Mensaje por oscashooter » 23 Ene 2019 18:09
No hay fieras, que no dices nada que no haya entrado en los pensamientos de cualquiera a estas alturas. Pero, al igual que otros pensamientos, tal vez incluso más "puñeteros", como el que se pregunta cómo un nene, por más que tenga dos añitos no se quedó encajado, con algún brazo o pierna fracturado, durante una caída de más de 70 mts por un orificio de poco más de un palmo de diámetro... y alguno más.
Pero te diré, compañero, que eso no importa demasiado, no ahora. En este momento hay tres razones para dejar semejantes extremos a un lado, en espera si tú quieres, pero fuera. El primero es ese pensamiento de que, en cualquier caso, y de cualquier modo, uno cree en esos hombres que dicen que "en la mina no se queda nadie", y jamás se ensalzará ni agradecerá lo suficiente su valor, su generosidad, su convicción y su entrega. El segundo, no con menos carga emocional y de gratitud, viene de ser consciente de los esfuerzos, desinteresados, titánicos, inasequibles al desaliento, generosos y épicos de tantas y tantas personas que ahí, a pie de obra y/o apoyando a quienes lo están, dan lo mejor de sí mismos, y lo hacen de manera desprendida, incondicional, digna de encomio. Y , finalmente, compañero, y de esto podrían dar, por ejemplo tal como ahora me ha venido a la mente, aquellos infantes de los Tercios Españoles que vivieron y protagonizaron el llamado "milagro de Empel", pues que sí, que por suerte, la esperanza es lo último que se pierde.
Un saludo a todos... y a ver si Santa Bárbara echa una manita, que no estaría nada mal.
No hay fieras, que no dices nada que no haya entrado en los pensamientos de cualquiera a estas alturas. Pero, al igual que otros pensamientos, tal vez incluso más "puñeteros", como el que se pregunta cómo un nene, por más que tenga dos añitos no se quedó encajado, con algún brazo o pierna fracturado, durante una caída de más de 70 mts por un orificio de poco más de un palmo de diámetro... y alguno más.
Pero te diré, compañero, que eso no importa demasiado, no ahora. En este momento hay tres razones para dejar semejantes extremos a un lado, en espera si tú quieres, pero fuera. El primero es ese pensamiento de que, en cualquier caso, y de cualquier modo, uno cree en esos hombres que dicen que "en la mina no se queda nadie", y jamás se ensalzará ni agradecerá lo suficiente su valor, su generosidad, su convicción y su entrega. El segundo, no con menos carga emocional y de gratitud, viene de ser consciente de los esfuerzos, desinteresados, titánicos, inasequibles al desaliento, generosos y épicos de tantas y tantas personas que ahí, a pie de obra y/o apoyando a quienes lo están, dan lo mejor de sí mismos, y lo hacen de manera desprendida, incondicional, digna de encomio. Y , finalmente, compañero, y de esto podrían dar, por ejemplo tal como ahora me ha venido a la mente, aquellos infantes de los Tercios Españoles que vivieron y protagonizaron el llamado "milagro de Empel", pues que sí, que por suerte, la esperanza es lo último que se pierde.
Un saludo a todos... y a ver si Santa Bárbara echa una manita, que no estaría nada mal.