Mensaje por lincis » 06 Dic 2016 06:56
No cabe duda que, cualquier actividad humana que implique adquirir y perfeccionar conocimientos, termina por merecer, con toda justicia, el término cultura precediendo la denominación de su actividad. Algunas actividades, llegan a alcanzar la distinción de arte, pues consiguen transcender y elevarse en lo espiritual.
Podemos hablar de cultura cinematográfica, musical, médica y un largo etcetera, hasta llegar a la cultura de las armas.
Quien se siente llamado por las armas, ya sea en el aspecto profesional, deportivo, etc, acaba adquiriendo una serie de conocimientos, técnicos, mecánicos, físicos, históricos y un creciente grado de responsabilidad en su uso. Es un proceso de aprendizaje, ni más ni menos. Por tanto, ese proceso de cultivar el conocimiento, fructifica en forma de cultura.
Lamentablemente, se ha de reconocer que el "periodismo" de los tertulianos sólo cabe dejarlo al margen de la adquisición de cultura. Dudo que alcance, alguna vez, ser una subcultura, dado la superficialidad y teatralidad de su ejercicio.
Lo mismo da que traten sobre temas de armas, de sucesos, toros o bailes regionales. Aborden lo que aborden, lo harán desde el tópico más burdo, el morbo más bajuno, la "corrección política" más actualizada y la perspicacia de un jato de año. Pegan un vistazo rápìdo a la wikipedia, 10 minutos antes de entrar en el plató y listos para pontificar ante la audiencia.
No entiendo como, los auténticos periodistas, permiten que esos "enteradillos de tertulia televisiva" se autodenominen periodistas.
Tal vez, visto el producto que sale cada año de las "Facultades De Periodismo", termine por extinguirse la auténtica vertiente del periodismo de investigación, el de especialización en determinados campos y, en definitiva, cualquier asomo por el rigor y la verdad a la hora de mostrar una noticia.
Ver a los novatos de las cadenas televisivas, con el micrófono en ristre, haciendo preguntas pueriles y poniendo caras de asombro ante la cualquier obviedad, nos deja a las claras que clase de preparación y bagage han adquirido en la facultad.
Está claro han sido magníficamente para la prensa rosa, el periodismo deportivo, la crónica morbosa y la banalidad noticiable.
Lo más triste del asunto es que, la gran mayoría de la audiencia, no está preparada para "digerir" mucho más conocimiento. Prueba de ello es como triunfa el formato y la competencia entre las cadenas para presentar sus espacios de tertulianos y recaudar patrocinios.
No cabe duda que, cualquier actividad humana que implique adquirir y perfeccionar conocimientos, termina por merecer, con toda justicia, el término cultura precediendo la denominación de su actividad. Algunas actividades, llegan a alcanzar la distinción de arte, pues consiguen transcender y elevarse en lo espiritual.
Podemos hablar de cultura cinematográfica, musical, médica y un largo etcetera, hasta llegar a la cultura de las armas.
Quien se siente llamado por las armas, ya sea en el aspecto profesional, deportivo, etc, acaba adquiriendo una serie de conocimientos, técnicos, mecánicos, físicos, históricos y un creciente grado de responsabilidad en su uso. Es un proceso de aprendizaje, ni más ni menos. Por tanto, ese proceso de cultivar el conocimiento, fructifica en forma de cultura.
Lamentablemente, se ha de reconocer que el "periodismo" de los tertulianos sólo cabe dejarlo al margen de la adquisición de cultura. Dudo que alcance, alguna vez, ser una subcultura, dado la superficialidad y teatralidad de su ejercicio.
Lo mismo da que traten sobre temas de armas, de sucesos, toros o bailes regionales. Aborden lo que aborden, lo harán desde el tópico más burdo, el morbo más bajuno, la "corrección política" más actualizada y la perspicacia de un jato de año. Pegan un vistazo rápìdo a la wikipedia, 10 minutos antes de entrar en el plató y listos para pontificar ante la audiencia.
No entiendo como, los auténticos periodistas, permiten que esos "enteradillos de tertulia televisiva" se autodenominen periodistas.
Tal vez, visto el producto que sale cada año de las "Facultades De Periodismo", termine por extinguirse la auténtica vertiente del periodismo de investigación, el de especialización en determinados campos y, en definitiva, cualquier asomo por el rigor y la verdad a la hora de mostrar una noticia.
Ver a los novatos de las cadenas televisivas, con el micrófono en ristre, haciendo preguntas pueriles y poniendo caras de asombro ante la cualquier obviedad, nos deja a las claras que clase de preparación y bagage han adquirido en la facultad.
Está claro han sido magníficamente para la prensa rosa, el periodismo deportivo, la crónica morbosa y la banalidad noticiable.
Lo más triste del asunto es que, la gran mayoría de la audiencia, no está preparada para "digerir" mucho más conocimiento. Prueba de ello es como triunfa el formato y la competencia entre las cadenas para presentar sus espacios de tertulianos y recaudar patrocinios.