Mensaje por Eugenia » 14 Nov 2012 20:25
Si, por desgracia, es preciso defenderse de un criminal armado y experimentado, claro que puedes liquidarlo con un .22 LR o con un 6.35/.25 Auto, pero como se ha dicho aquí miles de veces, el calibre mínimo para defensa personal con arma corta es el 9 Corto/.380 Auto o bien el .38 Special, aunque sin duda es mejor un 9 mm. Luger, un .40 S&W o un .45 Auto en pistola o un .357 Mag. en revólver, para quien pueda y sepa controlar este calibre sin problemas. Lo de los tiros al aire está muy bien para contarlo aquí, tranquilamente delante de un ordenador, pero, para éso, ¿por qué no una pistola detonadora?. Y si el malo no se asusta y sale corriendo, lo del segundo tiro en la pantorrilla es de risa, porque en una situación de tal tensión y peligro, el ingenuo que piense así estará herido o muerto antes de que, una vez comprobado que su tiro al aire al único que ha dañado ha sido a un pájaro que pasaba por allí, decida apuntar a la pierna del agresor. Si la vida propia o ajena está en peligro, tiros al centro de masas, hasta que el criminal deje de constituír una amenaza. Lo demás, en mi opinión, son conversaciones de salón, totalmente fuera de la dura realidad y que no calibran el peligro que supone un criminal decidido a hacer daño.
Si, por desgracia, es preciso defenderse de un criminal armado y experimentado, claro que puedes liquidarlo con un .22 LR o con un 6.35/.25 Auto, pero como se ha dicho aquí miles de veces, el calibre mínimo para defensa personal con arma corta es el 9 Corto/.380 Auto o bien el .38 Special, aunque sin duda es mejor un 9 mm. Luger, un .40 S&W o un .45 Auto en pistola o un .357 Mag. en revólver, para quien pueda y sepa controlar este calibre sin problemas. Lo de los tiros al aire está muy bien para contarlo aquí, tranquilamente delante de un ordenador, pero, para éso, ¿por qué no una pistola detonadora?. Y si el malo no se asusta y sale corriendo, lo del segundo tiro en la pantorrilla es de risa, porque en una situación de tal tensión y peligro, el ingenuo que piense así estará herido o muerto antes de que, una vez comprobado que su tiro al aire al único que ha dañado ha sido a un pájaro que pasaba por allí, decida apuntar a la pierna del agresor. Si la vida propia o ajena está en peligro, tiros al centro de masas, hasta que el criminal deje de constituír una amenaza. Lo demás, en mi opinión, son conversaciones de salón, totalmente fuera de la dura realidad y que no calibran el peligro que supone un criminal decidido a hacer daño.