Mensaje por IVAN-HK » 01 Feb 2007 18:45
Gracias a su efecto "espejo", HAARP puede dirigir sus efectos antes descritos a cualquier parte del planeta. Y es ahí donde radica su enorme contradicción. Por una parte, HAARP podría intensificar lluvias en zonas secas del planeta, pero también crear devastadoras tormentas. Podría calentar una zona concreta del planeta para aprovechar tierras de cultivo, pero también prolongar sequías en los lugares más áridos del globo y con mayores problemas para el abastecimiento de agua y alimentos para los pobladores cercanos. HAARP podría ser la respuesta de la ciencia al calentamiento global producido por la acción del hombre y la salvación de pueblos enteros, pero en manos de genocidas imperialistas (como la burguesía estadounidense) podría provocar acontecimientos aparentemente naturales que aniquilaran territorio "enemigo" para su posterior colonización y aprovechamiento. Algunos expertos ven en HAARP mayor peligro que en el arsenal nuclear existente actualmente en el mundo. Este proyecto, para algunos, es parte de un programa espacial de carácter militar, que aún desarrollándose aparentemente por separado de aquel, la combinación de ambos es apocalíptica. HAARP, junto con Spacelab y los cohetes espaciales, puede producir una cantidad tal de energía compuesta de partículas eléctricas y láser absolutamente inquietante, llegando a provocar, según algunos aunque está por corroborar- explosiones atómicas en cualquier parte del planeta que se propongan. Los hay que no descartan que incluso tenga efectos tectónicos, ya que incluso se culpó a HAARP del devastador tsunami que arrasó las costas de Indonesia, India, y demás países bañados por el Océano Indico. Es tremendamente prematuro y exagerado afirmar tal cosa, aunque si así fuera nos encontraríamos ante el arma militar más total de la historia de la humanidad. Pero, como es más probable, al ser el tsunami un efecto completamente natural, HAARP podría minimizar sus efectos. Tanto HAARP como la nanotecnología, como el plasma artificial, podrían permitir a los seres humanos, a través de la tecnología, controlar a la naturaleza. Incluso controlar a la respuesta que la naturaleza nos está dando debido a nuestros continuos ataques hacia ella. El peligro está en que HAARP no sea una defensa o un medio de negociación con la naturaleza, sino una forma de manipularla para la guerra, declarada o no, fría o caliente, contra un ejército o contra un pueblo indefenso. Sólo el Pentágono sabe la verdad detrás de HAARP (si fuera un conspiranoico, pensaría que todos los huracanes que se forman cerca de Cuba son artificiales, y que el desastre de Nueva Orleáns fue debido al mal uso de la fuerza desmedida de HAARP, pero la razón me obliga a desistir sobre estas elucubraciones).
Gracias a su efecto "espejo", HAARP puede dirigir sus efectos antes descritos a cualquier parte del planeta. Y es ahí donde radica su enorme contradicción. Por una parte, HAARP podría intensificar lluvias en zonas secas del planeta, pero también crear devastadoras tormentas. Podría calentar una zona concreta del planeta para aprovechar tierras de cultivo, pero también prolongar sequías en los lugares más áridos del globo y con mayores problemas para el abastecimiento de agua y alimentos para los pobladores cercanos. HAARP podría ser la respuesta de la ciencia al calentamiento global producido por la acción del hombre y la salvación de pueblos enteros, pero en manos de genocidas imperialistas (como la burguesía estadounidense) podría provocar acontecimientos aparentemente naturales que aniquilaran territorio "enemigo" para su posterior colonización y aprovechamiento. Algunos expertos ven en HAARP mayor peligro que en el arsenal nuclear existente actualmente en el mundo. Este proyecto, para algunos, es parte de un programa espacial de carácter militar, que aún desarrollándose aparentemente por separado de aquel, la combinación de ambos es apocalíptica. HAARP, junto con Spacelab y los cohetes espaciales, puede producir una cantidad tal de energía compuesta de partículas eléctricas y láser absolutamente inquietante, llegando a provocar, según algunos aunque está por corroborar- explosiones atómicas en cualquier parte del planeta que se propongan. Los hay que no descartan que incluso tenga efectos tectónicos, ya que incluso se culpó a HAARP del devastador tsunami que arrasó las costas de Indonesia, India, y demás países bañados por el Océano Indico. Es tremendamente prematuro y exagerado afirmar tal cosa, aunque si así fuera nos encontraríamos ante el arma militar más total de la historia de la humanidad. Pero, como es más probable, al ser el tsunami un efecto completamente natural, HAARP podría minimizar sus efectos. Tanto HAARP como la nanotecnología, como el plasma artificial, podrían permitir a los seres humanos, a través de la tecnología, controlar a la naturaleza. Incluso controlar a la respuesta que la naturaleza nos está dando debido a nuestros continuos ataques hacia ella. El peligro está en que HAARP no sea una defensa o un medio de negociación con la naturaleza, sino una forma de manipularla para la guerra, declarada o no, fría o caliente, contra un ejército o contra un pueblo indefenso. Sólo el Pentágono sabe la verdad detrás de HAARP (si fuera un conspiranoico, pensaría que todos los huracanes que se forman cerca de Cuba son artificiales, y que el desastre de Nueva Orleáns fue debido al mal uso de la fuerza desmedida de HAARP, pero la razón me obliga a desistir sobre estas elucubraciones).