Mensaje por Chinchu » 26 Mar 2017 11:51
Pues seguramente eso lo han aprendido en las redes sociales. No en la tele, que ven poco, no en libros o periódicos, ya que no leen, sino en los mil y un mensajes que se pasan por facebook, whatsapp, y demás redes sociales, imágenes, chistes, vídeos, etc. Y en los videojuegos donde un chaval de 6 años ya sabe todos los tipos de armas y dónde pegar un tiro para que mate más rápido.
Sin saberlo, sin tener la edad para discriminar lo bueno de lo malo, sus cerebros chupan toda esa información como esponjas y luego la repiten sin saber lo que dicen o hacen.
Ya me diréis para qué necesitan unos chavales de 9 años un teléfono móvil con redes sociales y eso que empiezan mucho antes de los 9.
¡Ah, claro, es que tienen una vida social muy intensa y conocen a mucha gente!
¿No será que es una forma de tenerles calladitos?
La culpa la tenemos los padres, que hemos sustituido la educación que antes dábamos por electrónica.
Pensemos en la juventud que estamos criando, porque esa actitud es la que tendrán con nosotros cuando no les hagamos falta.
Pues seguramente eso lo han aprendido en las redes sociales. No en la tele, que ven poco, no en libros o periódicos, ya que no leen, sino en los mil y un mensajes que se pasan por facebook, whatsapp, y demás redes sociales, imágenes, chistes, vídeos, etc. Y en los videojuegos donde un chaval de 6 años ya sabe todos los tipos de armas y dónde pegar un tiro para que mate más rápido.
Sin saberlo, sin tener la edad para discriminar lo bueno de lo malo, sus cerebros chupan toda esa información como esponjas y luego la repiten sin saber lo que dicen o hacen.
Ya me diréis para qué necesitan unos chavales de 9 años un teléfono móvil con redes sociales y eso que empiezan mucho antes de los 9.
¡Ah, claro, es que tienen una vida social muy intensa y conocen a mucha gente!
¿No será que es una forma de tenerles calladitos?
La culpa la tenemos los padres, que hemos sustituido la educación que antes dábamos por electrónica.
Pensemos en la juventud que estamos criando, porque esa actitud es la que tendrán con nosotros cuando no les hagamos falta.