Mensaje por JUANKY » 02 Jun 2010 19:07
Hola!!!
Yo tenía que haber realizado mi servicio militar (4/86) en mi ciudad, Barcelona. Hubiera podido dormir y comer en casa todos los días. Pero... 15 días antes de presentarme en mi cuartel, recibí un telegrama en el que me notificaban que me cambiaban el destino. Mi nuevo destino era la AGBS. Se me cayó el mundo encima. Todos mis planes, ilusiones, rotos. Que mala suerte…!!!
Llego el día de presentarme en la ABGS... bueno, mejor dicho la noche, ya que al bajarnos del tren en Tremp, ya era prácticamente de noche. Al amanecer del día siguiente, al alba, fui consciente de de donde el fatal destino había querido enviarme.
Mirando hacia una alta montaña, a través de una suave niebla, vi una imagen que se me quedo grabada en la mente y en el corazón para el resto de mis días…
Al finalizar mi año de servicio, y mirar la puerta de la Academia desde el taxi que me llevaba de vuelta a mi casa, comprendí que no había tenido mala suerte, ni mucho menos fatal destino.
Ahora aunque quiera acordarme de malos momentos (que seguro los hubo), solo asoman buenos recuerdos.
No sabía hasta que punto había cambiado mi vida para siempre…
Hola!!!
Yo tenía que haber realizado mi servicio militar (4/86) en mi ciudad, Barcelona. Hubiera podido dormir y comer en casa todos los días. Pero... 15 días antes de presentarme en mi cuartel, recibí un telegrama en el que me notificaban que me cambiaban el destino. Mi nuevo destino era la AGBS. Se me cayó el mundo encima. Todos mis planes, ilusiones, rotos. Que mala suerte…!!!
Llego el día de presentarme en la ABGS... bueno, mejor dicho la noche, ya que al bajarnos del tren en Tremp, ya era prácticamente de noche. Al amanecer del día siguiente, al alba, fui consciente de de donde el fatal destino había querido enviarme.
Mirando hacia una alta montaña, a través de una suave niebla, vi una imagen que se me quedo grabada en la mente y en el corazón para el resto de mis días…
Al finalizar mi año de servicio, y mirar la puerta de la Academia desde el taxi que me llevaba de vuelta a mi casa, comprendí que no había tenido mala suerte, ni mucho menos fatal destino.
Ahora aunque quiera acordarme de malos momentos (que seguro los hubo), solo asoman buenos recuerdos.
No sabía hasta que punto había cambiado mi vida para siempre…