Mensaje por oscashooter » 05 Sep 2018 13:05
En realidad, la cosa, es bastante clara y sencilla, aunque también, como el famoso "cascabel que había que poner al gato" en cierto modo tabú por la dificultad de encontrar los ánimos para dar el necesario paso al frente.
Digo que es "sencilla" en lo que atañe al planteamiento: cuando alguien toma decisiones que están fuera de sus atribuciones legalmente tasadas y a través de medios no contemplados por las Leyes, tales disposiciones, en efecto, no es sólo ya que sean "nulas", sino que además, si el autor del desafuero lo ha sido de manera consciente (no sólo "negligente") tiene el asunto un nombre bastante feo y es el de prevaricación en su caso o, al menos, abuso de autoridad.
Si en una de estas movidas, el escándalo fuese mayúsculo y la pillada en "off side" del responsable fuese clara, manifiesta e incontestable, incluso JURIDICAMENTE HABLANDO, y como consecuencia le cayese un buen puro, tenga todo el mundo claro que marcaría una especie de "antes y después" y que los que se creen y actúan como reyezuelos de taifa, se lo pensarían dos veces y entraría en juego una sana y benéfica prudencia para bien de todos.
La Administración, cualquiera de ellas, tiene unos poderes exorbitantes que trascienden los de cualquier ciudadano o grupo de los mismos, pero la contrapartida existe: una administración SÓLO puede hacer lo que la Ley le permite y, además, de la forma en que se lo marca. Para un ciudadano todo cuanto no está prohibido es legítimo; para las administraciones sólo es legítimo lo que la Ley establece y de la manera en que indica que deben actuar.
Lo que se echa de menos, y lo digo en serio y admitiendo mi parte de responsabilidad en el asunto, es que aquí se "traga" demasiado y se denuncia o litiga poco, y así nos va: los jefecillos de lo que sea se creen imbuidos del derecho divino a disponer lo que les viene, y el resto echamos las muelas por los rincones, pero no hacemos nada.
En realidad, la cosa, es bastante clara y sencilla, aunque también, como el famoso "cascabel que había que poner al gato" en cierto modo tabú por la dificultad de encontrar los ánimos para dar el necesario paso al frente.
Digo que es "sencilla" en lo que atañe al planteamiento: cuando alguien toma decisiones que están fuera de sus atribuciones legalmente tasadas y a través de medios no contemplados por las Leyes, tales disposiciones, en efecto, no es sólo ya que sean "nulas", sino que además, si el autor del desafuero lo ha sido de manera consciente (no sólo "negligente") tiene el asunto un nombre bastante feo y es el de prevaricación en su caso o, al menos, abuso de autoridad.
Si en una de estas movidas, el escándalo fuese mayúsculo y la pillada en "off side" del responsable fuese clara, manifiesta e incontestable, incluso JURIDICAMENTE HABLANDO, y como consecuencia le cayese un buen puro, tenga todo el mundo claro que marcaría una especie de "antes y después" y que los que se creen y actúan como reyezuelos de taifa, se lo pensarían dos veces y entraría en juego una sana y benéfica prudencia para bien de todos.
La Administración, cualquiera de ellas, tiene unos poderes exorbitantes que trascienden los de cualquier ciudadano o grupo de los mismos, pero la contrapartida existe: una administración SÓLO puede hacer lo que la Ley le permite y, además, de la forma en que se lo marca. Para un ciudadano todo cuanto no está prohibido es legítimo; para las administraciones sólo es legítimo lo que la Ley establece y de la manera en que indica que deben actuar.
Lo que se echa de menos, y lo digo en serio y admitiendo mi parte de responsabilidad en el asunto, es que aquí se "traga" demasiado y se denuncia o litiga poco, y así nos va: los jefecillos de lo que sea se creen imbuidos del derecho divino a disponer lo que les viene, y el resto echamos las muelas por los rincones, pero no hacemos nada.