Mensaje por miguelangel » 22 Jul 2008 19:01
El trámite parlamentario es largo. Muy largo. Y tortuoso. Y lleno de zancadillas.
Pero el que no empieza a caminar no acaba el camino, así que alguna vez hay que empezar.
Lo primero, y lo que cada uno de nosotros podemos hacer, es enviarle un correo electrónico a nuestro representante provincial. No es que sirva de mucho, puesto que con el sistema actual de listas cerradas, se deben al partido y no a los que les pagamos el sueldo, pero al menos conocerán el sentir de los que van a votar.
Lo segundo, hablar de las armas entre tus allegados. La iniciativa de salir del armero debe ser también física y no solo virtual. Los que te acompañan en el trabajo deben saber por tí del uso de un arma, de la autodefensa, de nuestro caótico reglamento.... de nosotros.
Nadie ha dicho que esto sea fácil, pero es absolutamente necesario que el cambio empiece por nosotros mismos. Ahora.
Finalizando, es necesario que estemos en Bruselas. El parlamento español, independientemente de lo que pensemos sobre la capacidad intelectual de nuestros representantes, apenas decide ya nada al respecto. Y las normativas europeas son cada vez más restrictivas.
O hacemos nosotros algo, o alguien lo hará por nosotros. Y quizá no nos guste.
El trámite parlamentario es largo. Muy largo. Y tortuoso. Y lleno de zancadillas.
Pero el que no empieza a caminar no acaba el camino, así que alguna vez hay que empezar.
Lo primero, y lo que cada uno de nosotros podemos hacer, es enviarle un correo electrónico a nuestro representante provincial. No es que sirva de mucho, puesto que con el sistema actual de listas cerradas, se deben al partido y no a los que les pagamos el sueldo, pero al menos conocerán el sentir de los que van a votar.
Lo segundo, hablar de las armas entre tus allegados. La iniciativa de salir del armero debe ser también física y no solo virtual. Los que te acompañan en el trabajo deben saber por tí del uso de un arma, de la autodefensa, de nuestro caótico reglamento.... de nosotros.
Nadie ha dicho que esto sea fácil, pero es absolutamente necesario que el cambio empiece por nosotros mismos. Ahora.
Finalizando, es necesario que estemos en Bruselas. El parlamento español, independientemente de lo que pensemos sobre la capacidad intelectual de nuestros representantes, apenas decide ya nada al respecto. Y las normativas europeas son cada vez más restrictivas.
O hacemos nosotros algo, o alguien lo hará por nosotros. Y quizá no nos guste.