Sobre el calibre 35 Whelen:
Nació en 1922, ideado por el coronel Townsend Whelen y James Howe. Básicamente lo que hicieron fue coger la vaina del .30-06 Springfield y ampliarla al calibre .35 (9 mm).
La idea era sencilla: darle al clásico .30-06 un empuje extra con proyectiles más pesados y un mayor diámetro, para usarlo contra animales duros de cazar como alces, osos y grandes ciervos.
Lo curioso es que, durante más de 60 años, fue un cartucho “wildcat” (no oficial, hecho a medida por armeros y recargadores), hasta que Remington lo estandarizó en 1987.
Su fama viene de ser un calibre “sin retroceso exagerado pero con mucha pegada”. Con puntas de 250 grains tiene casi la energía de un magnum, pero en rifles más ligeros y sin necesidad de recámara sobredimensionada.
Otra curiosidad: en EE. UU. lo llaman muchas veces “el cartucho que debería haber nacido oficial junto al .30-06”, porque encaja perfectamente en la acción estándar del Mauser o Springfield, sin más complicaciones.
En España es muy raro verlo, pero entre quienes lo tienen se le considera un calibre noble, contundente y sorprendentemente versátil.
Con un proyectil de unos 250gr sale a unos 2500 FPS.
