RINCON DE LA POESIA

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Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:18

De Cervantes, en el Quijote:

¿Quién menoscaba mis bienes?
¿Quién menoscaba mis bienes?
.........Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
.........Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
.........Ausencia.
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me mata la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
.........Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
.........Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
.........El cielo.
De este modo, yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
.........La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
.........Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
.........Locura.
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:17

CANTO TERCERO
El crepúsculo

I
Cuando un año después, hora por hora,
hacia Francia volvía,
echando alegre sobre el cuerpo mío
mi manta de alamares de Zamora,
porque a un tiempo sentía,
como el año anterior, día por día,
mucho amor, mucho viento y mucho frío,
al minuto final del año entero
a la cita acudí, cual caballero
que va alumbrado por su buena estrella;
mas al llegar a la estación aquella,
que no quiero nombrar... porque no quiero,
una tos de ataúd sonó a mi lado,
que salía del pecho de una anciana
con cara de dolor y negro traje.
Me vio, gimió, lloró, corrió a mi lado,
y echándome un papel por la ventana,
-¡Tomad -me dijo-, y continuad el viaje!
Y cual si fuese una hechicera vana,
que, después de un conjuro en alta noche,
quedase entre la sombra confundida,
la mujer, más que vieja, envejecida,
de mi presencia huyó con ligereza,
cual niebla entre la luz desvanecida,
al punto en que, llegando con presteza,
echó por la ventana de mi coche
esta carta, tan llena de tristeza,
que he leído más veces en mi vida
que cabellos contiene mi cabeza.

II
«Mi carta, que es feliz, pues va a buscaros,
cuenta os dará de la memoria mía.
Aquel fantasma soy que, por gustaros,
jugó a estar viva a vuestro lado un día.
»Cuando lleve esta carta a vuestro oído
el eco de mi amor y mis dolores,
el cuerpo en que mi espíritu ha vivido
ya durmiendo estará bajo unas flores.
»¡Por no dar fin a la ventura mía,
la escribo larga..., casi interminable!...
¡Mi agonía es la bárbara agonía
del que quiere evitar lo inevitable!...
»Hundiéndose, al morir, sobre mi frente
el palacio ideal de mi quimera,
de todo mi pasado, solamente
esta pena que os doy borrar quisiera.
»Me rebelo a morir, pero es preciso...
¡El triste vive, y el dichoso muere!...
¡Cuando quise morir, Dios no lo quiso;
hoy que quiero vivir, Dios no lo quiere!
»¡Os amo, sí! Dejadme que, habladora,
me repita esta voz tan repetida:
que las cosas más íntimas ahora
se escapen de mis labios con mi vida.
»Hasta furiosa, a mí, que ya no existo,
la idea de los celos importuna:
¡Juradme que esos ojos que me han visto
nunca el rostro verán de otra ninguna!
»Y si aquella mujer de aquella historia
vuelve a formar de nuevo vuestro encanto,
aunque os ame, gemid en mi memoria,
¡Yo os hubiera también amado tanto!
»Mas tal vez allá arriba nos veremos,
después de esta existencia pasajera,
cuando los dos, como en el tren, lleguemos
de vuestra vida a la estación postrera.
»¡Ya me siento morir!... ¡El cielo os guarde!
Cuidad, siempre que nazca o muera el día,
de mirar al lucero de la tarde,
esa estrella que siempre ha sido mía.
»Pues yo desde ella os estaré mirando,
y como el bien con la virtud se labra,
para verme mejor, yo haré rezando
que Dios de par en par el cielo os abra.
»¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante
que os cita, cuando os deja, para el cielo!
¡Si es verdad que me amasteis un instante,
llorad, porque eso sirve de consuelo!...
»¡Oh Padre de las almas pecadoras,
conceded el perdón al alma mía!
¡Amé mucho, Señor, y muchas horas;
mas sufrí por más tiempo todavía!
»¡Adiós, adiós! ¡Como hablo delirando,
no sé decir lo que deciros quiero!
¡Yo sólo sé de mí que estoy llorando,
que sufro, que os amaba... y que me muero!»

III
Al ver de esta manera
trocado el curso de mi vida entera
en un sueño tan breve,
de pronto se quedó, de negro que era,
mi cabello más blanco que la nieve.
De dolor traspasado
por la más grande herida
que a un corazón jamás ha destrozado
en la inmensa batalla de la vida,
ahogado de tristeza,
busqué a la mensajera envejecida;
mas fue esperanza vana,
pues lo mismo que un ciego deslumbrado
ni pude ver la anciana
ni respirar del aire la pureza,
por más que abrí cien veces la ventana,
decidido a tirarme de cabeza.
Cuando, por fin, sintiéndome agobiado
de mi desdicha al peso,
y encerrado en el coche, maldecía
como si fuese en el infierno preso,
al año de venir, día por día,
con mi grande inquietud y poco seso,
sin alma y como inútil mercancía,
me volvió hasta París el tren expreso.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:16

VI
Marcha el tren tan seguido, tan seguido,
como aquel que patina por el hielo,
y en confusión extraña
parecen confundidos tierra y cielo,
monte la nube, y nube la montaña,
pues cruza de horizonte en horizonte
por la cumbre y el llano,
ya la cresta granítica de un monte,
ya la elástica turba de un pantano,
ya entrando por el hueco
de algún túnel que horada las montañas,
a cada horrible grito
que lanzando va el tren, responde el eco,
y hace vibrar los muros de granito,
estremeciendo al mundo en sus entrañas,
y dejando aquí un pozo, allí una sierra,
nubes arriba, movimiento abajo,
en laberinto tal, cuesta trabajo
creer en la existencia de la tierra.

VII
Las cosas que miramos
se vuelven hacia atrás en el instante
que nosotros pasamos,
y conforme va el tren hacia adelante,
parece que desandan lo que andamos;
y a sus puestos volviéndose, huyen y huyen
en raudo movimiento
los postes del telégrafo clavados
en fila a los costados del camino,
y como gota a gota, fluyen, fluyen,
uno, dos, tres y cuatro, veinte y ciento,
y formando confuso y ceniciento
el humo con la luz un remolino,
no distinguen los ojos deslumbrados
si aquello es sueño, tromba o torbellino.

VIII
¡Oh, mil veces bendita
la inmensa fuerza de la mente humana,
que así el ramblizo como el monte allana,
y al mundo echando su nivel, lo mismo
los picos de las rocas decapita,
que levanta la tierra,
formando un terraplén sobre un abismo
que llena con pedazos de una sierra!
¡Dignas son, ¡vive Dios!, estas hazañas,
no conocidas antes,
del poderoso anhelo
de los grandes gigantes
que, en su ambición para escalar el cielo,
un tiempo amontonaron las montañas!

IX
Corría en tanto el tren con tal premura,
que el monte abandonó por la ladera,
la colina dejó por la llanura,
y la llanura, en fin, por la ribera;
y al descender a un llano,
sitio infeliz de la estación postrera,
le dije con amor: -¿Sería en vano
que amaros pretendiera?
¿Sería como un niño que quisiera
alcanzar a la luna con la mano?
Y contestó con lívido semblante:
-No sé lo que seré más adelante,
cuando ya soy vuestra mejor amiga.
Yo me llamo Constancia, y soy constante;
¿qué más queréis -me preguntó- que os diga?
Y, bajando al andén, de angustia llena,
con prudencia fingió que distraía
su inconsolable pena
con la gente que entraba y que salía;
pues la estación del pueblo parecía
la loca dispersión de una colmena.

X
Y, con dolor profundo,
mirándome a la faz desencajada,
cual mira a su doctor un moribundo,
siguió: -Yo os juro, cual mujer honrada,
que el hombre que me dio con tanto celo
un poco de valor contra el engaño,
o aquí me encontrará dentro de un año,
o allí... -me dijo, señalando al cielo,
y enjugando después con el pañuelo
algo de espuma de color de rosa
que asomaba a sus labios amarillos.
El tren (cual la serpiente que, escamosa,
queriendo hacer que marcha y no marchando,
ni marcha ni reposa),
mueve y remueve, ondeando y más ondeando,
de su cuerpo flexible los anillos;
y al tiempo en que ella y yo la mano alzando,
volvimos, saludando, la cabeza,
la máquina un incendio vomitando,
grande en su horror y horrible en su belleza,
el tren llevó hacia sí, pieza tras pieza,
vibró con furia y lo arrastró silbando.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:16

CANTO SEGUNDO
El día

I
Y continuando la infeliz historia,
que aún vaga como un sueño en mi memoria,
veo al fin, a la luz de la alborada,
que el rubio de oro de su pelo brilla
cual la paja de trigo calcinada
por agosto en los campos de Castilla,
y con semblante cariñoso y serio,
y una expresión del todo religiosa,
como llevando a cabo algún misterio,
después de un -¡Ay Dios mío!-,
me dijo señalando un cementerio:
-¡Los que duermen allí no tienen frío!

II
El humo, en ondulante movimiento,
dividiéndose a un lado y a otro lado,
se tiende por el viento
cual la crin de un caballo desbocado.
Ayer era otra fauna, hoy otra flora;
verdura y aridez, calor y frío;
andar tantos kilómetros por hora
causa al alma el mareo del vacío;
pues salvando el abismo, el llano, el monte,
con un ciego correr que al rayo excede,
en loco desvarío,
sucede un horizonte a otro horizonte,
y una estación a otra estación sucede.

III
Más ciego cada vez por la hermosura
de la mujer aquella,
al fin la hablé con la mayor ternura,
a pesar de mis muchos desengaños;
porque al viajar en tren con una bella
va, aunque un poco al azar y a la ventura,
muy deprisa el amor a los treinta años.
-¿Y adónde vais ahora?
-pregunté a la viajera-.
-Marcho, olvidada de mi amor primero
-me respondió sincera-
a esperar el olvido un año entero.
-Pero... ¿y después -le pregunté-, señora?
-Después... -me contestó- ¡lo que Dios quiera!

IV
Y porque así sus penas distraía,
las mías le conté con alegría,
y un cuento amontoné sobre otro cuento,
mientras ella, abstrayéndose, veía
las gradaciones de color que hacía
la luz descomponiéndose en el viento.
Y haciendo yo castillos en el aire,
o, como dicen ellos, en España,
le referí, no sé si con donaire,
los cuentos que contó Mari-Castaña.
En mis cuadros risueños,
pintando mucho amor y mucha pena,
como el que tiene la cabeza llena
de heroínas francesas y de ensueños,
había cada llama
capaz de poner fuego al mundo entero;
y no faltaba nunca un caballero
que, por gustar solícito a su dama,
le sirviese, siendo héroe, de escudero.
Y ya de un nuevo amor en los umbrales,
cual si fuese el aliento nuestro idioma,
más bien que con la voz, con las señales,
esta verdad tan grande como un templo
la convertí en axioma:
que para dos que se aman tiernamente,
ella y yo, por ejemplo,
es cosa ya olvidada, por sabida,
que un árbol, una piedra y una fuente
pueden ser el edén de nuestra vida.

V
Como en amor es credo,
o artículo de fe que yo proclamo,
que en este mundo de pasión y olvido,
o se oye conjugar el verbo ''te amo'',
o la vida mejor no importa un bledo,
aunque entonces, como a hombre arrepentido,
el ver una mujer me daba miedo,
más bien desesperado que atrevido,
-Y un nuevo amor -le pregunté amoroso-,
¿no os haría olvidar viejos amores?
Mas ella, sin dar tregua a sus dolores,
contestó con acento cariñoso:
-La tierra está cansada de dar flores;
necesito algún año de reposo.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:15

VI
-¿Vais muy lejos? -con voz ya conmovida
le pregunté a mi joven compañera.
-¡Muy lejos -contestó-: voy decidida
a morir a un lugar de la frontera!
Y se quedó pensando en lo futuro,
su mirada en el aire distraída,
cual se mira en la noche un sitio oscuro
donde fue una visión desvanecida.
-¿No os habrá divertido
-le repliqué galante—,
la ciudad seductora,
en donde todo amante
deja recuerdos y se trae olvido?
-¿Lo traéis vos? -me dijo con tristeza.
-Todo en París lo hace olvidar, señora,
-le contesté-: la moda y la riqueza.
Yo me vine a París desesperado,
por no ver en Madrid a cierta ingrata.
-Pues yo vine —exclamó-, y hallé casado
a un hombre ingrato a quien amé soltero.
-Tengo un rencor -le dije- que me mata.
-Yo una pena -me dijo- que me muero.
Y al recuerdo infeliz de aquel ingrato,
siendo su mente espejo de mi mente,
quedándose en silencio un grande rato,
pasó una larga historia por su frente.
Como el tren no corría, que volaba,
era tan vivo el viento, era tan frío,
que el aire parecía que cortaba:
así el lector no extrañará que, tierno,
cuidase de su bien más que del mío;
pues hacía un gran frío, tan gran frío,
que echó al lobo del bosque aquel invierno,
y cuando ella, doliente,
con el cuerpo aterido,
-¡Tengo frío! -me dijo dulcemente,
con voz que, más que voz, era un balido,
me acerqué a contemplar su hermosa frente,
y os juro por el cielo
que a aquel reflejo de la luz, escaso,
la joven parecía hecha de raso,
de nácar, de jazmín y terciopelo.
Y creyendo invadidos por el hielo
aquellos pies tan lindos,
desdoblando mi manta zamorana,
que tenía más borlas verde y grana
que todos los cerezos y los guindos
que en Zamora se crían,
cual si fuese una madre cuidadosa,
con la cabeza ya vertiginosa,
le tapé aquellos pies, que bien podrían
ocultarse en el cáliz de una rosa.

VII
¡De la sombra y el fuego al claroscuro
brotaban perspectivas espantosas,
y me hacía el efecto de un conjuro
al ver reverberar en cada muro
de la sombra las danzas misteriosas!...
¡La joven, que acostada traslucía,
con su aspecto ideal, su aire sencillo,
y que, más que mujer, me parecía
un ángel de Rafael o de Murillo!
¡Sus manos por las venas serpenteadas,
que la fiebre abultaba y encendía,
hermosas manos, que a tener cruzadas
por la oración habitual tendía!...
¡Sus ojos, siempre abiertos, aunque a oscuras,
mirando al mundo de las cosas puras!
¡Su blanca faz de palidez cubierta!
¡Aquel cuerpo a que daban sus posturas
la celeste fijeza de una muerta!...
¡Las fajas tenebrosas
del techo, que irradiaba tristemente
aquella luz de cueva submarina,
y esa continua sucesión de cosas,
que así en el corazón como en la mente
acaban por formar una neblina!...
¡Del tren expreso la infernal balumba!...
¡La claridad de cueva que salía
del techo de aquel coche, que tenía
la forma de la tapa de una tumba!...
¡La visión triste y bella
del sublime concierto
de todo aquel sublime desconcierto,
me hacían traslucir en torno de ella
algo vivo rondando un algo muerto!

VIII
De pronto, atronadora,
entre un humo que surcan llamaradas,
despide la feroz locomotora
un torrente de notas aflautadas,
para anunciar, al despuntar la aurora,
una estación, que en feria convertía
el vulgo con su eterna gritería,
la cual, susurradora y esplendente,
con las luces del gas brillaba enfrente,
y al llegar, un gemido
lanzado, prolongado y lastimero,
el tren en la estación entró seguido,
cual si entrase un reptil en su agujero.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:15

El tren expreso de campoamor. la pongo por partes:

CANTO PRIMERO
La noche

I
Habiéndome robado el albedrío
un amor tan infausto como mío,
ya recobrada la quietud y el seso,
volvía de París en tren expreso.
Y cuando estaba ajeno de cuidado,
como un pobre viajero fatigado,
para pasar bien cómoda la noche,
muellemente acostado,
al arrancar el tren, subió a mi coche,
seguida de una anciana,
una joven hermosa,
alta, rubia, delgada y muy graciosa,
digna de ser morena y sevillana.

II
Luego, a una voz de mando,
por algún héroe de las artes dada,
empezó el tren a trepidar, andando
con un trajín de fiera encadenada.
Al dejar la estación, lanzó un gemido
la máquina, que libre se veía,
y corriendo al principio solapada,
cual la sierpe que sale de su nido,
ya, al claro resplandor de las estrellas,
por los campos, rugiendo, parecía
un león con melena de centellas.

III
Cuando miraba atento
aquel tren que corría como el viento,
con sonrisa impregnada de amargura
me preguntó la joven con dulzura:
-¿Sois español?-. Y a su armonioso acento,
tan armonioso y puro que aun ahora
el recordarlo sólo me embelesa,
-Soy español- le dije -. ¿Y vos, señora?
-Yo -dijo- soy francesa.
-Podéis -le repliqué con arrogancia-
la hermosura alabar de vuestro suelo;
pues creo, como hay Dios, que es vuestra Francia
un país tan hermoso como el cielo.
-Verdad que es el país de mis amores
el país del ingenio y de la guerra;
pero, en cambio -me dijo-, es vuestra tierra
la patria del honor y de las flores.
No os podéis figurar cuánto me extraña
que, al ver sus resplandores,
el sol de vuestra España
no tenga, como el de Asia, adoradores.
Y después de halagarnos, obsequiosos,
del patrio amor el puro sentimiento,
entrambos nos quedamos silenciosos,
como heridos de un mismo pensamiento.

IV
Caminar entre sombras es lo mismo
que dar vueltas por sendas mal seguras
en el fondo sin fondo de un abismo.
Juntando a la verdad mil conjeturas,
veía allá a lo lejos, desde el coche,
agitarse sin fin cosas oscuras,
y en torno cien especies de negruras
tomadas de cien partes de la noche.
¡Calor de fragua a un lado; al otro frío!
¡Lamentos de la máquina, espantosos,
que agregan el terror y el desvarío
a todos estos limbos misteriosos!...
¡Las rocas, que parecen esqueletos!...
¡Las nubes, con entrañas abrasadas!...
¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas!...
¡El horror que hace grandes los objetos!...
¡Claridad espectral de la neblina!...
¡Juegos de llama y humo indescriptibles!...
¡Unos grupos de bruma blanquecina
esparcidos por dedos invisibles!
¡Masas informes!... ¡Límites inciertos!...
¡Montes que se hunden! ¡Árboles que crecen!
¡Horizontes lejanos que parecen
vagas costas del reino de los muertos!
¡Sombra, humareda, confusión y nieblas!...
¡Acá lo turbio..., allá lo indiscernible!...
¡Y entre el humo del tren y las tinieblas,
aquí una cosa negra, allí otra horrible!

V
¡Cosa rara! Entre tanto,
al lado de mujer tan seductora,
no podía dormir, siendo yo un santo
que duerme, cuando no ama, a cualquier hora.
Mil veces intenté quedar dormido,
mas fue inútil empeño:
admiraba a la joven, y es sabido
que a mí la admiración me quita el sueño.
Yo estaba inquieto, y ella,
sin echar sobre mí mirada alguna,
abrió la ventanilla de su lado,
y como un ser prendado de la luna,
miró al cielo azulado,
preguntó, por hablar, qué hora sería,
y al ver correr cada fugaz estrella,
-¡Ved un alma que pasa! -me decía.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por litomac » 21 Abr 2013 18:13

La casada infiel. Mi favorita de lorca:

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

*

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por Rusata » 21 Abr 2013 14:43

De Georgy Yvanov...

" Es inútil la sangre derramada,
inútil la tristeza y la fidelidad.
Y no obstante, amor mío,
aún vale la pena de vivir.

Los árboles murmuran quedamente
y las gaviotas giran en lo alto.
Un inmenso poniente marino
abre su abanico de llamas..."

" Sólo la rosa oscura temblará
deshojándose sobre el mundo.
La eternidad se despertará un instante
para quedarse dormida otra vez.

Las velas zarpan hacia el Norte;
los trenes se alejan hacia el Sur.
A través de estrellas, palmeras y tréboles,
a través de la pena y la dicha, mi amor.

No hay remedio. No tiendas las manos.
No hay remedio. Nada podremos salvar.
Sólo las ondas azules de la despedida;
sólo la palabra azul “adiós”.

Se disipará el humo de la locomotora;
y desaparecerá chapoteando el remo.
Sólo la eternidad, como una rosa oscura
se deshojará sobre el mal del mundo."

" Es el trino de un lejano cascabel.
Es el ancho correr de la troika.
Es de Blok la música sombría
que cae sobre la nieve inmaculada.

¡Más allá de la vida y del mundo,
en los espacios infinitos y helados,
siempre irán los sonidos junto a mí!

Y Rusia, como una lira blanca,
sobre su destino cubierto de nieve."

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por Cabo_Tito » 21 Abr 2013 12:58

Sibarita

¡A mi n´ámas me gusta
que dali gustu al cuerpo!
Si yo juera bien rico
jacía n´ámas eso:

-Jechalmi güenas siestas
embajo de los fresnos
jartalmi de gazpachos
con güevos y poleos.

*Si yo juera bien rico
yo jacía eso
Si yo juera bien rico
Solo dale gustu al cuerpo.

-Cascalmi güenos fritis
con bolas y pimientos,
tenel a un jornalero
pa estalmi yo bien quieto.

-Andal bien jateao
jechal ca istanti y medio
jumal de nuevi perras
y andalmi de paseo.

*Si yo juera bien rico
yo jacía eso
si yo juera bien rico
solo dale gustu al cuerpo.

-A mi n´ámas me gusta…

Esta poesía forma parte de "Extremeñas" de Gabriel y Galán.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por EduardoLaporta » 21 Abr 2013 12:16

Viene de cojón para estos tiempos.

Francisco de Quevedo

(1580-1645)


Miré los muros


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía 5
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos, 10
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.


400 años de crisis y aguantando!!!

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por tuareg » 21 Abr 2013 12:08

UNAMUNO

A MI BUITRE

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por tuareg » 21 Abr 2013 12:05

CERVANTES

A LA GUERRA ME LLEVA


A la guerra me lleva
mi necesidad;
si tuviera dineros
no fuera en verdad.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por tuareg » 21 Abr 2013 12:02

EL ESPOSO SOLDADO DE MIGUEL HERNANDEZ


He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por Branigan » 21 Abr 2013 11:44

Sinceramente ¡Fantástico!

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por tuareg » 20 Abr 2013 23:57

Otra de Becquer muy buena!!!

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por tuareg » 20 Abr 2013 23:54

Más de Becquer



RIMA LXIV

Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor;
quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.

Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo
que le acabó, decir:
¡Ah, barro miserable, eternamente
no podrás ni aun sufrir!

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por Steyr » 20 Abr 2013 23:49

Y la Sangre derramada (Federico García Lorca), recita Francisco Rabal

Saludos

Re: RINCON DE LA POESIA

Mensaje por Steyr » 20 Abr 2013 23:47

Aquí os dejo La cogida y la muerte, (Federico García Lorca), recital de Paco Rabal


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