Mensaje por MExtaniz » 16 May 2011 05:22
Tu último mensaje me tiene confundido, y creo que es porque en la primera parte del mismo, cuando te refieres a la BA-10, quieres decir realmente BA-10, pero en la última parte del mismo (después de CONSECUENCIA:), cuando dices BA-10, quisieras haber dicho realmente BA-9, pero te has despistado.
Por otro lado, entiendo que con lo de las balas R.G. de .356’’ y “alpaca” te refieres a las que el fabricante denomina punta cobreada (Total Metal Jacket) RN (cilindroogival) de 122 granos.
Si eso es así, te diré mi parecer:
La BA-10 es extremadamente sensible en el 9x19 tanto a las condiciones de carga como al arma en que se dispara. En particular, el cambio de bala puede ejercer una muy profunda influencia en el desarrollo de presiones, y bastante marcada en el caso de las velocidades.
He estado estudiando los datos que proporcionas en tus diversos mensajes, y aunque incompletos y un poco deslavazados, tras realizar algunos cálculos y aproximaciones, creo que te puedo decir algo sobre ellos.
Con la carga de 3,6 granos, con los componentes que utilizabas, y en tus armas, es casi seguro que te encontrabas dentro de las presiones admisibles, pero no por demasiado margen. Con la carga de 4,0 granos, por otra parte, habías pasado de la máxima admisible como que bastante, siendo una carga claramente peligrosa.
Para el .32 S&W Largo en cargas Wad Cutter, sin embargo, la BA-10 es muy buena pólvora. Una de las mejores, sin duda, aunque no tan buena como la Vihtavuori N-310 y menos aún como la Rottweil P-801, principalmente porque éstas dos se dosifican mejor en cargas tan pequeñas como las que usa ese cartucho, especialmente la última de las dos.
El problema de la falta de agrupación con la BA-9 en cargas que te proporcionen la velocidad que te interesan podría tener solución con un cambio de componentes. Lo más efectivo sería experimentar con otros tipos de bala, pero si por la razón que fuere no quieres o no puedes utilizar más que la que citas, puedes probar primero a cambiar la marca de la vaina (esto a veces da unos resultados sorprendentes), o la marca del pistón. Otra técnica es el variar la longitud total del cartucho, eso sí, manteniéndolo dentro de los límites razonables, y comenzando desde abajo nuevamente el desarrollo de cargas, sobre todo si lo que te dispones a hacer es hundir más la bala en la vaina.
No es exacto lo que dices sobre las ecuaciones de balística interior (que no inicial). Y digo ecuaciones, en plural, porque hay un montón de ellas. Las más conocidas antiguamente eran las de Charbonnier en la época final de la pólvora negra y primera de las pólvoras sin humo, luego lo fueron las de Heydenreich, especialmente en lo referente a la balística interior de las armas ligeras, y con posterioridad a los años 50, las de Corner, sobre todo en aplicaciones artilleras, y en Occidente. En los paraísos del proletariado se solían emplear los métodos de Serevriakov (aunque, la verdad,no sé si sería para que al pobre balístico no le acusaran de infiltrado imperialista y le mandaran al Gulag o al paredón).
Estos métodos analíticos estaban basados en mayor o menor grado en funciones de naturaleza empírica, y desde la aparición de los ordenadores con gran potencia de cálculo a finales de los años 60 del pasado siglo, han sido desbancados por métodos numéricos mucho más exactos y que parten de consideraciones puramente teóricas, con lo que el grado de experimentación necesario para lograr ajustar los resultados es muchísimo menor que antaño.
Estaría completamente fuera de lugar el intentar explicar aquí ni tan siquiera un mínimo bosquejo de las nociones más básicas de balística interior, pero aunque sólo sea esto, te diré que es la el aumento de la velocidad lo que varía en función directa de la presión, y no al contrario, aunque ambas se influyen mutuamente de manera indirecta en cierta manera. Y que además, este aumento es variable, disminuyendo conforme aumenta la velocidad del proyectil. Y que ello ocurre durante todo el tiempo en que el proyectil se encuentra en el ánima, donde por cierto, en ningún momento deja de estar influido por el rozamiento. Y que en raros casos, este rozamiento puede ser suficiente como para empezar a frenar el proyectil, es decir, que a partir de cierta longitud de cañón, los proyectiles dejan de salir cada vez más deprisa, para empezar a hacerlo cada vez más despacio. Y que además uno de esos raros casos ocurre precisamente con bastante frecuencia al usar la BA-10 en el 9 mm Parabellum, cuando se trabaja a presiones muy altas y utilizan tubos de más de cinco o seis pulgadas, y casi con total seguridad cuando se pasa de las ocho. Y que de hecho, dependiendo de los componentes y la presión de trabajo, esto podría suceder ya incluso no más allá de las cuatro pulgadas.
Por otra lado, la Vectan BA-9 es una pólvora excelente para emplearla en pistolas del 9 mm Parabellum. De hecho es una de las contadísimas pólvoras existentes en el mercado para particulares tanto de Europa como de E.E.U.U. diseñadas específicamente con ese fin: la carga de cartuchos del 9 Parabellum para pistola. Hay otras con las que se puede lograr mayor, e incluso mucha mayor velocidad, pero casi ninguna es tan equilibrada para lograr la duplicación de los cartuchos comerciales en arma corta. Y esto se debe, entre otras cosas, a que balísticamente duplica casi al milímetro a la pólvora original del Cartucho para pistola Parabellum, modelo de 1908, fabricado por la DWM.
Si no buscas el factor mayor, esa es tu pólvora, y no te compliques la vida. Tan sólo ten en cuenta que a cada nuevo lote de pólvora, es pero que muy aconsejable comprobar la vivacidad. De entre todo el lamentable control de calidad de Vectan, probablemente la BA-9 se lleva la palma. No es raro encontrar diferencias de vivacidad de hasta un 10%, lo que puede conllevar para una misma carga diferencias de presión entre los distintos lotes de entre el 20 y el 50%. O al menos no era raro. Hace mucho que no he podido comparar lotes más recientes.
En fin, son las mil ya, y llego tardísimo a la cita con Morfeo. Un saludo para todos.
Mikel.
Tu último mensaje me tiene confundido, y creo que es porque en la primera parte del mismo, cuando te refieres a la BA-10, quieres decir realmente BA-10, pero en la última parte del mismo (después de CONSECUENCIA:), cuando dices BA-10, quisieras haber dicho realmente BA-9, pero te has despistado.
Por otro lado, entiendo que con lo de las balas R.G. de .356’’ y “alpaca” te refieres a las que el fabricante denomina punta cobreada (Total Metal Jacket) RN (cilindroogival) de 122 granos.
Si eso es así, te diré mi parecer:
La BA-10 es extremadamente sensible en el 9x19 tanto a las condiciones de carga como al arma en que se dispara. En particular, el cambio de bala puede ejercer una muy profunda influencia en el desarrollo de presiones, y bastante marcada en el caso de las velocidades.
He estado estudiando los datos que proporcionas en tus diversos mensajes, y aunque incompletos y un poco deslavazados, tras realizar algunos cálculos y aproximaciones, creo que te puedo decir algo sobre ellos.
Con la carga de 3,6 granos, con los componentes que utilizabas, y en tus armas, es casi seguro que te encontrabas dentro de las presiones admisibles, pero no por demasiado margen. Con la carga de 4,0 granos, por otra parte, habías pasado de la máxima admisible como que bastante, siendo una carga claramente peligrosa.
Para el .32 S&W Largo en cargas Wad Cutter, sin embargo, la BA-10 es muy buena pólvora. Una de las mejores, sin duda, aunque no tan buena como la Vihtavuori N-310 y menos aún como la Rottweil P-801, principalmente porque éstas dos se dosifican mejor en cargas tan pequeñas como las que usa ese cartucho, especialmente la última de las dos.
El problema de la falta de agrupación con la BA-9 en cargas que te proporcionen la velocidad que te interesan podría tener solución con un cambio de componentes. Lo más efectivo sería experimentar con otros tipos de bala, pero si por la razón que fuere no quieres o no puedes utilizar más que la que citas, puedes probar primero a cambiar la marca de la vaina (esto a veces da unos resultados sorprendentes), o la marca del pistón. Otra técnica es el variar la longitud total del cartucho, eso sí, manteniéndolo dentro de los límites razonables, y comenzando desde abajo nuevamente el desarrollo de cargas, sobre todo si lo que te dispones a hacer es hundir más la bala en la vaina.
No es exacto lo que dices sobre las ecuaciones de balística interior (que no inicial). Y digo ecuaciones, en plural, porque hay un montón de ellas. Las más conocidas antiguamente eran las de Charbonnier en la época final de la pólvora negra y primera de las pólvoras sin humo, luego lo fueron las de Heydenreich, especialmente en lo referente a la balística interior de las armas ligeras, y con posterioridad a los años 50, las de Corner, sobre todo en aplicaciones artilleras, y en Occidente. En los paraísos del proletariado se solían emplear los métodos de Serevriakov (aunque, la verdad,no sé si sería para que al pobre balístico no le acusaran de infiltrado imperialista y le mandaran al Gulag o al paredón).
Estos métodos analíticos estaban basados en mayor o menor grado en funciones de naturaleza empírica, y desde la aparición de los ordenadores con gran potencia de cálculo a finales de los años 60 del pasado siglo, han sido desbancados por métodos numéricos mucho más exactos y que parten de consideraciones puramente teóricas, con lo que el grado de experimentación necesario para lograr ajustar los resultados es muchísimo menor que antaño.
Estaría completamente fuera de lugar el intentar explicar aquí ni tan siquiera un mínimo bosquejo de las nociones más básicas de balística interior, pero aunque sólo sea esto, te diré que es la el aumento de la velocidad lo que varía en función directa de la presión, y no al contrario, aunque ambas se influyen mutuamente de manera indirecta en cierta manera. Y que además, este aumento es variable, disminuyendo conforme aumenta la velocidad del proyectil. Y que ello ocurre durante todo el tiempo en que el proyectil se encuentra en el ánima, donde por cierto, en ningún momento deja de estar influido por el rozamiento. Y que en raros casos, este rozamiento puede ser suficiente como para empezar a frenar el proyectil, es decir, que a partir de cierta longitud de cañón, los proyectiles dejan de salir cada vez más deprisa, para empezar a hacerlo cada vez más despacio. Y que además uno de esos raros casos ocurre precisamente con bastante frecuencia al usar la BA-10 en el 9 mm Parabellum, cuando se trabaja a presiones muy altas y utilizan tubos de más de cinco o seis pulgadas, y casi con total seguridad cuando se pasa de las ocho. Y que de hecho, dependiendo de los componentes y la presión de trabajo, esto podría suceder ya incluso no más allá de las cuatro pulgadas.
Por otra lado, la Vectan BA-9 es una pólvora excelente para emplearla en pistolas del 9 mm Parabellum. De hecho es una de las contadísimas pólvoras existentes en el mercado para particulares tanto de Europa como de E.E.U.U. diseñadas específicamente con ese fin: la carga de cartuchos del 9 Parabellum para pistola. Hay otras con las que se puede lograr mayor, e incluso mucha mayor velocidad, pero casi ninguna es tan equilibrada para lograr la duplicación de los cartuchos comerciales en arma corta. Y esto se debe, entre otras cosas, a que balísticamente duplica casi al milímetro a la pólvora original del Cartucho para pistola Parabellum, modelo de 1908, fabricado por la DWM.
Si no buscas el factor mayor, esa es tu pólvora, y no te compliques la vida. Tan sólo ten en cuenta que a cada nuevo lote de pólvora, es pero que muy aconsejable comprobar la vivacidad. De entre todo el lamentable control de calidad de Vectan, probablemente la BA-9 se lleva la palma. No es raro encontrar diferencias de vivacidad de hasta un 10%, lo que puede conllevar para una misma carga diferencias de presión entre los distintos lotes de entre el 20 y el 50%. O al menos no era raro. Hace mucho que no he podido comparar lotes más recientes.
En fin, son las mil ya, y llego tardísimo a la cita con Morfeo. Un saludo para todos.
Mikel.