CHEMA escribió:Que razon tienes, que bien sienta una bofetada a tiempo.
Chema.
No comprendo. ¿Te gusta que te peguen?.
Hace ya 25 años yo no levantaba un palmo del suelo. Viniendo del colegio me dieron un bofetón que me sentó de culo y no se de donde me vino. Cuando me pude incorporar vi quien era, el conductor de uno de los autobuses que hacían el transporte en el colegio. Yo no sabía por que me había hecho eso y para un niño de primero siempre se le daba la misma respuesta, "Algo habrás hecho". Si eso pasa hoy día ese tío duerme en el calabozo y pierde el trabajo seguro.
Y con lo chico que es Graná. Quince años después nos volvimos a ver en las fiestas de San Marcos. Tiene gracia porque el tío me ofreció la mano como si nada. Le miré a la cara, le miré a la mano, y le volvía a mirar a la cara. Le pregunté ¿Sabes quien soy?, a lo que respondió ¡Claro!, tu eras amigo de mi hijo Pedro. No -le dije- yo conozco a su hijo Pedro pero no soy amigo suyo. Y le volvía a preguntar ¿Sabes quién soy?, te lo pregunto porque la única vez que te acercaste a mi lo hiciste para darme un pedazo de hostia que aun me duele. El tío se quedó mudo mirando para arriba porque en ese momento yo le sacaba palmo y medio. En esos momentos entraron en acción los más centrados para calmar la cosa y el tipo se dió la vuelta y se largó para su pueblo. No niego que me hubiera encantado que el tío reaccionara mal para haberle arrancado la cabeza a hostias pero no era más que un impresentable que en su día se desahogó con alguien que no podía defenderse, y en esa época estaba bien visto darle mucha caña a los niños,aunque no fueran tuyos.
Este tipo vivía en la calle Emperatriz Eugenia, y digo vivía porque llevará muerto hace un par de años. Acabó solo y arruinado. No me alegro de su desgracia pero tampoco me da ninguna lástima. Se lo buscó solito.
Hay que tener cuidado con lo que se desea porque lo mismo se convierte en realidad. La mayoría de los integrantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado son honrados y usan la fuerza en la medida que tienen que usarla, no como hace 40 años. Pero también hay individuos con placa y ganas de desahogarse con cualquiera, y te puede tocar a ti, a mi, o a cualquiera.
Sin ir más lejos, trabajando en un centro de primera acogida en la Línea me tocó presenciar como tres armarios de uniforme le daban una soberana paliza a un morillo. Y no te digo que un par de palos no fueran necesarios pero es que se ensañaron hasta que se cansaron. Y me tocó ir a declarar y resulta que estos angelitos defensores de la ley tienen más denuncias que el Cachuli.
¿Somos talibanes?, porque parece que alguno coincide con ellos en el valor pedagógico de los latigazos, los palos y las lapidaciones.
[quote="CHEMA"]Que razon tienes, que bien sienta una bofetada a tiempo.
Chema.[/quote]
No comprendo. ¿Te gusta que te peguen?.
Hace ya 25 años yo no levantaba un palmo del suelo. Viniendo del colegio me dieron un bofetón que me sentó de culo y no se de donde me vino. Cuando me pude incorporar vi quien era, el conductor de uno de los autobuses que hacían el transporte en el colegio. Yo no sabía por que me había hecho eso y para un niño de primero siempre se le daba la misma respuesta, "Algo habrás hecho". Si eso pasa hoy día ese tío duerme en el calabozo y pierde el trabajo seguro.
Y con lo chico que es Graná. Quince años después nos volvimos a ver en las fiestas de San Marcos. Tiene gracia porque el tío me ofreció la mano como si nada. Le miré a la cara, le miré a la mano, y le volvía a mirar a la cara. Le pregunté ¿Sabes quien soy?, a lo que respondió ¡Claro!, tu eras amigo de mi hijo Pedro. No -le dije- yo conozco a su hijo Pedro pero no soy amigo suyo. Y le volvía a preguntar ¿Sabes quién soy?, te lo pregunto porque la única vez que te acercaste a mi lo hiciste para darme un pedazo de hostia que aun me duele. El tío se quedó mudo mirando para arriba porque en ese momento yo le sacaba palmo y medio. En esos momentos entraron en acción los más centrados para calmar la cosa y el tipo se dió la vuelta y se largó para su pueblo. No niego que me hubiera encantado que el tío reaccionara mal para haberle arrancado la cabeza a hostias pero no era más que un impresentable que en su día se desahogó con alguien que no podía defenderse, y en esa época estaba bien visto darle mucha caña a los niños,aunque no fueran tuyos.
Este tipo vivía en la calle Emperatriz Eugenia, y digo vivía porque llevará muerto hace un par de años. Acabó solo y arruinado. No me alegro de su desgracia pero tampoco me da ninguna lástima. Se lo buscó solito.
Hay que tener cuidado con lo que se desea porque lo mismo se convierte en realidad. La mayoría de los integrantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado son honrados y usan la fuerza en la medida que tienen que usarla, no como hace 40 años. Pero también hay individuos con placa y ganas de desahogarse con cualquiera, y te puede tocar a ti, a mi, o a cualquiera.
Sin ir más lejos, trabajando en un centro de primera acogida en la Línea me tocó presenciar como tres armarios de uniforme le daban una soberana paliza a un morillo. Y no te digo que un par de palos no fueran necesarios pero es que se ensañaron hasta que se cansaron. Y me tocó ir a declarar y resulta que estos angelitos defensores de la ley tienen más denuncias que el Cachuli.
¿Somos talibanes?, porque parece que alguno coincide con ellos en el valor pedagógico de los latigazos, los palos y las lapidaciones.