Mensaje por feng sui » 14 Oct 2018 21:54
Es lamentable, muy lamentable.
Estos accidentes, como todos, tienen unas causas que, en resumen, se reducen a una.
La impericia.
Eso de "imprudencia en el uso del arma" no deja de ser un término jurídico. Salvo que, por reducción, lleguemos a la conclusión de que es una imprudencia manejar un artefacto potencialmente peligroso sin la adecuada preparación,
En muchos,en muchísimos, la gente ha pasado de la escopeta al rifle sin saber lo que tiene realmente entre las manos.
Conceptos como el alcance, la balística y el funcionamiento del arma y sus mecanismos de seguridad, les vienen demasiado grandes. De igual modo, los conceptos y pautas del uso seguro, le son parcial o totalmente desconocidos.
La "puesta a tiro" que se recibe al comprar el rifle, raramente pasa de un simple colimado.
La gente cambia de munición sin poner a punto el arma.
Campos de tiro en los que se pueda adquirir soltura en el manejo del arma o, simplemente, ponerla a punto son entre escasos e inexistentes, puesto que pocas provincias disponen de alguno adecuado y, no digamos accesible.
Con esos ingredientes, realmente es milagroso que no ocurran más accidentes que trunquen vidas y familias pues, aparte de la víctima y su entorno, el causante del disparo y su entorno vivirán una pesadilla.
A ver si las Federaciones de Caza, se implican seriamente y promueven que, al menos, se autoricen campos de tiro provisionales para poner a punto las armas antes de cada temporada y se imparta unos mínimos conocimientos a los cazadores. Y, aunque suene autoritario, que sea obligatorio pasar con cierta periodicidad e indispensable para las nuevas licencias.
Porque, estaremos de acuerdo que, el temario y los exámenes para obtener la licencia de armas de caza, no deja de ser un simplicísimo trámite, sin valor formativo alguno, que no garantiza que por el simple hecho de saber montar y desmontar una paralela y pegar un par de tiros, se está capacitado para manejar un rifle con un mínimo de seguridad.
Es lamentable, muy lamentable.
Estos accidentes, como todos, tienen unas causas que, en resumen, se reducen a una.
La impericia.
Eso de "imprudencia en el uso del arma" no deja de ser un término jurídico. Salvo que, por reducción, lleguemos a la conclusión de que es una imprudencia manejar un artefacto potencialmente peligroso sin la adecuada preparación,
En muchos,en muchísimos, la gente ha pasado de la escopeta al rifle sin saber lo que tiene realmente entre las manos.
Conceptos como el alcance, la balística y el funcionamiento del arma y sus mecanismos de seguridad, les vienen demasiado grandes. De igual modo, los conceptos y pautas del uso seguro, le son parcial o totalmente desconocidos.
La "puesta a tiro" que se recibe al comprar el rifle, raramente pasa de un simple colimado.
La gente cambia de munición sin poner a punto el arma.
Campos de tiro en los que se pueda adquirir soltura en el manejo del arma o, simplemente, ponerla a punto son entre escasos e inexistentes, puesto que pocas provincias disponen de alguno adecuado y, no digamos accesible.
Con esos ingredientes, realmente es milagroso que no ocurran más accidentes que trunquen vidas y familias pues, aparte de la víctima y su entorno, el causante del disparo y su entorno vivirán una pesadilla.
A ver si las Federaciones de Caza, se implican seriamente y promueven que, al menos, se autoricen campos de tiro provisionales para poner a punto las armas antes de cada temporada y se imparta unos mínimos conocimientos a los cazadores. Y, aunque suene autoritario, que sea obligatorio pasar con cierta periodicidad e indispensable para las nuevas licencias.
Porque, estaremos de acuerdo que, el temario y los exámenes para obtener la licencia de armas de caza, no deja de ser un simplicísimo trámite, sin valor formativo alguno, que no garantiza que por el simple hecho de saber montar y desmontar una paralela y pegar un par de tiros, se está capacitado para manejar un rifle con un mínimo de seguridad.