Mensaje por rafaelgmipsc » 09 Jun 2007 13:48
Para todos los foreros a los que les guste la mar y sus leyendas o para aquellos que creen en los misteriosos fenómenos ocurridos en el triangulo de las Bermudas. Estoy seguro y convendréis conmigo, después de oír la versión de un incidente en la zona, que más de uno lo recordará y lo atribuirá a una mera coincidencia.
Navegando de 1º Oficial en un buque gasero GLP francés, con amoníaco a bordo, de Odessa (URSS) a Jacksonville (USA). Una noche apacible navegábamos por la zona, radar funcionando y marinero de vigía cuando nos hicimos cargo de la Guardia de Navegación a las 4 de la mañana. Visibilidad buena, nada a la vista, marejadilla, un diminuto eco abierto 30º babor, solo perceptible en el radar a veces en la escala de 12 millas. Marinero y yo escrutamos atentos el horizonte hasta convencernos de que solo sería un eco sin importancia, probablemente algún bidón flotante.
El marinero seguía atento mientras yo me iba a preparar un café en la derrota. De pronto, mientras saboreaba el café, el marinero me llama muy nervioso diciendo: "primeiro, aquí mismo hay ua lus". Rápidamente, fui directo a desconectar el automático, metí todo el mtimón a estribor, y en ese momento un pequeño velero caía a babor a 2,5 cables; al darse cuenta de su acercamiento, dejó flamear la vela y lo dejamos por la popa.
Cuando ya intentábamos poner el timón a la vía, comprobamos alarmados que algo había pasado y no respondía. Llamé por teléfono al Capitán: "tenemos un problema, el timón no responde". Ya subo, contestó. Llegó al instante en pijama y me dijo: abre esta consola que se le habrá caído la chaveta. Efectivamente, la conexión entre la transmisión eléctrica e hidráulica se hacía con una chaveta que con la trepidación de la maniobra se había salido y por eso no gobernaba. El Viejo ¿por algo se le llama así? contaba con otra experiencia parecida hacía tiempo.
Nos enfrascamos tanto en resolver rápidamente la situación que no nos habíamos percatado de que viráramos ya en redondo y ahora nuestra proa era la que perseguía al velero cual pirata que pretende el abordaje. Un sudor frío nos empapó, hasta que pudimos dejarlo claro y alejarnos del velero que navegaba de incógnito por el triángulo de las Bermudas,
bueno hasta que el zumbido de nuestro barco le despertó, momento en que encendió las luces intuyendo el peligro ¿que habrá supuesto la tripulación del velero? ¿seguro que a sus nietos les habrán contado una versión muy diferente? ¿otro misterio del triángulo de las Bermudas? ¡juzguen Uds y opinen!
Para todos los foreros a los que les guste la mar y sus leyendas o para aquellos que creen en los misteriosos fenómenos ocurridos en el triangulo de las Bermudas. Estoy seguro y convendréis conmigo, después de oír la versión de un incidente en la zona, que más de uno lo recordará y lo atribuirá a una mera coincidencia.
Navegando de 1º Oficial en un buque gasero GLP francés, con amoníaco a bordo, de Odessa (URSS) a Jacksonville (USA). Una noche apacible navegábamos por la zona, radar funcionando y marinero de vigía cuando nos hicimos cargo de la Guardia de Navegación a las 4 de la mañana. Visibilidad buena, nada a la vista, marejadilla, un diminuto eco abierto 30º babor, solo perceptible en el radar a veces en la escala de 12 millas. Marinero y yo escrutamos atentos el horizonte hasta convencernos de que solo sería un eco sin importancia, probablemente algún bidón flotante.
El marinero seguía atento mientras yo me iba a preparar un café en la derrota. De pronto, mientras saboreaba el café, el marinero me llama muy nervioso diciendo: "primeiro, aquí mismo hay ua lus". Rápidamente, fui directo a desconectar el automático, metí todo el mtimón a estribor, y en ese momento un pequeño velero caía a babor a 2,5 cables; al darse cuenta de su acercamiento, dejó flamear la vela y lo dejamos por la popa.
Cuando ya intentábamos poner el timón a la vía, comprobamos alarmados que algo había pasado y no respondía. Llamé por teléfono al Capitán: "tenemos un problema, el timón no responde". Ya subo, contestó. Llegó al instante en pijama y me dijo: abre esta consola que se le habrá caído la chaveta. Efectivamente, la conexión entre la transmisión eléctrica e hidráulica se hacía con una chaveta que con la trepidación de la maniobra se había salido y por eso no gobernaba. El Viejo ¿por algo se le llama así? contaba con otra experiencia parecida hacía tiempo.
Nos enfrascamos tanto en resolver rápidamente la situación que no nos habíamos percatado de que viráramos ya en redondo y ahora nuestra proa era la que perseguía al velero cual pirata que pretende el abordaje. Un sudor frío nos empapó, hasta que pudimos dejarlo claro y alejarnos del velero que navegaba de incógnito por el triángulo de las Bermudas,
bueno hasta que el zumbido de nuestro barco le despertó, momento en que encendió las luces intuyendo el peligro ¿que habrá supuesto la tripulación del velero? ¿seguro que a sus nietos les habrán contado una versión muy diferente? ¿otro misterio del triángulo de las Bermudas? ¡juzguen Uds y opinen!