Mensaje por Hectorvillajos » 26 May 2007 23:57
Bueeeeeenooooo, has dado en el clavo. Todos los carrocillas recordamos la mili como si durante ese tiempo hubiéramos sido el hermano fortachón de Supermán.
Te cuento: En una ocasión, me dieron el día libre, y como yo vivía a 40 kilómetros del cuartel, pues me fui a casa. Una vez allí, empecé a encontrame mal, con fiebre, y me tuve que meter en la cama. Era víspera de Navidad, y el tema sonaba a escaqueo, pero mi padre, ni corto ni perezoso, llamó al cuartel, habló con el sargento de semana, y me quedé en casa.
Pasaron 4 días, pues yo le echaba cuento a la cosa. En eso, llamaron desde el telefonillo del portal de casa, diciendo que eran soldados que venían a por mí. Yo, pensando que era la policía militar, me metí en la cama vestido y tapado hasta la barbilla.
Menos mal que resultaron ser dos compañeros que venían a por mí con una ambulancia de campaña. Uno era el conductor, y el otro el soldado médico, ambos también de Valencia.
Total, que como ya era Navidad, de vuelta al cuartel paramos en casa de cada uno de ellos, dulce va, dulce viene, champañ va, champañ viene....y después las curvas de la carreterra...total, que los dos se pusieron enfermos, venga a vomitar, y con la piel de color verdoso.
Resultado: El soldado que guardaba la barrera de entrada al cuartel casi se cae de culo al ver que la ambulancia la conducía YO (el enfermo), y el que debía ser el conductor iba detrás vomitando y atendiendo al que estaba peor, en la camilla, que era EL MEDICO.
Total, de película de Ozores.
Un saludo.:-)
Bueeeeeenooooo, has dado en el clavo. Todos los carrocillas recordamos la mili como si durante ese tiempo hubiéramos sido el hermano fortachón de Supermán.
Te cuento: En una ocasión, me dieron el día libre, y como yo vivía a 40 kilómetros del cuartel, pues me fui a casa. Una vez allí, empecé a encontrame mal, con fiebre, y me tuve que meter en la cama. Era víspera de Navidad, y el tema sonaba a escaqueo, pero mi padre, ni corto ni perezoso, llamó al cuartel, habló con el sargento de semana, y me quedé en casa.
Pasaron 4 días, pues yo le echaba cuento a la cosa. En eso, llamaron desde el telefonillo del portal de casa, diciendo que eran soldados que venían a por mí. Yo, pensando que era la policía militar, me metí en la cama vestido y tapado hasta la barbilla.
Menos mal que resultaron ser dos compañeros que venían a por mí con una ambulancia de campaña. Uno era el conductor, y el otro el soldado médico, ambos también de Valencia.
Total, que como ya era Navidad, de vuelta al cuartel paramos en casa de cada uno de ellos, dulce va, dulce viene, champañ va, champañ viene....y después las curvas de la carreterra...total, que los dos se pusieron enfermos, venga a vomitar, y con la piel de color verdoso.
Resultado: El soldado que guardaba la barrera de entrada al cuartel casi se cae de culo al ver que la ambulancia la conducía YO (el enfermo), y el que debía ser el conductor iba detrás vomitando y atendiendo al que estaba peor, en la camilla, que era EL MEDICO.
Total, de película de Ozores.
Un saludo.:-)