Mensaje por Chinchu » 18 Ago 2019 17:29
Buenas tardes,
Parece estar clara la doctrina sobre la legítima defensa, pero también está claro que cualquier hecho acaecido ha de ser sopesado e interpretado por el juez.
Para mí la cuestión más importante es esa valoración, cuestión en la que un juez difícilmente puede ser objetivo, y me explico.
Los jueces y fiscales, en el supuesto de ser personas normales, que viven una vida normal, llena de expriencias normales, (cosa bastante improbable, pues están por encima de muchos de los problemas mundanos), difícilmente pueden valorar los hechos que concurren en una situación tan subjetiva como es la de verse agredido y tener que defender tu integridad, la de los tuyos o tus propiedades. Simplemente porque ellos nunca van a tener esa experiencia; Y, como esa, otras muchas que no están al alcance de su nivel de vida, por ser superior.
Este primer hecho ya crea de por sí un comienzo de indefensión hacia el agredido. Si encima añadimos la politización de la carrera judicial, y la falta de separación real y efectiva del poder legislativo, pues ya no digamos.
Por otro lado, no tienen en cuenta las consecuencias de tener una legislación tan laxa con los delincuentes, y tan proteccionista, contándose en miles los casos de delincuentes con varias causas pendientes, que están en la calle y continuan delinquiendo. Una legislación laxa, una justicia lenta, un proteccionismo hacia el delincuente que a veces raya en lo surrealista, no consiguen más que un aumento de la delincuencia y un efecto llamada hacia delincuencias organizadas y más agresivas, como las que se han ido implantando en España en las últimas décadas.
Ya no hablemos de aquellos jueces que están abierta y públicamente en contra de la legislación española en varias materias, como alguno que no duda en declarar que no comulga con la Ley de Extranjería, llegando a dejar libres a delincuentes cogidos infraganti por la policía, y teniendo pendiente una orden de expulsión del país. Es vergonzoso escuchar que si te toca tal o cual juez tu caso es pan comido, o todo lo contrario.
Luego, añadamos a todo lo anterior el carácter públicamente contrario a la aplicación de la ley de algunos jueces, mostrando entonces la impotencia del propio sistema para hacerse obedecer.
No olvidemos que hablamos de jueces y fiscales, del sistema en sí, pues todo lo anterior claramente no sería permisible al fulano de a pié.
Mi conclusión acerca de la justicia en este país, con la que he tenido más contacto de lo que quisiera, por mi trabajo y actividad, es que el resultado depende mucho del dinero que tengas, es decir, de quién te defienda, y depende también mucho del juez que te toque. Y que la justicia olvida que ha de estar, a priori, para defender a la víctima.
Como empecé diciendo, durante el momento del delito para el agredido todo es subjetivo, todo es surrealista, todo es nebuloso y este reacciona como buenamente puede, pues no se esperaba el acontecimiento.
Para el agresor, todo empezó con un conjunto de hechos objetivos, razonados y realistas, y metódicamente calculados:
Decidió delinquir, (robar, atracar, sustraer, violar, ...)
Decidió ir armado, ( arma de fuego, blanca, garrote,...)
Agredió a la víctima.
...
Estos tres hechos en sí ya determinan todo para mí. El juez pretende justificar una cadena de hechos objetivos, las decisiones y acciones del delincuente, enfrentándolas a las reaciones subjetivas de las víctimas, y esto no es proporcionado. Hablar de la proporción del medio, cuando tú te defiendes como buenamente puedes, con lo que tienes a mano, es totalmente surrealista.
Simplemente el delincuente no debería estar allí. Un delincuente que decide delinquir, sabe a lo que se expone, si encima va armado, sabe para qué, no hay excusa que le valga. La diferencia la marca la INTENCIONALIDAD.
Y recordemos las estadísticas, las reales, no las que los políticos interpretan a su gusto y conveniencia, aquellos países donde la autodefensa es legítima tienden a disminuir los casos de delincuencia, aquellos donde el ciudadano no goza de ese derecho,ven cómo la delincuencia aumenta y se hace más sofisticada.
Tenemos una sociedad débil que no sabe o no quiere defenderse, que trata al delincuente ventajosamente frente a la víctima que, en vez de hacerle pagar su falta o expulsarle, le suelta o le mantiene, le paga estudios, le paga pensiones, le paga sueldos de reinserción. Salvo el hecho de estar en una cárcel, bien dotada de medios y de instalaciones por cierto, a los delincuentes se les trata y se les da más que a la mayor parte de nuestros parados, jubilados, etc. Y esto también lo hacemos con los inmigrantes ilegales. Debe ser el modelo europeo, o que tenemos alguna deuda psicológica mal entendida.
Saludos,
Buenas tardes,
Parece estar clara la doctrina sobre la legítima defensa, pero también está claro que cualquier hecho acaecido ha de ser sopesado e interpretado por el juez.
Para mí la cuestión más importante es esa valoración, cuestión en la que un juez difícilmente puede ser objetivo, y me explico.
Los jueces y fiscales, en el supuesto de ser personas normales, que viven una vida normal, llena de expriencias normales, (cosa bastante improbable, pues están por encima de muchos de los problemas mundanos), difícilmente pueden valorar los hechos que concurren en una situación tan subjetiva como es la de verse agredido y tener que defender tu integridad, la de los tuyos o tus propiedades. Simplemente porque ellos nunca van a tener esa experiencia; Y, como esa, otras muchas que no están al alcance de su nivel de vida, por ser superior.
Este primer hecho ya crea de por sí un comienzo de indefensión hacia el agredido. Si encima añadimos la politización de la carrera judicial, y la falta de separación real y efectiva del poder legislativo, pues ya no digamos.
Por otro lado, no tienen en cuenta las consecuencias de tener una legislación tan laxa con los delincuentes, y tan proteccionista, contándose en miles los casos de delincuentes con varias causas pendientes, que están en la calle y continuan delinquiendo. Una legislación laxa, una justicia lenta, un proteccionismo hacia el delincuente que a veces raya en lo surrealista, no consiguen más que un aumento de la delincuencia y un efecto llamada hacia delincuencias organizadas y más agresivas, como las que se han ido implantando en España en las últimas décadas.
Ya no hablemos de aquellos jueces que están abierta y públicamente en contra de la legislación española en varias materias, como alguno que no duda en declarar que no comulga con la Ley de Extranjería, llegando a dejar libres a delincuentes cogidos infraganti por la policía, y teniendo pendiente una orden de expulsión del país. Es vergonzoso escuchar que si te toca tal o cual juez tu caso es pan comido, o todo lo contrario.
Luego, añadamos a todo lo anterior el carácter públicamente contrario a la aplicación de la ley de algunos jueces, mostrando entonces la impotencia del propio sistema para hacerse obedecer.
No olvidemos que hablamos de jueces y fiscales, del sistema en sí, pues todo lo anterior claramente no sería permisible al fulano de a pié.
Mi conclusión acerca de la justicia en este país, con la que he tenido más contacto de lo que quisiera, por mi trabajo y actividad, es que el resultado depende mucho del dinero que tengas, es decir, de quién te defienda, y depende también mucho del juez que te toque. Y que la justicia olvida que ha de estar, a priori, para defender a la víctima.
Como empecé diciendo, durante el momento del delito para el agredido todo es subjetivo, todo es surrealista, todo es nebuloso y este reacciona como buenamente puede, pues no se esperaba el acontecimiento.
Para el agresor, todo empezó con un conjunto de hechos objetivos, razonados y realistas, y metódicamente calculados:
Decidió delinquir, (robar, atracar, sustraer, violar, ...)
Decidió ir armado, ( arma de fuego, blanca, garrote,...)
Agredió a la víctima.
...
Estos tres hechos en sí ya determinan todo para mí. El juez pretende justificar una cadena de hechos objetivos, las decisiones y acciones del delincuente, enfrentándolas a las reaciones subjetivas de las víctimas, y esto no es proporcionado. Hablar de la proporción del medio, cuando tú te defiendes como buenamente puedes, con lo que tienes a mano, es totalmente surrealista.
Simplemente el delincuente no debería estar allí. Un delincuente que decide delinquir, sabe a lo que se expone, si encima va armado, sabe para qué, no hay excusa que le valga. La diferencia la marca la INTENCIONALIDAD.
Y recordemos las estadísticas, las reales, no las que los políticos interpretan a su gusto y conveniencia, aquellos países donde la autodefensa es legítima tienden a disminuir los casos de delincuencia, aquellos donde el ciudadano no goza de ese derecho,ven cómo la delincuencia aumenta y se hace más sofisticada.
Tenemos una sociedad débil que no sabe o no quiere defenderse, que trata al delincuente ventajosamente frente a la víctima que, en vez de hacerle pagar su falta o expulsarle, le suelta o le mantiene, le paga estudios, le paga pensiones, le paga sueldos de reinserción. Salvo el hecho de estar en una cárcel, bien dotada de medios y de instalaciones por cierto, a los delincuentes se les trata y se les da más que a la mayor parte de nuestros parados, jubilados, etc. Y esto también lo hacemos con los inmigrantes ilegales. Debe ser el modelo europeo, o que tenemos alguna deuda psicológica mal entendida.
Saludos,