Mensaje por oscashooter » 18 Jun 2017 22:15
Tampoco yo figuro entre los entusiastas de la tauromaquia, pero estoy indignado con algunos comentarios a raíz de la muerte de Fandiño. No me entra en la cabeza que nadie puede celebrar una muerte, y menos cuando ese "alguien" hace gala de una fría deshumanización, de un estilo canallesco y, al tiempo, con toda probabilidad come carne todos los días. Me parece de una hipocresía espeluznante, un fruto más de ese progresismo-intolerancia de que hacen gala algunos.
Fandiño, lamentablemente ha muerto; pero lo ha hecho en una actividad que, además de profesión, era pasión, en la que creía y la que amaba. Con valor, cara a cara, sin trampa ni cartón, de frente y a la suerte, a esa conjunción de arte y ciencia en la que el hado juega también sus cartas.
Podrán gustar los toros o no, pero es obligado guardar respeto por alguien que ha sido consecuente con su afición, que le ha echado de aquello que tan escasos andan algunos, que no ha censurado ni opinado sobre lo que no conocía, que se ha entregado hasta el final con una actitud ya inaudita por lo escasa: consecuencia, valor, verdad.
Descanse en paz, todos hemos perdido un hombre valiente, sincero, recto y cabal; algo que, desde luego, en este país de lo "políticamente correcto" no abunda demasiado.
Requiescat in pace, memento Fandiño
Tampoco yo figuro entre los entusiastas de la tauromaquia, pero estoy indignado con algunos comentarios a raíz de la muerte de Fandiño. No me entra en la cabeza que nadie puede celebrar una muerte, y menos cuando ese "alguien" hace gala de una fría deshumanización, de un estilo canallesco y, al tiempo, con toda probabilidad come carne todos los días. Me parece de una hipocresía espeluznante, un fruto más de ese progresismo-intolerancia de que hacen gala algunos.
Fandiño, lamentablemente ha muerto; pero lo ha hecho en una actividad que, además de profesión, era pasión, en la que creía y la que amaba. Con valor, cara a cara, sin trampa ni cartón, de frente y a la suerte, a esa conjunción de arte y ciencia en la que el hado juega también sus cartas.
Podrán gustar los toros o no, pero es obligado guardar respeto por alguien que ha sido consecuente con su afición, que le ha echado de aquello que tan escasos andan algunos, que no ha censurado ni opinado sobre lo que no conocía, que se ha entregado hasta el final con una actitud ya inaudita por lo escasa: consecuencia, valor, verdad.
Descanse en paz, todos hemos perdido un hombre valiente, sincero, recto y cabal; algo que, desde luego, en este país de lo "políticamente correcto" no abunda demasiado.
Requiescat in pace, memento Fandiño