Mensaje por Hoplon » 03 Jul 2021 18:42
Vemos a diario los costes y el daño que las medidas de Mahoma VI causan en nuestra economía, tal vez no demasiado exageradas por una prensa siempre alarmista. Se unen las recientes a otras que se mantienen desde hace meses y años como parte de un plan firme y deliberado de presión, con objetivos tanto a corto como a muy largo plazo.
Pocos de los que las examinan fijan su atención en el hecho indudable de que muchas de ellas también hacen daño al Reino de Marruecos. Soportan con entereza -admirable- el perjuicio, con tal de que a nosotros nos sea más gravoso.
Si bien es cierto que encerrar a miles de marroquíes en la operación de vuelta es algo que solo puede proponerse en tono informal, y que llevado en serio a su práctica supondría una mezquina represalia, cuando no una crueldad, contra mucha gente que no nos ha hecho nada malo, no es menos cierto que la mera difusión del rumor de que podría hacerse tendría un efecto devastador sobre los afectados, que por no saber a qué carta quedarse se verían imposibilitados para decidir si viajan o no.
En todo caso, ante este chantaje solamente veo dos alternativas:
Una, se cede a la extorsión, se soporta el ataque y el daño económico sin darle respuesta y se confía en que las cosas ya se irán enfriando: me temo que con el tirano del sur estas políticas apaciguadoras no sirvan de nada, e incluso sean un acicate para que se nos someta a nuevas presiones. Además, esta falta de acción se podría interpretar como mala conciencia o falta de convicción sobre las decisiones que hemos tomado con respecto al general saharaui atendido en nuestros hospitales: no reaccionan porque en el fondo saben que son culpables.
Dos: se busca un medio de hacer que a quien nos provoca un perjuicio se le devuelva doblado: no tengo duda de que debería haber una manera de transmitir el mensaje de que golpearnos "no sale a cuenta" porque la respuesta en mucho más perjudicial para el agresor. Creo que en materia comercial y en colaboración política debe haber un medio para conseguirlo, a poco que le demos vueltas. Un medio inteligente, sensato, e incluso alejado del mal por el mal y digno de una nación decente.
Porque al menos yo no tengo duda de que en Rabat nos están tomando la medida.
Vemos a diario los costes y el daño que las medidas de Mahoma VI causan en nuestra economía, tal vez no demasiado exageradas por una prensa siempre alarmista. Se unen las recientes a otras que se mantienen desde hace meses y años como parte de un plan firme y deliberado de presión, con objetivos tanto a corto como a muy largo plazo.
Pocos de los que las examinan fijan su atención en el hecho indudable de que muchas de ellas también hacen daño al Reino de Marruecos. Soportan con entereza -admirable- el perjuicio, con tal de que a nosotros nos sea más gravoso.
Si bien es cierto que encerrar a miles de marroquíes en la operación de vuelta es algo que solo puede proponerse en tono informal, y que llevado en serio a su práctica supondría una mezquina represalia, cuando no una crueldad, contra mucha gente que no nos ha hecho nada malo, no es menos cierto que la mera difusión del rumor de que podría hacerse tendría un efecto devastador sobre los afectados, que por no saber a qué carta quedarse se verían imposibilitados para decidir si viajan o no.
En todo caso, ante este chantaje solamente veo dos alternativas:
Una, se cede a la extorsión, se soporta el ataque y el daño económico sin darle respuesta y se confía en que las cosas ya se irán enfriando: me temo que con el tirano del sur estas políticas apaciguadoras no sirvan de nada, e incluso sean un acicate para que se nos someta a nuevas presiones. Además, esta falta de acción se podría interpretar como mala conciencia o falta de convicción sobre las decisiones que hemos tomado con respecto al general saharaui atendido en nuestros hospitales: no reaccionan porque en el fondo saben que son culpables.
Dos: se busca un medio de hacer que a quien nos provoca un perjuicio se le devuelva doblado: no tengo duda de que debería haber una manera de transmitir el mensaje de que golpearnos "no sale a cuenta" porque la respuesta en mucho más perjudicial para el agresor. Creo que en materia comercial y en colaboración política debe haber un medio para conseguirlo, a poco que le demos vueltas. Un medio inteligente, sensato, e incluso alejado del mal por el mal y digno de una nación decente.
Porque al menos yo no tengo duda de que en Rabat nos están tomando la medida.