Mensaje por MExtaniz » 15 May 2011 01:00
La razón de que las balas pesadas (entre 135 y 158 granos) sean las más precisas en teoría (y generalmente también, en el aspecto práctico) se fundamenta en las mismas razones que hacen al 9x19 un calibre intrínsecamente poco preciso:
Por un lado, el proyectil estándar, esto es, el cilindroojival de 115 a 125 granos, tiene una muy escasa superficie cilíndrica o de forzamiento, que es la que le sirve de guía, en relación a su longitud total. Esto hace que su centro de gravedad se encuentre bastante retrasado, lo que hace al proyectil intrínsecamente menos preciso en relación a los de otros cartuchos de arma corta, y que tenga menos superficie de guía, repercutiendo esto otro en que los errores de alineación tanto axial como angular con los que haya entrado en el ánima puedan ser poco corregidos por el forzamiento, quedando además la bala más deformada en su adaptación al ánima, lo que vuelve a sumar más causas de imprecisión una vez que la bala abandona el cañón.
Por otro lado, la longitud de la bala que entra dentro de la vaina es asimismo muy corta, siendo generalmente de menos de poco más de medio calibre. A causa de ello, es mucho más fácil que la bala resulte asentada dentro de la vaina con un mayor error angular que si dicha longitud fuera mayor, como ocurre en los calibres con más fama de precisos en arma corta. Eso aumenta tanto el error angular con que la bala toma el rayado como la desviación axial, con lo que la bala resulta más deformada aún, empeorando su estabilidad giroscópica, y sufriendo desviaciones mucho mayores en la zona balística de transción al abandonar la boca del arma, con las consecuencias nefastas para la precisión que todo ello acarrea.
De todo ello eran conscientes los ingenieros de Winchester cuando en los ochenta recibieron una solicitud no recuerdo si por parte del FBI o los SEALs de la marina yanqui para que desarrollaran una munición de alta precisión para sus MP-5 de 9mm, ya que ninguna de las que habían probado (y creo que las habían probado todas) había logrado alcanzar sus requerimientos.
En consecuencia, atacaron el problema en el sentido antes expuesto, y por tanto desarrollaron una bala de punta hueca con ojiva normal para el tipo, pero con una zona cilíndrica (superficie de forzamiento) de mucha más longitud que la de las demás balas de 9 mm existentes hasta entonces (lo que indirectamente conllevó un aumento de peso de la bala hasta los 147 granos), y la cargaron en un cartucho que desde entonces se conoce como OLIN Super Match (OSM) y que también desde entonces es uno de los principales cartuchos de referencia cuando se habla de precisión en el 9 Parabellum.
A partir de ahí otros fabricantes han seguido la misma senda.
Las razones de que, en general, las balas de punta hueca sean generalmente las más precisas entre las blindadas de un mismo peso son las siguientes:
Suelen tener el centro de gravedad ligeramente más adelantado en relación a su longitud total que las ojivales de su mismo peso, con lo que su estabilidad giroscópica es intrínsecamente mayor.
La distribución de masas en rotación es más favorable en las de punta hueca que en las cilindroojivales o las troncocónicas, lo que también las hace comparativamente más estables giroscópicamente.
Y por último, y desde mi punto de vista, lo más importante, es que debido a los diferentes procedimientos de fabricación, es mucho más fácil conseguir una base perfecta en una encamisada de punta hueca que en las cilindroogivales blindadas o las troncocónicas del mismo tipo, especialmente en la zona crítica de la transición de la base plana al cuerpo cilíndrico, madre de toda la precisión o imprecisión. Tan sólo en las encamisadas de punta blanda o ciertos tipos de las TMJ es esto igualmente posible.
El que al hablar de balas intrínsecamente precisas me haya referido tanto a las encamisadas como a las de plomo, se debe a que en la pregunta sólo se hablaba de precisión, y en ninguna parte de la misma se especifica que esta precisión va a quedar limitada a los campos de tiro deportivos españoles y a sus restrictivas normativas.
A pesar de ello, también hice referencia a las balas de plomo, y cuales son intrínsecamente más precisas.
Por último, el que en los campos de tiro deportivo españoles las balas más utilizadas en competición son las de plomo de 124 granos o similares, más bien que un argumento a favor de la bondad intrínseca de este tipo de balas, una cuestión de limitaciones extrínsecas.
Para comenzar, no alcanzo ahora a recordar si existe en el mercado español algún tipo de cartucho con bala pesada de plomo, pero estoy casi seguro que no. Ni siquiera en el mercado mundial creo que lo hay, al menos en munición de calidad “match”, con lo que difícilmente va a poder tirar con ellas el aficionado patrio, como no se dedique a la recarga.
En caso de dedicarse a ella, la disponibilidad de balas comerciales de cualquier tipo en ese peso en nuestro país es MUY escasa, siendo prácticamente una rareza, y las comerciales de plomo en ese peso, más bien una entelequia.
Las “recetas” publicadas para balas de ese peso con los propelentes comúnmente accesibles en España brillan por su ausencia.
La experiencia de los compañeros tiradores y recargadores con este tipo de munición, por tanto, suele ser nula, por lo que difícilmente podrán hablarnos de sus bondades.
Y para terminar, simplemente ocurre que la tradición es un ancla siempre muy pesada, para bién o para mal.
En el aspecto técnico, el paso del rayado de las pistolas de 9 mm Parabellum no es al respecto de lo que tratamos ninguna limitación, puesto que estabilizan de sobra a cualquier bala de 147 granos e incluso las de 158 granos, al menos a velocidades estándar.
Otro saludo cordial para ti. Y si no te importa que te pregunte algo un poco personal, ¿eres el mismo Brubaker que colaboraba en el foro de Izquierdo hace nueve o diez años?
Mikel.
La razón de que las balas pesadas (entre 135 y 158 granos) sean las más precisas en teoría (y generalmente también, en el aspecto práctico) se fundamenta en las mismas razones que hacen al 9x19 un calibre intrínsecamente poco preciso:
Por un lado, el proyectil estándar, esto es, el cilindroojival de 115 a 125 granos, tiene una muy escasa superficie cilíndrica o de forzamiento, que es la que le sirve de guía, en relación a su longitud total. Esto hace que su centro de gravedad se encuentre bastante retrasado, lo que hace al proyectil intrínsecamente menos preciso en relación a los de otros cartuchos de arma corta, y que tenga menos superficie de guía, repercutiendo esto otro en que los errores de alineación tanto axial como angular con los que haya entrado en el ánima puedan ser poco corregidos por el forzamiento, quedando además la bala más deformada en su adaptación al ánima, lo que vuelve a sumar más causas de imprecisión una vez que la bala abandona el cañón.
Por otro lado, la longitud de la bala que entra dentro de la vaina es asimismo muy corta, siendo generalmente de menos de poco más de medio calibre. A causa de ello, es mucho más fácil que la bala resulte asentada dentro de la vaina con un mayor error angular que si dicha longitud fuera mayor, como ocurre en los calibres con más fama de precisos en arma corta. Eso aumenta tanto el error angular con que la bala toma el rayado como la desviación axial, con lo que la bala resulta más deformada aún, empeorando su estabilidad giroscópica, y sufriendo desviaciones mucho mayores en la zona balística de transción al abandonar la boca del arma, con las consecuencias nefastas para la precisión que todo ello acarrea.
De todo ello eran conscientes los ingenieros de Winchester cuando en los ochenta recibieron una solicitud no recuerdo si por parte del FBI o los SEALs de la marina yanqui para que desarrollaran una munición de alta precisión para sus MP-5 de 9mm, ya que ninguna de las que habían probado (y creo que las habían probado todas) había logrado alcanzar sus requerimientos.
En consecuencia, atacaron el problema en el sentido antes expuesto, y por tanto desarrollaron una bala de punta hueca con ojiva normal para el tipo, pero con una zona cilíndrica (superficie de forzamiento) de mucha más longitud que la de las demás balas de 9 mm existentes hasta entonces (lo que indirectamente conllevó un aumento de peso de la bala hasta los 147 granos), y la cargaron en un cartucho que desde entonces se conoce como OLIN Super Match (OSM) y que también desde entonces es uno de los principales cartuchos de referencia cuando se habla de precisión en el 9 Parabellum.
A partir de ahí otros fabricantes han seguido la misma senda.
Las razones de que, en general, las balas de punta hueca sean generalmente las más precisas entre las blindadas de un mismo peso son las siguientes:
Suelen tener el centro de gravedad ligeramente más adelantado en relación a su longitud total que las ojivales de su mismo peso, con lo que su estabilidad giroscópica es intrínsecamente mayor.
La distribución de masas en rotación es más favorable en las de punta hueca que en las cilindroojivales o las troncocónicas, lo que también las hace comparativamente más estables giroscópicamente.
Y por último, y desde mi punto de vista, lo más importante, es que debido a los diferentes procedimientos de fabricación, es mucho más fácil conseguir una base perfecta en una encamisada de punta hueca que en las cilindroogivales blindadas o las troncocónicas del mismo tipo, especialmente en la zona crítica de la transición de la base plana al cuerpo cilíndrico, madre de toda la precisión o imprecisión. Tan sólo en las encamisadas de punta blanda o ciertos tipos de las TMJ es esto igualmente posible.
El que al hablar de balas intrínsecamente precisas me haya referido tanto a las encamisadas como a las de plomo, se debe a que en la pregunta sólo se hablaba de precisión, y en ninguna parte de la misma se especifica que esta precisión va a quedar limitada a los campos de tiro deportivos españoles y a sus restrictivas normativas.
A pesar de ello, también hice referencia a las balas de plomo, y cuales son intrínsecamente más precisas.
Por último, el que en los campos de tiro deportivo españoles las balas más utilizadas en competición son las de plomo de 124 granos o similares, más bien que un argumento a favor de la bondad intrínseca de este tipo de balas, una cuestión de limitaciones extrínsecas.
Para comenzar, no alcanzo ahora a recordar si existe en el mercado español algún tipo de cartucho con bala pesada de plomo, pero estoy casi seguro que no. Ni siquiera en el mercado mundial creo que lo hay, al menos en munición de calidad “match”, con lo que difícilmente va a poder tirar con ellas el aficionado patrio, como no se dedique a la recarga.
En caso de dedicarse a ella, la disponibilidad de balas comerciales de cualquier tipo en ese peso en nuestro país es MUY escasa, siendo prácticamente una rareza, y las comerciales de plomo en ese peso, más bien una entelequia.
Las “recetas” publicadas para balas de ese peso con los propelentes comúnmente accesibles en España brillan por su ausencia.
La experiencia de los compañeros tiradores y recargadores con este tipo de munición, por tanto, suele ser nula, por lo que difícilmente podrán hablarnos de sus bondades.
Y para terminar, simplemente ocurre que la tradición es un ancla siempre muy pesada, para bién o para mal.
En el aspecto técnico, el paso del rayado de las pistolas de 9 mm Parabellum no es al respecto de lo que tratamos ninguna limitación, puesto que estabilizan de sobra a cualquier bala de 147 granos e incluso las de 158 granos, al menos a velocidades estándar.
Otro saludo cordial para ti. Y si no te importa que te pregunte algo un poco personal, ¿eres el mismo Brubaker que colaboraba en el foro de Izquierdo hace nueve o diez años?
Mikel.