[citando a: czeta]
Enid Blyton es la autora más famosa de libros para niños y jóvenes del mundo entero. Escribió más de setecientas obras llenas de acción y suspense entre los años 1915 y 1968. Ha vendido más de cien millones de ejemplares de sus libros. En sus obras es muy fácil deslizarse desde una inglesa merienda de vacaciones de verano con pasteles de genjibre y termos de té, hacia la aventura más extraordinaria y peligrosa, con espías, contrabandistas, ladrones y tesoros y, sobre todo con maravillosas exploraciones de pasadizos secretos y galerías subterráneas, casas deshabitadas, minas abandonadas o lagunas secretas.
Cuantas aventuras compartí con Los Cinco.
Casi compartí tantas aventuras con ellos, como tiros tiré "al otro lado del Rio Pecos", con Marcial Lafuente Estefania, Keit Luger, etc, etc.
¿Los cinco que vienen?
No puedo decir si serán mejores o peores, pero el encanto que tenían los de Enid, ese encanto , ese...no volverá. Mi aplauso para Enid Blyton :plas:plas.
Los que tenéis hijos pequeños ya sabéis que comprar
Ruego a ustedes perdonen la petulancia de autocitarme pero es que, intentando emular a Gustavo Adolfo, no puedo resistirme a la tentación de poner tan bonita poesía para disfrute y deleite de todos los que sepan apreciar el ROMANTICISMO, así, con mayúsculas.
Un saludo y pido otra vez perdón por la petulancia, que estoy seguro sabrán y querrán disculpar de buen grado.
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!