Mensaje por oscashooter » 01 Ene 2015 02:11
Coratgia escribió:Hola a todos y todas, esto que comento es muy viejo, pero are memoria del tema, y es sobre los que tenemos permiso para recargar, yo hace 36 Años que recargo, en el año 2002 nos tuvimos que poner al día pues se necesitaba permiso de Recarga, y todos los que quisimos recargar hicimos un examen, y a partir de ese día, empezamos con las cuestiones, 100 pistones solo podíamos comprar al día, y des pues las hojas de control, de pólvora que compramos, yo me pregunto, si tenemos todo controlado de manera, que saben las autoridades lo que compramos, y quienes lo utilizamos, digo yo, por que solo cien pistones, si antes no había, permisos de recarga y no estaba permitido la recarga en España, y pasabas a comprar por las Armerías, y podías comprar, por ejemplo, yo un día compre, 5 Kg de pólvora varias pues al tener, varias Armas necesitaba de varias y diferentes, pólvoras, así como, compre 5 mil pistones de varias medidas, y nadie te decía que estaba prohibido.
Cuando pude obtener el permiso, de recarga, todo fue muy diferente y mucho mas complicado, como explicaba anterior mente, apuntar los Kgs de pólvora y los 100 pistones cada día.
Encuentro que estando en uso de nuestros derechos, y controlados, a que viene tanta restricción.
Voy a poner un ejemplo, si yo hago una tirada de grueso calibre necesitare en precisión 30 cartuchos y 5 o diez de prueba, con lo cual, si des pues tiro a velocidad, tirare entre 5 y 10 Cartuchos de prueba, y des pues 30 cartuchos, mas para el tiro rápido, todos estos cartuchos contabilizados suman, 80 Cartuchos, si ese mismo día tuviera otra tirada, seria imposible poder tirar, pues sobrándome, 20 pistones no puedo recargar 70 cartuchos mas, en fin, esto es algo que yo y mis compañeros no podemos entender, y esto hace años que sucede, y parece ser que no tiene remedio, insto, a que alguien pueda dar una solución en breve, pues es imposible seguir, haciendo un deporte sin tener el material adecuado para cada tirada, ruego al Sr. Javier Arnaiz Larson, Presidente de Anarma, de la cual yo soy socio, Número 844. Sr. Javier, le pido que usted que tiene, entre tantos temas a tratar con el ICAE, le de a este tema prioridad absoluta, pues cada vez mas son mas tiradas que no puedo hacer por falta de materiales para mi recarga, y como yo, en este colectivo estamos todos iguales de afectado, en este tema, quedo a la espera que me pueda decir algo en concreto, un Saludo para ti Javier, y para todos los que componemos el Tiro en España, Att, Coratgia.
Buenas noches, y un saludo y el deseo de un Feliz 2.015 para todos.
Bien, una reflexión, con vuestro permiso y ánimo de aportar, no de establecer nada ni molestar a nadie, y una opinión que de ella se desprende, la mía, particularísima sin duda, pero que desearía haceros llegar a todos.
En primer lugar, y reitero que respetando y suscribiendo en buena parte lo leído, permitidme que para lo que quiero exponer deslinde, separe lo que pueda ser el derecho a portar armas de la famosa enmienda norteamericana de lo que, en esencia, ha dado origen a este hilo: las limitaciones legales a toda actividad deportiva relacionada con la práctica del tiro, y ésto incluye la famosa clasificación y subsiguiente permiso de tenencia según la categoría en la licencia F, el tema de las inutilizaciones que últimamente se han llevado al extremo del ridículo y el absurdo, las materias relacionadas con la recarga, el guiado y posesión de armas históricas y sus réplicas... y un largo etcétera.
Centrándome en este segundo aspecto -y por aquí venían esta vez los tiros por así decirlo- creo comprender, y admito, que ha de haber unos controles sobre determinadas actividades, y que esos controles deben aplicarse y ser efectivos. Pero es algo que, aquí, ahora, se prostituye, se malinterpreta, se lleva hasta la náusea. Trataré de ser más claro: en el uso y disfrute de todo derecho y toda libertad, se ha de ser consciente, y ésto los juristas lo saben muy bien, de la no existencia de tales libertades y derechos con "carácter absoluto", porque entrarían en colisión con otros derechos y libertades de otras personas, porque pueden llevar a una figura conocida como "abuso de derecho". Es, por tanto, lógico que en aras del bien común, de la paz social y de la necesidad de hacer compatibles derechos y libertades DE TODOS, tanto los legisladores como los funcionarios de las administraciones intervengan y regulen... pero, y no debemos perder de vista el importantísimo matiz, SÓLO EN LA MEDIDA DE LA NECESIDAD DE SALVAGUARDAR ESE EQUILIBRIO DE DERECHOS Y LIBERTADES QUE LOS HAGAN POSIBLES Y PRÁCTICOS PARA TODOS, nunca más allá, sin coartar o anular tales en aras de una supuesta "seguridad". El problema, en mi opinión, es que cuando se encomienda a un determinado órgano esas funciones de control o vigilancia, a menudo, y por dejación de funciones de los legisladores y representantes de la ciudadanía, éstos, los organismos, caen con demasiada frecuencia en una especie de "exceso de celo" llevando las cosas, la normativa por vía de reglamentación (que no de Ley) más allá de lo que en justicia y atribuciones les corresponde. El cuadro, por desgracia, lo completa el hecho de que NADA NI NADIE parecen poner freno a semejante hiperdesarrollo de la función, o si se prefiere, en que los representantes electos de los ciudadanos, el poder político, duerme la siesta y deja hacer, se conforma y felicita de que las aguas no se muevan y que el órgano administrativo cumpla su función.... aún en exceso, aún al precio de limitar derechos a los administrados, ciudadanos de a pié. No parece, y no lo es, de recibo que unas disposiciones reglamentarias, creadas, sugeridas o redactadas por determinados "expertos", "responsables", "técnicos" o cualquier otra suerte de calificados y cualificados en teoría gestores delegados, puedan, mediante esa mera vía reglamentaria (administrativa, que no legal en puridad y esencia) y retorciendo el propio papel y función de todo reglamento (desarrollar la Ley, no interpretarla in peius ni dejarla vacía de sentido a base de proscribir, limitar y coartar) limitar derechos y libertades de los ciudadanos, entrar en el peligroso campo de la mutación legal, para acabar invirtiendo el sentido de una Ley y llevándola, mediante regulación limitadora, torticera y por desgracia demasiado frecuentemente establecida, a decir lo contrario de aquello para lo que fue concebida.
Para completar el cuadro, desgraciadamente faltan pinceladas, tendremos que añadir que a esa delegación de funciones de control que los legisladores hacen olvidando el control de los controladores, se suma la aquiescencia, la aceptación sumisa de quienes, elegidos también por el colectivo afectado, y diciéndose representantes del mismo, adoptan posiciones conformistas, se avienen y allanan y, para colmo, muchas veces, en lugar de pelear argumentalmente en defensa de quienes representan, actúan como anestésico desde una posición inaceptable, tragan y callan, asienten y todavia se felicitan porque "no llueva más y más fuerte".
[quote="Coratgia"]Hola a todos y todas, esto que comento es muy viejo, pero are memoria del tema, y es sobre los que tenemos permiso para recargar, yo hace 36 Años que recargo, en el año 2002 nos tuvimos que poner al día pues se necesitaba permiso de Recarga, y todos los que quisimos recargar hicimos un examen, y a partir de ese día, empezamos con las cuestiones, 100 pistones solo podíamos comprar al día, y des pues las hojas de control, de pólvora que compramos, yo me pregunto, si tenemos todo controlado de manera, que saben las autoridades lo que compramos, y quienes lo utilizamos, digo yo, por que solo cien pistones, si antes no había, permisos de recarga y no estaba permitido la recarga en España, y pasabas a comprar por las Armerías, y podías comprar, por ejemplo, yo un día compre, 5 Kg de pólvora varias pues al tener, varias Armas necesitaba de varias y diferentes, pólvoras, así como, compre 5 mil pistones de varias medidas, y nadie te decía que estaba prohibido.
Cuando pude obtener el permiso, de recarga, todo fue muy diferente y mucho mas complicado, como explicaba anterior mente, apuntar los Kgs de pólvora y los 100 pistones cada día.
Encuentro que estando en uso de nuestros derechos, y controlados, a que viene tanta restricción.
Voy a poner un ejemplo, si yo hago una tirada de grueso calibre necesitare en precisión 30 cartuchos y 5 o diez de prueba, con lo cual, si des pues tiro a velocidad, tirare entre 5 y 10 Cartuchos de prueba, y des pues 30 cartuchos, mas para el tiro rápido, todos estos cartuchos contabilizados suman, 80 Cartuchos, si ese mismo día tuviera otra tirada, seria imposible poder tirar, pues sobrándome, 20 pistones no puedo recargar 70 cartuchos mas, en fin, esto es algo que yo y mis compañeros no podemos entender, y esto hace años que sucede, y parece ser que no tiene remedio, insto, a que alguien pueda dar una solución en breve, pues es imposible seguir, haciendo un deporte sin tener el material adecuado para cada tirada, ruego al Sr. Javier Arnaiz Larson, Presidente de Anarma, de la cual yo soy socio, Número 844. Sr. Javier, le pido que usted que tiene, entre tantos temas a tratar con el ICAE, le de a este tema prioridad absoluta, pues cada vez mas son mas tiradas que no puedo hacer por falta de materiales para mi recarga, y como yo, en este colectivo estamos todos iguales de afectado, en este tema, quedo a la espera que me pueda decir algo en concreto, un Saludo para ti Javier, y para todos los que componemos el Tiro en España, Att, Coratgia.[/quote]
Buenas noches, y un saludo y el deseo de un Feliz 2.015 para todos.
Bien, una reflexión, con vuestro permiso y ánimo de aportar, no de establecer nada ni molestar a nadie, y una opinión que de ella se desprende, la mía, particularísima sin duda, pero que desearía haceros llegar a todos.
En primer lugar, y reitero que respetando y suscribiendo en buena parte lo leído, permitidme que para lo que quiero exponer deslinde, separe lo que pueda ser el derecho a portar armas de la famosa enmienda norteamericana de lo que, en esencia, ha dado origen a este hilo: las limitaciones legales a toda actividad deportiva relacionada con la práctica del tiro, y ésto incluye la famosa clasificación y subsiguiente permiso de tenencia según la categoría en la licencia F, el tema de las inutilizaciones que últimamente se han llevado al extremo del ridículo y el absurdo, las materias relacionadas con la recarga, el guiado y posesión de armas históricas y sus réplicas... y un largo etcétera.
Centrándome en este segundo aspecto -y por aquí venían esta vez los tiros por así decirlo- creo comprender, y admito, que ha de haber unos controles sobre determinadas actividades, y que esos controles deben aplicarse y ser efectivos. Pero es algo que, aquí, ahora, se prostituye, se malinterpreta, se lleva hasta la náusea. Trataré de ser más claro: en el uso y disfrute de todo derecho y toda libertad, se ha de ser consciente, y ésto los juristas lo saben muy bien, de la no existencia de tales libertades y derechos con "carácter absoluto", porque entrarían en colisión con otros derechos y libertades de otras personas, porque pueden llevar a una figura conocida como "abuso de derecho". Es, por tanto, lógico que en aras del bien común, de la paz social y de la necesidad de hacer compatibles derechos y libertades DE TODOS, tanto los legisladores como los funcionarios de las administraciones intervengan y regulen... pero, y no debemos perder de vista el importantísimo matiz, SÓLO EN LA MEDIDA DE LA NECESIDAD DE SALVAGUARDAR ESE EQUILIBRIO DE DERECHOS Y LIBERTADES QUE LOS HAGAN POSIBLES Y PRÁCTICOS PARA TODOS, nunca más allá, sin coartar o anular tales en aras de una supuesta "seguridad". El problema, en mi opinión, es que cuando se encomienda a un determinado órgano esas funciones de control o vigilancia, a menudo, y por dejación de funciones de los legisladores y representantes de la ciudadanía, éstos, los organismos, caen con demasiada frecuencia en una especie de "exceso de celo" llevando las cosas, la normativa por vía de reglamentación (que no de Ley) más allá de lo que en justicia y atribuciones les corresponde. El cuadro, por desgracia, lo completa el hecho de que NADA NI NADIE parecen poner freno a semejante hiperdesarrollo de la función, o si se prefiere, en que los representantes electos de los ciudadanos, el poder político, duerme la siesta y deja hacer, se conforma y felicita de que las aguas no se muevan y que el órgano administrativo cumpla su función.... aún en exceso, aún al precio de limitar derechos a los administrados, ciudadanos de a pié. No parece, y no lo es, de recibo que unas disposiciones reglamentarias, creadas, sugeridas o redactadas por determinados "expertos", "responsables", "técnicos" o cualquier otra suerte de calificados y cualificados en teoría gestores delegados, puedan, mediante esa mera vía reglamentaria (administrativa, que no legal en puridad y esencia) y retorciendo el propio papel y función de todo reglamento (desarrollar la Ley, no interpretarla in peius ni dejarla vacía de sentido a base de proscribir, limitar y coartar) limitar derechos y libertades de los ciudadanos, entrar en el peligroso campo de la mutación legal, para acabar invirtiendo el sentido de una Ley y llevándola, mediante regulación limitadora, torticera y por desgracia demasiado frecuentemente establecida, a decir lo contrario de aquello para lo que fue concebida.
Para completar el cuadro, desgraciadamente faltan pinceladas, tendremos que añadir que a esa delegación de funciones de control que los legisladores hacen olvidando el control de los controladores, se suma la aquiescencia, la aceptación sumisa de quienes, elegidos también por el colectivo afectado, y diciéndose representantes del mismo, adoptan posiciones conformistas, se avienen y allanan y, para colmo, muchas veces, en lugar de pelear argumentalmente en defensa de quienes representan, actúan como anestésico desde una posición inaceptable, tragan y callan, asienten y todavia se felicitan porque "no llueva más y más fuerte".