Mensaje por daorma » 05 Mar 2007 13:40
El otro gran proyecto de H&K era un rifle llamado HK36 (!no G36!), enmarcado en el programa internacional ACR (Advanced Combat Rifle). De nuevo hacía uso extensivo de materiales sintéticos, y por ello era sumamente ligero pra la época (3,1 kg), con una longitud de 89 cm. Empleaba el sistema de acerrojamiento por rodillos del CETME (y del G3) y su mecanismo era convencional, nada novedoso. Diseñado par disparar un proyectil del calibre 4,56 x 36 mm, con un peso de 3,5 g (54 grain) y punta Löffelspitz (a posteriori declarada ilegal por la Convención de Ginebra debido a las horribles heridas que producía al reventar en el cuerpo del objetivo). La velocidad de salida era modestilla, unos 780 m/s, pero esto le hacía muy controlable y con un retroceso mínimo que permitía cadencias de tiro de hasta 1100 rpm. El visor era óptico y la palanca del selector de tiro, ambidiestra, caracteres ambos que heredaría años después el G36. No obstante, en 1976 H&K decidió aparcar el HK36 para dedicarse de lleno a otro candidato del proyecto ACR: el G11, único sistema de armas operativo capaz de disparar "caseless ammuinition", esto es, proyectiles sin vaina.
Con el G11, H&K pasó el resto de los 70 y gran parte de los 80 avanzando en la dirección equivocada. El G11 tenía virtudes muy notables como gran capacidad de munición, proyectiles de bajo peso y posibilidad de soltar ráfagas de 3 rounds a 2000 rpm, y era un diseño que prometía. En dura competencia con otros simlares de Colt, AAI y Steyr, muchos aún consideran al G11 como el mejor de todos los candidatos ACR, y por ello se le conoce muchas veces como H&K ACR. De cualquier manera, sus fallos eran también estrepitosos. El arma era extremadamente compleja incluso para los estándares actuales, lo que hacía el mantenimiento y la reparación de la misma difíciles y costosos. Además, los ingenieros alemanes subestimaron el papel de la vaina expulsada como medio de llevar el calor del disparo fuera de la recámara. En fuego automático, la munición sin vaina del G11 elevaba de tal modo la temperatura del ánima que no era infrecuente el que se produjeran disparos accidentales. Este problema se solucionó hasta cierto punto bajando el ROF del rifle y empleando un propulsor que ardiese a menor temperatura. En 1990 el G11 tenía ya un nivel de confianza más que bueno y fue preseleccionado para sustituir a los viejos G3 de la Bundeswehr, pero con la caída del Muro en 1989 los alemanes heredaron, junto a los problemas económicos de la mitad Este, un buen número de Kalashnikovs que dejaron aparcado el proyecto. Sin respaldo oficial, H&K no tuvo más remedio que abandonar el proyecto. Según los soldados alemanes S. Thorsten y H. Burkert, hay algunos G11 en servicio con la Fernspäher (Unidad de Reconocimiento de Elite), e incluso en la KSK, pero este punto no está del todo confirmado.
A pesar de todo, el dinero y esfuerzo invertido en estos proyectos no demasiado afortunados no cayó en saco roto. En 1990, H&K aceptó el encargo de la Bundeswehr de desarrollar un nuevo sistema de armas. Debía ser un rifle de asalto ligero, económico y de diseño convencional (no bull-pup). La experiencia de la VP70, el HK36 y el G11 fueron claves en este proyecto, el HK50, que pese a todo no dejaba de ser sino una creación completamente nueva con influencias del viejo HK36 y del americano Stoner Armalite AR-18. En 1995, compitiendo con otros fabricantes, el HK50 fue seleccionado como digno sustituto del veterano G3. Los militares alemanes lo denominaron Heckler und Kock Gewehr 36, abreviado HK G36. Había nacido el arma más prometedora de principios del siglo XXI.
El otro gran proyecto de H&K era un rifle llamado HK36 (!no G36!), enmarcado en el programa internacional ACR (Advanced Combat Rifle). De nuevo hacía uso extensivo de materiales sintéticos, y por ello era sumamente ligero pra la época (3,1 kg), con una longitud de 89 cm. Empleaba el sistema de acerrojamiento por rodillos del CETME (y del G3) y su mecanismo era convencional, nada novedoso. Diseñado par disparar un proyectil del calibre 4,56 x 36 mm, con un peso de 3,5 g (54 grain) y punta Löffelspitz (a posteriori declarada ilegal por la Convención de Ginebra debido a las horribles heridas que producía al reventar en el cuerpo del objetivo). La velocidad de salida era modestilla, unos 780 m/s, pero esto le hacía muy controlable y con un retroceso mínimo que permitía cadencias de tiro de hasta 1100 rpm. El visor era óptico y la palanca del selector de tiro, ambidiestra, caracteres ambos que heredaría años después el G36. No obstante, en 1976 H&K decidió aparcar el HK36 para dedicarse de lleno a otro candidato del proyecto ACR: el G11, único sistema de armas operativo capaz de disparar "caseless ammuinition", esto es, proyectiles sin vaina.
Con el G11, H&K pasó el resto de los 70 y gran parte de los 80 avanzando en la dirección equivocada. El G11 tenía virtudes muy notables como gran capacidad de munición, proyectiles de bajo peso y posibilidad de soltar ráfagas de 3 rounds a 2000 rpm, y era un diseño que prometía. En dura competencia con otros simlares de Colt, AAI y Steyr, muchos aún consideran al G11 como el mejor de todos los candidatos ACR, y por ello se le conoce muchas veces como H&K ACR. De cualquier manera, sus fallos eran también estrepitosos. El arma era extremadamente compleja incluso para los estándares actuales, lo que hacía el mantenimiento y la reparación de la misma difíciles y costosos. Además, los ingenieros alemanes subestimaron el papel de la vaina expulsada como medio de llevar el calor del disparo fuera de la recámara. En fuego automático, la munición sin vaina del G11 elevaba de tal modo la temperatura del ánima que no era infrecuente el que se produjeran disparos accidentales. Este problema se solucionó hasta cierto punto bajando el ROF del rifle y empleando un propulsor que ardiese a menor temperatura. En 1990 el G11 tenía ya un nivel de confianza más que bueno y fue preseleccionado para sustituir a los viejos G3 de la Bundeswehr, pero con la caída del Muro en 1989 los alemanes heredaron, junto a los problemas económicos de la mitad Este, un buen número de Kalashnikovs que dejaron aparcado el proyecto. Sin respaldo oficial, H&K no tuvo más remedio que abandonar el proyecto. Según los soldados alemanes S. Thorsten y H. Burkert, hay algunos G11 en servicio con la Fernspäher (Unidad de Reconocimiento de Elite), e incluso en la KSK, pero este punto no está del todo confirmado.
A pesar de todo, el dinero y esfuerzo invertido en estos proyectos no demasiado afortunados no cayó en saco roto. En 1990, H&K aceptó el encargo de la Bundeswehr de desarrollar un nuevo sistema de armas. Debía ser un rifle de asalto ligero, económico y de diseño convencional (no bull-pup). La experiencia de la VP70, el HK36 y el G11 fueron claves en este proyecto, el HK50, que pese a todo no dejaba de ser sino una creación completamente nueva con influencias del viejo HK36 y del americano Stoner Armalite AR-18. En 1995, compitiendo con otros fabricantes, el HK50 fue seleccionado como digno sustituto del veterano G3. Los militares alemanes lo denominaron Heckler und Kock Gewehr 36, abreviado HK G36. Había nacido el arma más prometedora de principios del siglo XXI.