Mensaje por JohnWoolf » 05 Feb 2020 21:58
Vale. Pues nada. Empezamos.
El tema de la profundidad de asentamiento es relevante y puede, y de hecho lo hace, tener gran influencia en el resultado a nivel de precisión.
La clave está en la relación de la bala, concretamente su ojiva, con el cañón, concretamente la rampa de las estrías. Conviene saber cómo están hechos la recámara y el cañón. La sección que hay justo delante de la boca de la vaina y alrededor de su cuello tienen un diámetro superior al del cuello y lógicamente al de la bala. Cuando sale la bala de su engarce recorre un pequeño tramo en que no toca nada en ningún sitio, de ahí la expresión "vuelo libre". Inmediatamente después empieza la rampa que en mms o cmts, según el caso, se va a convertir en el estriado del cañón. Es obvio que las estrías no empiezan de repente, sino que se van formando de atrás adelante. Una vez está hecho el estriado tenemos dos distintos diámetros: el de los campos y el de las estrías. Estas últimas son el auténtico calibre de la bala, y los campos tienen menos calibre por milésimas. Cuando recuperamos una bala vemos el negativo en su pared. Los campos marcan lo que llamamos vulgarmente "el estriado". Donde no hay marca es la estría = el calibre.
Un ejemplo clásico, y vamos a hablar de un cañón de 6 estrías, o en general pares, para no complicar las cosas. El .308 Win, como el .30-'06, el el 300 WM, el 300 Wby, el 300 Savage, etc, tiene un calibre de 0.308" (308 milésimas de pulgada), que se compone de 0.300" (300 milésimas de pulgada) y de 0.004" (4 milésimas de pulgada) en una estría y otras 0.004" en la opuesta, total 0.308".
Para entrar al ánima del cañón, una bala ha de sufrir una deformación precisamente en la rampa de las estrías. Ahí quedaría encajada y sólo sale por efecto de los gases. Por cierto, esa rampa tiene de 1,5 grados hasta poco más de 2,5 en la mayoría de los casos; la de un Carl Gustav tiene 0,5 grado. El primer contacto que va a hacer la bala desde aquel vuelo libre es en la rampa, donde las estrías van ganando milésimas hasta llegar a esas 0.004" que decíamos arriba. La posibilidad que tenemos es de acercar la bala más o menos a ese primer punto de contacto hasta encontrar el punto dulce.
No todas las balas son iguales y por tanto a unas les conviene estar aquí y a otras allá o en medio. El motivo está en el grado de dureza de la bala. Por regla general, cuanto más blanda es una bala, más se puede acercar a las estrías o incuso tocarlas. Cuanto más dura, menos conviene que esté cerca. Ejemplos: las balas de plomo que usamos en recarga reducida las dejamos literalmente descansando sobre el punto de la rampa de estrías en que se encuentren; la bala es muy blanda y se va a adaptar con docilidad. Pero una bala monolítica es muy dura y las mismas casas fabricantes ya te aconsejan dejarlas a entre 0.030" (30 milésimas de pulgada) y 0.070" (70 milésimas de pulgada), menos no. Les cuesta mucho adaptarse y las presiones se incrementarían súbitamente si no cogieran "carrerilla". Hay modalidades que permiten casi tocar, o sin casi, el estriado porque la bala tiene la camisa muy fina y el plomo interior muy blandito. Hay que conocer el grado de dureza, o al menos aproximado, de la bala que se va a montar y tirar.
Todo esto es trabajando con el asentamiento de la bala. Hay otra aproximación que son los nodos del cañón. Eso es igual de importante pero es otra película.
Saludos.
JW.
Vale. Pues nada. Empezamos.
El tema de la profundidad de asentamiento es relevante y puede, y de hecho lo hace, tener gran influencia en el resultado a nivel de precisión.
La clave está en la relación de la bala, concretamente su ojiva, con el cañón, concretamente la rampa de las estrías. Conviene saber cómo están hechos la recámara y el cañón. La sección que hay justo delante de la boca de la vaina y alrededor de su cuello tienen un diámetro superior al del cuello y lógicamente al de la bala. Cuando sale la bala de su engarce recorre un pequeño tramo en que no toca nada en ningún sitio, de ahí la expresión "vuelo libre". Inmediatamente después empieza la rampa que en mms o cmts, según el caso, se va a convertir en el estriado del cañón. Es obvio que las estrías no empiezan de repente, sino que se van formando de atrás adelante. Una vez está hecho el estriado tenemos dos distintos diámetros: el de los campos y el de las estrías. Estas últimas son el auténtico calibre de la bala, y los campos tienen menos calibre por milésimas. Cuando recuperamos una bala vemos el negativo en su pared. Los campos marcan lo que llamamos vulgarmente "el estriado". Donde no hay marca es la estría = el calibre.
Un ejemplo clásico, y vamos a hablar de un cañón de 6 estrías, o en general pares, para no complicar las cosas. El .308 Win, como el .30-'06, el el 300 WM, el 300 Wby, el 300 Savage, etc, tiene un calibre de 0.308" (308 milésimas de pulgada), que se compone de 0.300" (300 milésimas de pulgada) y de 0.004" (4 milésimas de pulgada) en una estría y otras 0.004" en la opuesta, total 0.308".
Para entrar al ánima del cañón, una bala ha de sufrir una deformación precisamente en la rampa de las estrías. Ahí quedaría encajada y sólo sale por efecto de los gases. Por cierto, esa rampa tiene de 1,5 grados hasta poco más de 2,5 en la mayoría de los casos; la de un Carl Gustav tiene 0,5 grado. El primer contacto que va a hacer la bala desde aquel vuelo libre es en la rampa, donde las estrías van ganando milésimas hasta llegar a esas 0.004" que decíamos arriba. La posibilidad que tenemos es de acercar la bala más o menos a ese primer punto de contacto hasta encontrar el punto dulce.
No todas las balas son iguales y por tanto a unas les conviene estar aquí y a otras allá o en medio. El motivo está en el grado de dureza de la bala. Por regla general, cuanto más blanda es una bala, más se puede acercar a las estrías o incuso tocarlas. Cuanto más dura, menos conviene que esté cerca. Ejemplos: las balas de plomo que usamos en recarga reducida las dejamos literalmente descansando sobre el punto de la rampa de estrías en que se encuentren; la bala es muy blanda y se va a adaptar con docilidad. Pero una bala monolítica es muy dura y las mismas casas fabricantes ya te aconsejan dejarlas a entre 0.030" (30 milésimas de pulgada) y 0.070" (70 milésimas de pulgada), menos no. Les cuesta mucho adaptarse y las presiones se incrementarían súbitamente si no cogieran "carrerilla". Hay modalidades que permiten casi tocar, o sin casi, el estriado porque la bala tiene la camisa muy fina y el plomo interior muy blandito. Hay que conocer el grado de dureza, o al menos aproximado, de la bala que se va a montar y tirar.
Todo esto es trabajando con el asentamiento de la bala. Hay otra aproximación que son los nodos del cañón. Eso es igual de importante pero es otra película.
Saludos.
JW.