decir, guarda siempre el cuchillo por un lado, y la funda por otro en su caja y con sobres anti-humedad.
Siempre por separado.
En mis cuchillos, incluso de acero al carbono, jamás he precisado echar mano de aceites lubricantes y/o grasas. Tan solo los he conservado en un lugar perfectamente seco del hogar, como mi vitrina... Y vivo a 100 metros del Mar Mediterráneo.