Chino52 escribió:Creo que eso mismo nos pasa a muchos. En general los cartuchos recargados salen más negros que la munición comercial, incluso usando Vectan. Motivo? NPI.
Creo que se os ha olvidado uno de los cometidos fundamentales de la carga de proyección de un cartucho, que no sólo está para empujar el proyectil; este cometido es el de obturar la posible salida de los gases hacia atrás, de forma que no puedan proyectarse partículas perjudiciales hacia el tirador.
Si la carga es demasiado baja, el latón de la vaina no dilata lo suficiente para pegarse a la pared de la recámara, no obturando esta y no evitando la retro proyección de los gases, de tal modo que parte de esos gases de quemado de la pólvora se cuelan entre la vaina y la pared de la recámara, fogueando ambas, perdiendo fuerza de empuje el proyectil y reduciendo la precisión.
Este fogueado puede provocar dos perjuicios, a priori:
- La poyección de partículas hacia la cara y ojos del tirados, partículas estas a suficiente velocidad y temperatura como para provocarle una lesión, sobre todo si es en las corneas.
- El deterioro de la vaina y del metal de la recámara.
Esto también puede ocurir con vainas viejas o de latón muy agrio, o muchas veces recargadas, por lo que el metal es menos elástico, y puede mejorarse con el recocido de las mismas.
[quote="Chino52"]Creo que eso mismo nos pasa a muchos. En general los cartuchos recargados salen más negros que la munición comercial, incluso usando Vectan. Motivo? NPI.[/quote]
Creo que se os ha olvidado uno de los cometidos fundamentales de la carga de proyección de un cartucho, que no sólo está para empujar el proyectil; este cometido es el de obturar la posible salida de los gases hacia atrás, de forma que no puedan proyectarse partículas perjudiciales hacia el tirador.
Si la carga es demasiado baja, el latón de la vaina no dilata lo suficiente para pegarse a la pared de la recámara, no obturando esta y no evitando la retro proyección de los gases, de tal modo que parte de esos gases de quemado de la pólvora se cuelan entre la vaina y la pared de la recámara, fogueando ambas, perdiendo fuerza de empuje el proyectil y reduciendo la precisión.
Este fogueado puede provocar dos perjuicios, a priori:
- La poyección de partículas hacia la cara y ojos del tirados, partículas estas a suficiente velocidad y temperatura como para provocarle una lesión, sobre todo si es en las corneas.
- El deterioro de la vaina y del metal de la recámara.
Esto también puede ocurir con vainas viejas o de latón muy agrio, o muchas veces recargadas, por lo que el metal es menos elástico, y puede mejorarse con el recocido de las mismas.