Mensaje por Chinchu » 23 Mar 2019 19:28
Estamos con el problema de siempre.
Son los entes deportivos los que definen si un arma es de concurso o no, no la G.C.
Del mismo modo que no es atribución de la G.C., ni siquiera del R.A. definir si un arma se usa para caza mayor o menor, (esto es un error endémico de nuestra legislación), pues eso es competencia hoy de las consejerías de medioambiente, tampoco es competencia de la G.C., ni del R.A., decir qué arma es de concurso y cuál no; De hecho un arma se convierte en "arma de concurso" en el momento en que una federación deportiva la certifica como tal siempre, claro está, que cumpla lo dispuesto en el Anexo I del R.A. Pero es la misma arma, y dispara el mismo cartucho, estando bajo la D o la E, o guiada con la F.
En cualquier caso, el Reglamento de Armas deja muy claro que una carabina del 22 es para uso exclusivo en galerías y polígonos deportivos, y de hecho las define como de tiro deportivo. Entonces, ¿cómo van a negar que se use en una galería de un club deportivo? Sobre todo cuando cumple estrictamente las características de arma de concurso que se especifican en el Anexo I. Desde el punto de vista del calibre, de la energía o la potencia de un cartucho, no hay diferencia entre un arma guiada en D o E y la misma guiada en F. Entonces cuál es la base de razonamiento para que alguien defienda que si la guía es F, sí y si no, no.
Volvemos de nuevo al error de siempre, una galería debería homologarse para calibres determinados, armas cortas y/o largas, pero no para un uso del que, entre nosotros, demuestran conocer poco.
Así las cosas, puedes encontrarte con que una galería esté habilitada para arma corta y no larga, de tal modo que puedas disparar con un 45 action express y no con una carabina del .22 l.r. ¡Absurdo! O que puedas tirar con armas largas de avancarga y no con carabinas del .22, como ocurre en 50 mts. en _Canto Blanco. O sí avancarga y no con cartucho metálico de P.N., que lleva la misma pólvora y la misma carga, o menor.
Es lo de siempre, legislar cuando no se tiene ni pajolera idea, ni intención de tenerla.
Estamos con el problema de siempre.
Son los entes deportivos los que definen si un arma es de concurso o no, no la G.C.
Del mismo modo que no es atribución de la G.C., ni siquiera del R.A. definir si un arma se usa para caza mayor o menor, (esto es un error endémico de nuestra legislación), pues eso es competencia hoy de las consejerías de medioambiente, tampoco es competencia de la G.C., ni del R.A., decir qué arma es de concurso y cuál no; De hecho un arma se convierte en "arma de concurso" en el momento en que una federación deportiva la certifica como tal siempre, claro está, que cumpla lo dispuesto en el Anexo I del R.A. Pero es la misma arma, y dispara el mismo cartucho, estando bajo la D o la E, o guiada con la F.
En cualquier caso, el Reglamento de Armas deja muy claro que una carabina del 22 es para uso exclusivo en galerías y polígonos deportivos, y de hecho las define como de tiro deportivo. Entonces, ¿cómo van a negar que se use en una galería de un club deportivo? Sobre todo cuando cumple estrictamente las características de arma de concurso que se especifican en el Anexo I. Desde el punto de vista del calibre, de la energía o la potencia de un cartucho, no hay diferencia entre un arma guiada en D o E y la misma guiada en F. Entonces cuál es la base de razonamiento para que alguien defienda que si la guía es F, sí y si no, no.
Volvemos de nuevo al error de siempre, una galería debería homologarse para calibres determinados, armas cortas y/o largas, pero no para un uso del que, entre nosotros, demuestran conocer poco.
Así las cosas, puedes encontrarte con que una galería esté habilitada para arma corta y no larga, de tal modo que puedas disparar con un 45 action express y no con una carabina del .22 l.r. ¡Absurdo! O que puedas tirar con armas largas de avancarga y no con carabinas del .22, como ocurre en 50 mts. en _Canto Blanco. O sí avancarga y no con cartucho metálico de P.N., que lleva la misma pólvora y la misma carga, o menor.
Es lo de siempre, legislar cuando no se tiene ni pajolera idea, ni intención de tenerla.