Mensaje por Jose_Luis_G » 17 Ene 2020 17:36
Estáis poco orientados con esto de la pólvora negra.
Después de leer lo que habéis puesto en este hilo, debemos dar gracias a Dios porque seguimos vivos.
Los dispensadores de pólvora son diferentes simplemente por el material en que están construidos. Se huye del hierro porque puede producir chispas y su dureza puede comprimir algún grano de pólvora hasta que la haga explotar. El material utilizado en estos dosificadores especiales es latón y, estoy completamente de acuerdo que, eso no justifica la diferencia de precio de ninguna manera.
La pólvora negra siempre tiene que estar comprimida en el cañón, o en la vaina. Es una temeridad, que termina en una hernia, el dejarla suelta sin apretar. Además, la compresión tiene que ser bastante seria, si es que queremos tener una regularidad aceptable entre tiros.
Dicho lo anterior, la vaina se puede llenar solamente con pólvora negra, o con una dosis de pólvora negra seguida de otra de sémola, pero siempre apretada. Es el proyectil el que se encarga de hacer el trabajo de compresión, para lo que es conveniente llenar casi hasta la boca la vaina. Al cerrar el cartucho el proyectil hace el trabajo de compresión, y no pasa nada. No hay nada que temer.
Dado que la tendencia ahora es usar muy poca pólvora, aunque nunca lo entenderé, pues os tocará echar bastante sémola para completar el vial. Cuanta más sémola se ponga, menos velocidad de salida y más erosión del interior del tubo. No hay que olvidar que la pólvora se quema, pero la sémola no, y sale erosionando el cañón.
Para los que queden todavía aficionados a usar la plena carga, en ocasiones tendréis que recurrir al embudo de tubo largo. Por ejemplo, el cartucho del 45-70 debe su nombre al contenido del mismo, es decir, bala del calibre 45, empujada por 70 grain de pólvora negra. Del mismo modo el 44-40 llevaría según eso 40 grain de pólvora negra.
Está claro que si pruebas a echar 70 grain en una vaina del 45-70, vas a descubrir que no caben. Para eso se usa el embudo de tubo largo. Cuando digo largo quiero decir de al menos 60 cm.
El milagro de que ya quepan los 70 grain con este embudo es la energía con la que cae la pólvora en la vaina, que hace que esta se compacte y disminuya su volumen. Claro está que no vale meter el embudo hasta abajo de la vaina, sino que la boca del embudo debe quedar a unos milímetros de la boca de la vaina.
Esto último también se aplica cuando se usa el embudo largo para cargar un fusil. Si se mete hasta la bombeta, ni estás comprimiendo la pólvora, ni nada de nada, porque la pólvora se ha comprimido en el interior del tubo, y cuando lo sacas, se descomprime y estamos como al principio solo que hemos perdido cantidad de tiempo.
Estáis poco orientados con esto de la pólvora negra.
Después de leer lo que habéis puesto en este hilo, debemos dar gracias a Dios porque seguimos vivos.
Los dispensadores de pólvora son diferentes simplemente por el material en que están construidos. Se huye del hierro porque puede producir chispas y su dureza puede comprimir algún grano de pólvora hasta que la haga explotar. El material utilizado en estos dosificadores [b][i]especiales[/i][/b] es latón y, estoy completamente de acuerdo que, eso no justifica la diferencia de precio [b]de ninguna manera[/b].
La pólvora negra siempre tiene que [b]estar comprimida[/b] en el cañón, o en la vaina. Es una temeridad, que termina en una hernia, el dejarla suelta sin apretar. Además, la compresión tiene que ser bastante seria, si es que queremos tener una regularidad aceptable entre tiros.
Dicho lo anterior, la vaina se puede llenar solamente con pólvora negra, o con una dosis de pólvora negra seguida de otra de sémola, pero [b]siempre apretada[/b]. Es el proyectil el que se encarga de hacer el trabajo de compresión, para lo que es conveniente llenar casi hasta la boca la vaina. Al cerrar el cartucho el proyectil hace el trabajo de compresión, [b]y no pasa nada[/b]. No hay nada que temer.
Dado que la tendencia ahora es usar muy poca pólvora, aunque nunca lo entenderé, pues os tocará echar bastante sémola para completar el vial. Cuanta más sémola se ponga, menos velocidad de salida y más erosión del interior del tubo. No hay que olvidar que la pólvora se quema, pero la sémola no, y sale erosionando el cañón.
Para los que queden todavía aficionados a usar la plena carga, en ocasiones tendréis que recurrir al embudo de tubo largo. Por ejemplo, el cartucho del 45-70 debe su nombre al contenido del mismo, es decir, bala del calibre 45, empujada por 70 grain de pólvora negra. Del mismo modo el 44-40 llevaría según eso 40 grain de pólvora negra.
Está claro que si pruebas a echar 70 grain en una vaina del 45-70, vas a descubrir que no caben. Para eso se usa el embudo de tubo largo. Cuando digo largo quiero decir de al menos 60 cm.
El milagro de que ya quepan los 70 grain con este embudo es la energía con la que cae la pólvora en la vaina, que hace que esta se compacte y disminuya su volumen. Claro está que no vale meter el embudo hasta abajo de la vaina, sino que la boca del embudo debe quedar a unos milímetros de la boca de la vaina.
Esto último también se aplica cuando se usa el embudo largo para cargar un fusil. Si se mete hasta la bombeta, ni estás comprimiendo la pólvora, ni nada de nada, porque la pólvora se ha comprimido en el interior del tubo, y cuando lo sacas, se descomprime y estamos como al principio solo que hemos perdido cantidad de tiempo.