Mensaje por Beltran » 11 Jul 2007 18:03
Triarii, doctores tiene la Iglesia que te lo podrían razonar mejor que yo, pero el caso es que si la recámara y el cañón no son fuertes y estancos, la explosión de la pólvora del cartucho, se manifiesta por la parte más débil, osease, que en vez de impulsar la bala a través de un largo cañón rayado, encuentra una forma más fácil de expandirse reventando la vaina de latón y saliendo por esos orificios que el maestro armero practicó en nuestra arma para impedir que de ella no saliera nada propulsado....Lo que pasa es que se olvidaron darnos el manual de instrucciones y decirnos que si en el caso de que un cartucho fuera percutido en esa recámara agujereada, la fuerza de la explosión saldría por allí, por esos agujeros o por el fresado del cañon de una pistola, lo que pondría en peligro la integridad física del que empuña el arma o de sus acompañantes...Imaginate que lo que tiene que salir por la boca de tu arma, te sale por ese sitio en el que tú has asentado firmemente tu mano izquierda...despidete cuando menos de los joyeros, porque anillos no creo que llevaras más.
Triarii, doctores tiene la Iglesia que te lo podrían razonar mejor que yo, pero el caso es que si la recámara y el cañón no son fuertes y estancos, la explosión de la pólvora del cartucho, se manifiesta por la parte más débil, osease, que en vez de impulsar la bala a través de un largo cañón rayado, encuentra una forma más fácil de expandirse reventando la vaina de latón y saliendo por esos orificios que el maestro armero practicó en nuestra arma para impedir que de ella no saliera nada propulsado....Lo que pasa es que se olvidaron darnos el manual de instrucciones y decirnos que si en el caso de que un cartucho fuera percutido en esa recámara agujereada, la fuerza de la explosión saldría por allí, por esos agujeros o por el fresado del cañon de una pistola, lo que pondría en peligro la integridad física del que empuña el arma o de sus acompañantes...Imaginate que lo que tiene que salir por la boca de tu arma, te sale por ese sitio en el que tú has asentado firmemente tu mano izquierda...despidete cuando menos de los joyeros, porque anillos no creo que llevaras más.