Mensaje por BlackJack » 29 Abr 2015 18:09
La barca del "barquero" tiene alguna que otra vía de agua, pero que se le hunda en un lago pirañero, es un hecho intrínseco a la vida, como el ruidoso vuelo de los abejorros, así que nos quedaremos mirando a ver si sus huesos reflotan por sí mismos.
Como de costumbre, Reverte acierta y defeca a la vez, con esos ejercícios de verdad absoluta que realiza.Me compara a simples y memos turistas, que ponen sus vidas en peligro del modo más gratuito posible, con cooperantes que se juegan su pezcuezo en zonas donde no va ningún otro a prestar una ayuda vital.Dicho llanamente, equipara profesionales médicos que tratan el ébola en África, a un puñado de cruceristas que se pasean por el mundo tal y como lo harían por el salón de su casa.Y parece que le resulta ofensivo que una sociedad o un estado, se preocupen por sus conciudadanos, por lo visto considera más apropiado dejar a la gente a su suerte, sea merecedora o no de su destino, por lo visto, proclama una suerte de vuelta a las cavernas, donde la sensibilidad colectiva quede excluida en pro de un pragmatismo carente de empatía alguna hacia nadie.
Que decir de Reverte, el Varoufucker de la consciencia colectiva española, siempre dando lecciones, pero nunca reservando ninguna para sí mismo.
La barca del "barquero" tiene alguna que otra vía de agua, pero que se le hunda en un lago pirañero, es un hecho intrínseco a la vida, como el ruidoso vuelo de los abejorros, así que nos quedaremos mirando a ver si sus huesos reflotan por sí mismos.
Como de costumbre, Reverte acierta y defeca a la vez, con esos ejercícios de verdad absoluta que realiza.Me compara a simples y memos turistas, que ponen sus vidas en peligro del modo más gratuito posible, con cooperantes que se juegan su pezcuezo en zonas donde no va ningún otro a prestar una ayuda vital.Dicho llanamente, equipara profesionales médicos que tratan el ébola en África, a un puñado de cruceristas que se pasean por el mundo tal y como lo harían por el salón de su casa.Y parece que le resulta ofensivo que una sociedad o un estado, se preocupen por sus conciudadanos, por lo visto considera más apropiado dejar a la gente a su suerte, sea merecedora o no de su destino, por lo visto, proclama una suerte de vuelta a las cavernas, donde la sensibilidad colectiva quede excluida en pro de un pragmatismo carente de empatía alguna hacia nadie.
Que decir de Reverte, el Varoufucker de la consciencia colectiva española, siempre dando lecciones, pero nunca reservando ninguna para sí mismo.