Sí, sería suficiente; pero ten en cuenta que peleas contra las circunstancias: distancia, viento, estabilización de la bala, incomodidad al disparar... Son factores que introducen mucho error en el disparo, por lo que hay que tender a no sumarle a estas circunstancias un margen amplio de desajuste del visor.
Te refieres a una carabina del 22?
Me dejas que te recomiende un método de ajuste rápido y eficaz con el que no necesitarás medidas de ningún tipo?
EL MÉTODO "DESPLAZAR AL AGUJERO"
El ajuste del visor por método directo es de lo más chusco que uno puede contemplar y a pesar de no echar mano de medidas ni cálculos, es técnica pura pues se basa en el principio fundamental que rige cualquier ajuste; un principio que resulta de perogrullo: no es el disparo el que aproximamos al lugar al que apunta el visor (cosa imposible sin torcer el cañón); sino que llevamos la retícula del visor al punto en el que impacta el proyectil. O sea, que lo que hacemos es casar el punto hacia el que apunta el visor con el punto en el que impacta la bala, de forma que una vez casados ambos permanecerán relacionados.
Basándonos en esto, la cosa es sencillísima. Basta con disponer de una diana, un buen apoyo y un ayudante que hará de operador de torretas –llámese cuñado, hijo, parienta o "churri"– al que después pagaremos sus servicios de forma proporcionada y oportuna según el caso.
Bien apoyado sobre una base que nos garantice la máxima inmovilidad posible del rifle, quitaremos los tapones de las torretas y efectuaremos un disparo (y en su caso un segundo disparo de forma que la extrema proximidad entre los dos impactos garantice que no hemos cometido errores al disparar).
Después, seguiremos apuntando a nuestro objetivo y SIN MOVER EL RIFLE, daremos instrucciones para que nuestro ayudante actúe cuidadosamente sobre las torretas de tal forma que lleve la cruz al agujero hecho por la bala... Así de fácil.
Como en Youtube hay imágenes hasta del Dalai Lama bailando la Konga, me he ido para allá seguro de encontrar un vídeo que ilustrara este método directo (así me ahorro las fotos) y os pongo esta dirección en la que se aprecia perfectamente lo que explico.
En este punto cabe recordar al ayudante del tirador que la cruz se moverá al contrario de lo que indican las torretas; es decir, si queremos que la retícula baje, tendremos que girarla en dirección "UP" y viceversa. Lo mismo regirá para la torreta lateral o de deriva. No explicaré el porqué de este efecto dado que es tema conocido por personas con una mínima experiencia y sobre todo porque ya lo expliqué en el capítulo dedicado al colimador óptico.
Lógicamente este método directo se complicará más cuanto más distante al blanco queramos hacer el ajuste o menos aumentos tengamos en el visor. O sea, que es válido siempre y cuando apreciemos a través del visor el impacto de las balas. Para que esto sea más sencillo podremos ayudarnos de dianas marcadoras.
Sí, sería suficiente; pero ten en cuenta que peleas contra las circunstancias: distancia, viento, estabilización de la bala, incomodidad al disparar... Son factores que introducen mucho error en el disparo, por lo que hay que tender a no sumarle a estas circunstancias un margen amplio de desajuste del visor.
Te refieres a una carabina del 22?
Me dejas que te recomiende un método de ajuste rápido y eficaz con el que no necesitarás medidas de ningún tipo?
EL MÉTODO "DESPLAZAR AL AGUJERO"
El ajuste del visor por método directo es de lo más chusco que uno puede contemplar y a pesar de no echar mano de medidas ni cálculos, es técnica pura pues se basa en el principio fundamental que rige cualquier ajuste; un principio que resulta de perogrullo: no es el disparo el que aproximamos al lugar al que apunta el visor (cosa imposible sin torcer el cañón); sino que llevamos la retícula del visor al punto en el que impacta el proyectil. O sea, que lo que hacemos es casar el punto hacia el que apunta el visor con el punto en el que impacta la bala, de forma que una vez casados ambos permanecerán relacionados.
Basándonos en esto, la cosa es sencillísima. Basta con disponer de una diana, un buen apoyo y un ayudante que hará de operador de torretas –llámese cuñado, hijo, parienta o "churri"– al que después pagaremos sus servicios de forma proporcionada y oportuna según el caso.
Bien apoyado sobre una base que nos garantice la máxima inmovilidad posible del rifle, quitaremos los tapones de las torretas y efectuaremos un disparo (y en su caso un segundo disparo de forma que la extrema proximidad entre los dos impactos garantice que no hemos cometido errores al disparar).
Después, seguiremos apuntando a nuestro objetivo y SIN MOVER EL RIFLE, daremos instrucciones para que nuestro ayudante actúe cuidadosamente sobre las torretas de tal forma que lleve la cruz al agujero hecho por la bala... Así de fácil.
Como en Youtube hay imágenes hasta del Dalai Lama bailando la Konga, me he ido para allá seguro de encontrar un vídeo que ilustrara este método directo (así me ahorro las fotos) y os pongo esta dirección en la que se aprecia perfectamente lo que explico.
[youtube]TiOpQY2ORo4[/youtube]
En este punto cabe recordar al ayudante del tirador que la cruz se moverá al contrario de lo que indican las torretas; es decir, si queremos que la retícula baje, tendremos que girarla en dirección "UP" y viceversa. Lo mismo regirá para la torreta lateral o de deriva. No explicaré el porqué de este efecto dado que es tema conocido por personas con una mínima experiencia y sobre todo porque ya lo expliqué en el capítulo dedicado al colimador óptico.
Lógicamente este método directo se complicará más cuanto más distante al blanco queramos hacer el ajuste o menos aumentos tengamos en el visor. O sea, que es válido siempre y cuando apreciemos a través del visor el impacto de las balas. Para que esto sea más sencillo podremos ayudarnos de dianas marcadoras.