Mensaje por JotaErre » 19 Jul 2016 01:21
Norton también hizo motos con motor rotativo en los años 80 y 90, como la Norton Commander. Creo que incluso llegó a ganar algún campeonato británico de Superbikes con ellas, pero no tuvieron el éxito comercial esperado y Norton fue a la quiebra.
Jordi, yo también llamaba "la Matapijos" a la RD-350...
A mis 16 años, la invasión japonesa acababa de triunfar, yo alucinaba con los Honda MBX 75 Hurricane que tenían algunos afortunados compañeros míos, y, la verdad, se las veía mucho mejor acabadas que sus rivales españolas como la Derbi Sport Copa o la Bultaco Streaker.
Mi padre era (y sigue siendo) ferozmente anti-moto, y su grito de guerra era: "cuando tengas dinero para comprarla y mantenerla, podrás tener una moto"... y, efectivamente, fue así. Mi primera moto fue un ciclomotor Rieju KS de séptima mano que compré para andar por el pueblo donde veraneamos, con 15.000 pesetas que me dio mi abuela, en el verano de 1986. Un cacharro tosco, ruidoso, lento... pero que tenía el mérito de arrancar cada verano.
En 1992 entré en la Armada, y mi primer sueldo se fue en otro ciclomotor, esta vez, una Suzuki Lido 50. Le siguieron (ya de civil) una Laverda 125 Custom (una moto muy curiosa, con el chasis y el motor de una deportiva 125 y la apariencia de una custom) y una BMW F-650 de la primera serie, con la que llevo la friolera de 20 años (y sigue pasando las ITV "sin defectos").
Norton también hizo motos con motor rotativo en los años 80 y 90, como la Norton Commander. Creo que incluso llegó a ganar algún campeonato británico de Superbikes con ellas, pero no tuvieron el éxito comercial esperado y Norton fue a la quiebra.
Jordi, yo también llamaba "la Matapijos" a la RD-350...
A mis 16 años, la invasión japonesa acababa de triunfar, yo alucinaba con los Honda MBX 75 Hurricane que tenían algunos afortunados compañeros míos, y, la verdad, se las veía mucho mejor acabadas que sus rivales españolas como la Derbi Sport Copa o la Bultaco Streaker.
Mi padre era (y sigue siendo) ferozmente anti-moto, y su grito de guerra era: "cuando tengas dinero para comprarla y mantenerla, podrás tener una moto"... y, efectivamente, fue así. Mi primera moto fue un ciclomotor Rieju KS de séptima mano que compré para andar por el pueblo donde veraneamos, con 15.000 pesetas que me dio mi abuela, en el verano de 1986. Un cacharro tosco, ruidoso, lento... pero que tenía el mérito de arrancar cada verano.
En 1992 entré en la Armada, y mi primer sueldo se fue en otro ciclomotor, esta vez, una Suzuki Lido 50. Le siguieron (ya de civil) una Laverda 125 Custom (una moto muy curiosa, con el chasis y el motor de una deportiva 125 y la apariencia de una custom) y una BMW F-650 de la primera serie, con la que llevo la friolera de 20 años (y sigue pasando las ITV "sin defectos").