Mensaje por oscashooter » 12 Dic 2018 18:13
Otro apunte, otro punto de vista y posible explicación:
Cuando un gobierno es tan débil, está hipotecado o maniatado en el Parlamento, si quiere "aparentar" que hace algo, ha de recurrir a dos manidas y poco loables acciones: la primera, y a los hechos me remito, es buscar "titulares", acciones que son tan sólo cartel y ruido porque no cuestan un dinero que no pueden colar en presupuestos y tampoco implican demasiado esfuerzo. En este sentido, pues para qué citar lo que todo el mundo sabe: campañas, gestos "sonoros y huecos", propaganda y demagogia de consumo, aunque sea a costa de hechos y realidades de casi un siglo de antigüedad, como ese resucitar el pasado para intentar apantallar el presente. El segundo es legislar mediante decretos leyes, algo que, previsto para casos de "urgente y extrema necesidad" acaban siendo el único método de sacar adelante algunas acciones que, sin demasiado calado o en clave de "tente mientras cobro", den la sensación de que se "hace algo", y en este sentido, ahora entramos en materia, lo más fácil, sencillo y rápido es, desde luego, PROHIBIR. Para una prohibición no hace falta partida presupuestaria, ni poner en marcha estructuras, ni tampoco campañas de concienciación y consenso: se argumenta lo que haga falta desde peregrinas razones, se demoniza aquello que va a ser objeto de la interdicción, y se firma en el BOE. Si para colmo y además, ese "pseudogobierno" se cree imbuido de la verdad y la razón, se postula y blasona de ser el único y mejor intérprete de la "voluntad popular", pues listo, ya está.
Así nos va, con estos "gestores" paso adelante o razonable difícilmente puedan darse, pero eso sí, titular, demagogia y prohibiciones, agárrense que vienen curvas.
Otro apunte, otro punto de vista y posible explicación:
Cuando un gobierno es tan débil, está hipotecado o maniatado en el Parlamento, si quiere "aparentar" que hace algo, ha de recurrir a dos manidas y poco loables acciones: la primera, y a los hechos me remito, es buscar "titulares", acciones que son tan sólo cartel y ruido porque no cuestan un dinero que no pueden colar en presupuestos y tampoco implican demasiado esfuerzo. En este sentido, pues para qué citar lo que todo el mundo sabe: campañas, gestos "sonoros y huecos", propaganda y demagogia de consumo, aunque sea a costa de hechos y realidades de casi un siglo de antigüedad, como ese resucitar el pasado para intentar apantallar el presente. El segundo es legislar mediante decretos leyes, algo que, previsto para casos de "urgente y extrema necesidad" acaban siendo el único método de sacar adelante algunas acciones que, sin demasiado calado o en clave de "tente mientras cobro", den la sensación de que se "hace algo", y en este sentido, ahora entramos en materia, lo más fácil, sencillo y rápido es, desde luego, PROHIBIR. Para una prohibición no hace falta partida presupuestaria, ni poner en marcha estructuras, ni tampoco campañas de concienciación y consenso: se argumenta lo que haga falta desde peregrinas razones, se demoniza aquello que va a ser objeto de la interdicción, y se firma en el BOE. Si para colmo y además, ese "pseudogobierno" se cree imbuido de la verdad y la razón, se postula y blasona de ser el único y mejor intérprete de la "voluntad popular", pues listo, ya está.
Así nos va, con estos "gestores" paso adelante o razonable difícilmente puedan darse, pero eso sí, titular, demagogia y prohibiciones, agárrense que vienen curvas.