Mensaje por jrdc1 » 28 Oct 2008 00:09
Buenas!
Básicamente, me ha hecho dudar que la deformación sea asimétrica. Eso, en principio, implica que el cartucho sólo está apoyado, o contenido, por un lado, dejándo el otro libre (el que dilata y se rasga). Por otro lado, la diferencia de diámetros entre un 9x19 y un .40S&W es de 2 centésimas de pulgada (.38/.40) lo que equivale a .5mm, y me parecía que la deformación de la vaina era superior a eso.
En resumen, que apostaba a una aguja percutora gripada en el cerrojo, que golpea el fulminante al iniciar el arrastre desde el cargador, y provoca el disparo mucho antes de recamarar el cartucho. Eso explicaba la deformación lateral (se apoya/contiene en el cargador y los cartuchos inferiores), la perforación del fulminante (al producirse el disparo con tanta antelación, el cerrojo todavía está abierto; el proyectil sale pero con muy poca fuerza, posiblemente emboca la rampa y sale o se queda dentro del cañón, los gases salen por la ventan expulsora sin causar daño y, al final, el muelle de la corredera hace su trabajo y cierra la recámara, golpeando la aguja el fulminante ya percutido, agujereandolo.
Como veis, una auténtica máquina de Goldberg para algo tan sencillo como una confusión de calibres. Es lo que pasa por ver fantasmas a todas horas. :-)
Saludos
Buenas!
Básicamente, me ha hecho dudar que la deformación sea asimétrica. Eso, en principio, implica que el cartucho sólo está apoyado, o contenido, por un lado, dejándo el otro libre (el que dilata y se rasga). Por otro lado, la diferencia de diámetros entre un 9x19 y un .40S&W es de 2 centésimas de pulgada (.38/.40) lo que equivale a .5mm, y me parecía que la deformación de la vaina era superior a eso.
En resumen, que apostaba a una aguja percutora gripada en el cerrojo, que golpea el fulminante al iniciar el arrastre desde el cargador, y provoca el disparo mucho antes de recamarar el cartucho. Eso explicaba la deformación lateral (se apoya/contiene en el cargador y los cartuchos inferiores), la perforación del fulminante (al producirse el disparo con tanta antelación, el cerrojo todavía está abierto; el proyectil sale pero con muy poca fuerza, posiblemente emboca la rampa y sale o se queda dentro del cañón, los gases salen por la ventan expulsora sin causar daño y, al final, el muelle de la corredera hace su trabajo y cierra la recámara, golpeando la aguja el fulminante ya percutido, agujereandolo.
Como veis, una auténtica máquina de Goldberg para algo tan sencillo como una confusión de calibres. Es lo que pasa por ver fantasmas a todas horas. :-)
Saludos