Mensaje por Chinchu » 26 Abr 2023 14:10
Buenas,
Como todo producto procesado, también la pólvora está sujeta a los plazos de caducidad prescritos.
La realidad es que la pólvora, independientemente de lo que ponga en el envase, tiene un plazo de uso mucho más largo, pero cuidado que dependerá mucho de las condiciones de fabricación, del tipo de envase y del posterior almacenado.
Poner fecha a su caducidad real es casi que imposible, pues depende de muchas cosas; podemos encontrarnos munición de la guerra española en perfecto estado, que funciona como el primer día, como dato objetivo, sin embargo lo más importante es que cuando se empieza a "pasar", el proceso no se detiene, y se puede observar más tarde o más temprano su sudoración, su pérdida de brillo, su fuerte olor a químicos, su efecto corrosivo en metales y su pérdida de rendimiento como propelente.
La estabilidad de los materiales es importante durante su fabricación, pero el mismo ambiente en el que se realice es fundamental. Las pólvoras fabricadas antaño por la Pirotecnia de Sevilla, por poner un ejemplo, se producían en un ambiente muy húmedo, lo que daba lugar a una gelatinización incorrecta y a un secado muchas veces incompleto, que conllevaba una menor durabilidad, además de un problema de aglutinamiento de los granos dentro del cartucho, modificando la vivacidad de las mismas. Actualmente, al igual que los móviles, suele fabricarse en ambientes controlados, libres de polvo y humedad, sin embargo ese mismo pegote de granos por falta de secado se ha observado en municiones Santa Bárbara, norma NATO, de fechas de producción no tan lejanas
En cuanto a las ya cargadas en cartuchos, no será lo mismo en aquellos comerciales, que en los militares, estos últimos con sellado bituminoso. Con el tiempo el metal cede, el engarce del cuello con el proyectil disminuye y la humedad se cuela, por lo que la munición comercial suele tener menos durabilidad que la militar.
Las pólvoras deberían guardarse en un ambiente estable, con temperaturas medias frías y ambiente seco, sin humedad, sobre todo una vez abierto el bote, ya que el sellado se pierde. (lo ideal sería al vacío).
No hay que olvidar que es muy hidrófila , por lo que el bote no debe permanecer abierto mientras se recarga, práctica por demás muy común. Las temperaturas son nefastas, no olvidemos que los componentes de la pólvora pueden no estar perfectamente mezclados, que es una sustancia por terminar de reaccionar y el calor suele activar los reactivos.
En fin, dudo mucho que se pueda poner el cascabel al gato.
Saludos,
Buenas,
Como todo producto procesado, también la pólvora está sujeta a los plazos de caducidad prescritos.
La realidad es que la pólvora, independientemente de lo que ponga en el envase, tiene un plazo de uso mucho más largo, pero cuidado que dependerá mucho de las condiciones de fabricación, del tipo de envase y del posterior almacenado.
Poner fecha a su caducidad real es casi que imposible, pues depende de muchas cosas; podemos encontrarnos munición de la guerra española en perfecto estado, que funciona como el primer día, como dato objetivo, sin embargo lo más importante es que cuando se empieza a "pasar", el proceso no se detiene, y se puede observar más tarde o más temprano su sudoración, su pérdida de brillo, su fuerte olor a químicos, su efecto corrosivo en metales y su pérdida de rendimiento como propelente.
La estabilidad de los materiales es importante durante su fabricación, pero el mismo ambiente en el que se realice es fundamental. Las pólvoras fabricadas antaño por la Pirotecnia de Sevilla, por poner un ejemplo, se producían en un ambiente muy húmedo, lo que daba lugar a una gelatinización incorrecta y a un secado muchas veces incompleto, que conllevaba una menor durabilidad, además de un problema de aglutinamiento de los granos dentro del cartucho, modificando la vivacidad de las mismas. Actualmente, al igual que los móviles, suele fabricarse en ambientes controlados, libres de polvo y humedad, sin embargo ese mismo pegote de granos por falta de secado se ha observado en municiones Santa Bárbara, norma NATO, de fechas de producción no tan lejanas
En cuanto a las ya cargadas en cartuchos, no será lo mismo en aquellos comerciales, que en los militares, estos últimos con sellado bituminoso. Con el tiempo el metal cede, el engarce del cuello con el proyectil disminuye y la humedad se cuela, por lo que la munición comercial suele tener menos durabilidad que la militar.
Las pólvoras deberían guardarse en un ambiente estable, con temperaturas medias frías y ambiente seco, sin humedad, sobre todo una vez abierto el bote, ya que el sellado se pierde. (lo ideal sería al vacío).
No hay que olvidar que es muy hidrófila , por lo que el bote no debe permanecer abierto mientras se recarga, práctica por demás muy común. Las temperaturas son nefastas, no olvidemos que los componentes de la pólvora pueden no estar perfectamente mezclados, que es una sustancia por terminar de reaccionar y el calor suele activar los reactivos.
En fin, dudo mucho que se pueda poner el cascabel al gato.
Saludos,