Mensaje por Travis86 » 14 Abr 2009 21:14
Todos conocemos casos de este tipo (seguramente no tan trágicos como el que expone Reverte -cuyas historias de Alatriste son una delicia leerlas, por cierto-), pero son tan reales que ponen los pelos de punta.
Todos, cincuentones y más jóvenes, podemos vernos jodidos en cualquier momento. Respecto a los jóvenes, que es lo que más próximo tengo, plantearé un supuesto sencillo: este año me licenció; y luego, ¿qué?: las empresas buscan jóvenes con total disponibilidad y dispuestos a cobrar una mierda (lo que ya te impide plantearte un proyecto de vida mínimamente decente: familia, hogar...) y con experiencia ("¡pero si acabó de terminar mi formación!" ). Estas son dos incongruencias de las muchas que hay.
Y de la gente trabajadora desde hace años que ahora se está viendo parada, mejor no opino, porque ellos/as, lo tienen mucho peor que los jóvenes, que contamos con algo que ellos no: unos padres con los que contar en caso de necesidad para mantenernos mientras tanto, y más tiempo para buscar un curro medianamente digno.
Sólo nos queda el amor propio, en estas épocas.
Todos conocemos casos de este tipo (seguramente no tan trágicos como el que expone Reverte -cuyas historias de Alatriste son una delicia leerlas, por cierto-), pero son tan reales que ponen los pelos de punta.
Todos, cincuentones y más jóvenes, podemos vernos jodidos en cualquier momento. Respecto a los jóvenes, que es lo que más próximo tengo, plantearé un supuesto sencillo: este año me licenció; y luego, ¿qué?: las empresas buscan jóvenes con total disponibilidad y dispuestos a cobrar una mierda (lo que ya te impide plantearte un proyecto de vida mínimamente decente: familia, hogar...) y con experiencia ("¡pero si acabó de terminar mi formación!" ). Estas son dos incongruencias de las muchas que hay.
Y de la gente trabajadora desde hace años que ahora se está viendo parada, mejor no opino, porque ellos/as, lo tienen mucho peor que los jóvenes, que contamos con algo que ellos no: unos padres con los que contar en caso de necesidad para mantenernos mientras tanto, y más tiempo para buscar un curro medianamente digno.
Sólo nos queda el amor propio, en estas épocas.