Mensaje por FRUTO » 27 Jun 2008 00:01
Diez años, mi querido padre y yo camino del puesto de tortolas y en un momento mi padre paro su paso y me dijo vas a disparar sobre aquella piedra, monto y cargo su preciosa escopeta del 28 y dandome los consejos pertinentes hize mi primer disparo sobre una piedra.
El resto del camino era una autentica cotorra, preguntando, contando lo que habia sentido, y mi pobre padre contestaba y sonreia.
En el puesto mi padre me dio la escopeta y me dijo lo que tenia que hacer el primer disparo dos tortolas, y fue una buana tarde, 11 tortolas.
Cuando volvimos a casa yo no era un niño yo me sentia el mejor cazador del mundo, rapidamente corri a casa de mi tio a contarselo, este era un magnifico cazador, sin hijos y amante de los niños que no paraba de escucharme el relato de todos los disparos efectuados riendose de mi inocencia y de la elocuencia del relato.
Mi querida madre solo hizo un comentario a mi abuela ""Madre, ya tenemos otro cazador en la familia"" y no se equivoco.
Han pasado muuuuchos años pero el recuerdo sigue fresco como si acabase de ocurrir y solamente con el recuerdo hacia aquellos seres tan queridos que me enseñaron y que desgraciadamente ya no estan a mi lado, supongo que muchos de vosotros tendriais el mismo maestro, vuestro padre o persona muy querida y sabreis comprender mis sentimientos.
Perdonar mi sentimentalismo y el "ladrillo" pero hay cosas que no se puede evitar.
Diez años, mi querido padre y yo camino del puesto de tortolas y en un momento mi padre paro su paso y me dijo vas a disparar sobre aquella piedra, monto y cargo su preciosa escopeta del 28 y dandome los consejos pertinentes hize mi primer disparo sobre una piedra.
El resto del camino era una autentica cotorra, preguntando, contando lo que habia sentido, y mi pobre padre contestaba y sonreia.
En el puesto mi padre me dio la escopeta y me dijo lo que tenia que hacer el primer disparo dos tortolas, y fue una buana tarde, 11 tortolas.
Cuando volvimos a casa yo no era un niño yo me sentia el mejor cazador del mundo, rapidamente corri a casa de mi tio a contarselo, este era un magnifico cazador, sin hijos y amante de los niños que no paraba de escucharme el relato de todos los disparos efectuados riendose de mi inocencia y de la elocuencia del relato.
Mi querida madre solo hizo un comentario a mi abuela ""Madre, ya tenemos otro cazador en la familia"" y no se equivoco.
Han pasado muuuuchos años pero el recuerdo sigue fresco como si acabase de ocurrir y solamente con el recuerdo hacia aquellos seres tan queridos que me enseñaron y que desgraciadamente ya no estan a mi lado, supongo que muchos de vosotros tendriais el mismo maestro, vuestro padre o persona muy querida y sabreis comprender mis sentimientos.
Perdonar mi sentimentalismo y el "ladrillo" pero hay cosas que no se puede evitar.