Mensaje por Cecilio-Andrad » 06 Mar 2008 17:56
Enmascaramiento.
Recordaremos siempre los siguientes puntos.
- Silueta.
- No estar a contraluz.
- Fundirse con el entorno.
- Recordar que el sol se mueve.
Brillo. Evitar cualquier objeto que brille (reloj, anillos, arma, etc.), las gafas evidentemente están prohibidas en un acecho, y apantallar las lentes del visor para evitar reflejos indeseados.
Forma. Evitar formas reconocibles (casco, figura humana, armas, etc.). Un arbusto móvil es buena idea, si tenemos cuidado al movernos. También es una buena idea la malla mimética.
Sombra. La sombra lo iguala todo, debemos saber sacarles todo el partido posible. Recordar que las sombras se mueven y que nuestra propia sombra también nos puede delatar.
Debemos procurar dejar el sol a nuestra espalda (atentos además a la silueta y reflejos). Lo contrario sólo significaría tener la luz como un obstáculo en el momento de disparar, nos cansará la vista (la fatiga provoca errores) y puede delatarnos.
Color. Debe fundirse con el tono local pero no debe ser para un solo fondo, si no fuera así no podríamos adaptarnos a las distintas zonas que podemos vernos obligados a cruzar.
Pintura mimética. Cualquier tiznado vale, monocolor, multicolor, etc. Las únicas condiciones son no oler ni emitir reflejos delatores, y por supuesto estar acorde con la zona.
El arma. Debemos mantenerla en perfecto uso, recordando que un exceso de aceite en el ánima produce una nubecilla delatora al disparar, y en zonas de polvo el aceite atrae a este. Un trozo de loneta colocado bajo el cañón, o el humedecer esa zona impide que se levante una nube de polvo delatora.
Observación aérea. Estar atento en las zonas despejadas, desérticas y nevadas. Cuidado con el movimiento, la silueta y la sombra.
Visor nocturno. Mantener el ocular pegado al ojo para evitar que nos ilumine el rostro. El visor no debe caer en manos enemigas. Si no hay más solución debe ser destruido con un par de disparos a través del ocular o con una granada. Lo más importante a destruir son los componentes ópticos, el conducto intensificador de imagen y el oscilador.
Ocultación. Debemos aprovechar, en la medida de lo posible, cualquier fenómeno metereológico-atmosférico, niebla, oscuridad, lluvia, humo, calima, etc. que nos facilite la aproximación. Fuertes ruidos de cualquier clase producen distracciones en la vigilancia del enemigo. Cualquier circunstancia que nos oculte o distraiga al enemigo debe ser aprovechada.
El crepúsculo. Debido a la tendencia de los francotiradores de servirse de la luz del crepúsculo para localizar a incautos objetivos, todos los tiradores de los Marines conocen esos versos marineros que, en versión ligeramente modificada, dicen:
"El anochecer rojizo es del francotirador el mejor amigo".
Los amaneceres lentos, cuando los cielos se tiñen de rosa, rojo y púrpura, incitan a los perseguidos a abandonar la protección de los árboles o de la maleza demasiado pronto. La 1ª oscuridad es una ilusión, pues el espacio próximo al emboscado aparece más oscuro a sus ojos que a los del tirador que le observa desde la distancia.
Durante un crepúsculo rojizo el perseguido tiene la falsa impresión de que ya no es visible para quien lo tiene en su punto de mira.
Bengalas. Debemos saber reconocer el ruido característico de un lanzador de bengalas y echarnos al suelo antes de que se ilumine el terreno. Si ya nos ha iluminado, tenemos una décima de segundo para lanzarnos al suelo. El súbito resplandor cegará momentáneamente a los observadores enemigos (recordar que les habrá afectado a su visión nocturna). Nos moveremos en el momento que se apague la bengala. Si lo que nos sorprende es una bengala terrestre, debemos salir rápida y silenciosamente de la zona iluminada. También pueden sorprendernos al cruzar un obstáculo (alambrada, muro, ruinas, etc.), en tal caso nos agacharemos permaneciendo lo más inmóvil posible.
Olfato. El aliento, un producto de higiene personal, el lubricante del arma, etc., puede delatar nuestra posición, o la de nuestro oponente. Durante la IIaGM. los francotiradores rusos y alemanes se descubrían mutuamente por el olor de sus respectivas raciones de campaña (crema de remolacha los rusos y repollo fermentado los alemanes). En Vietnam ocurría lo mismo con el olor del sudor del americano típico.
[b]Enmascaramiento.[/b]
Recordaremos siempre los siguientes puntos.
- Silueta.
- No estar a contraluz.
- Fundirse con el entorno.
- Recordar que el sol se mueve.
[b]Brillo.[/b] Evitar cualquier objeto que brille (reloj, anillos, arma, etc.), las gafas evidentemente están prohibidas en un acecho, y apantallar las lentes del visor para evitar reflejos indeseados.
[b]Forma. [/b]Evitar formas reconocibles (casco, figura humana, armas, etc.). Un arbusto móvil es buena idea, si tenemos cuidado al movernos. También es una buena idea la malla mimética.
[b]Sombra.[/b] La sombra lo iguala todo, debemos saber sacarles todo el partido posible. Recordar que las sombras se mueven y que nuestra propia sombra también nos puede delatar.
Debemos procurar dejar el sol a nuestra espalda (atentos además a la silueta y reflejos). Lo contrario sólo significaría tener la luz como un obstáculo en el momento de disparar, nos cansará la vista (la fatiga provoca errores) y puede delatarnos.
[b]Color. [/b]Debe fundirse con el tono local pero no debe ser para un solo fondo, si no fuera así no podríamos adaptarnos a las distintas zonas que podemos vernos obligados a cruzar.
[b]Pintura mimética.[/b] Cualquier tiznado vale, monocolor, multicolor, etc. Las únicas condiciones son no oler ni emitir reflejos delatores, y por supuesto estar acorde con la zona.
[b]El arma. [/b]Debemos mantenerla en perfecto uso, recordando que un exceso de aceite en el ánima produce una nubecilla delatora al disparar, y en zonas de polvo el aceite atrae a este. Un trozo de loneta colocado bajo el cañón, o el humedecer esa zona impide que se levante una nube de polvo delatora.
[b]Observación aérea. [/b]Estar atento en las zonas despejadas, desérticas y nevadas. Cuidado con el movimiento, la silueta y la sombra.
[b]Visor nocturno. [/b]Mantener el ocular pegado al ojo para evitar que nos ilumine el rostro. El visor no debe caer en manos enemigas. Si no hay más solución debe ser destruido con un par de disparos a través del ocular o con una granada. Lo más importante a destruir son los componentes ópticos, el conducto intensificador de imagen y el oscilador.
[b]Ocultación.[/b] Debemos aprovechar, en la medida de lo posible, cualquier fenómeno metereológico-atmosférico, niebla, oscuridad, lluvia, humo, calima, etc. que nos facilite la aproximación. Fuertes ruidos de cualquier clase producen distracciones en la vigilancia del enemigo. Cualquier circunstancia que nos oculte o distraiga al enemigo debe ser aprovechada.
[b]El crepúsculo. [/b]Debido a la tendencia de los francotiradores de servirse de la luz del crepúsculo para localizar a incautos objetivos, todos los tiradores de los Marines conocen esos versos marineros que, en versión ligeramente modificada, dicen:
[i]"El anochecer rojizo es del francotirador el mejor amigo".[/i]
Los amaneceres lentos, cuando los cielos se tiñen de rosa, rojo y púrpura, incitan a los perseguidos a abandonar la protección de los árboles o de la maleza demasiado pronto. La 1ª oscuridad es una ilusión, pues el espacio próximo al emboscado aparece más oscuro a sus ojos que a los del tirador que le observa desde la distancia.
Durante un crepúsculo rojizo el perseguido tiene la falsa impresión de que ya no es visible para quien lo tiene en su punto de mira.
[b]Bengalas.[/b] Debemos saber reconocer el ruido característico de un lanzador de bengalas y echarnos al suelo antes de que se ilumine el terreno. Si ya nos ha iluminado, tenemos una décima de segundo para lanzarnos al suelo. El súbito resplandor cegará momentáneamente a los observadores enemigos (recordar que les habrá afectado a su visión nocturna). Nos moveremos en el momento que se apague la bengala. Si lo que nos sorprende es una bengala terrestre, debemos salir rápida y silenciosamente de la zona iluminada. También pueden sorprendernos al cruzar un obstáculo (alambrada, muro, ruinas, etc.), en tal caso nos agacharemos permaneciendo lo más inmóvil posible.
[b]Olfato.[/b] El aliento, un producto de higiene personal, el lubricante del arma, etc., puede delatar nuestra posición, o la de nuestro oponente. Durante la IIaGM. los francotiradores rusos y alemanes se descubrían mutuamente por el olor de sus respectivas raciones de campaña (crema de remolacha los rusos y repollo fermentado los alemanes). En Vietnam ocurría lo mismo con el olor del sudor del americano típico.