El primer corzo.
Y con historia "fermosa".
Quedo con mi maestro cazador, Cutis, para que se venga a acompañarme al rececho y, maldita sea, el Santa se me queda tuerto.
El visor me da la sorpresa de haber pasado a mejor vida a consecuencia de una desafortunada caída, mientras preparaba el equipo.
Cutis, claro está, había venido desarmado pero, de guasón vino como es natural en él.
Entre risas, bromas y un cierto cabreo con mis manos de queso, agarro el el Puma y digo "vamos para el monte", más que nada para tener garantías de que Cutis estaría callado un buen rato,
Como ya tenía localizado un rincón por donde campeaba un corzo, nos fuimos directos al lugar y nos apostamos en una cuneta-talud del cortafuegos.
Pasan unas horas aguantando miradas burlonas y esperando si aparece el corzo y, de repente, vemos unas orejas y unas cuernas asomando por el linde del bosquecillo de pinos.
El bicho olisquea y pega unas ladras. Poco a poco, se va relajando y sale de la espesura,
Amartillo el Puma y le apunto.
A unos 100 mts, el punto rojo, tapaba casi todo el corzo, sólo asomaba la cabeza y algo del cuarto trasero.
Espero a que me ofrezca su mejor perfil, subo el punto para tapar la cabeza y ver las patas por debajo y....
¡¡PUMM!! El Puma rugió.
Corzo al suelo y Cutis con cara de "si no lo veo, no lo creo".
No se que me produjo mayor placer, cobrar el corzo o hacer callar a Cutis.
Y, aquí os dejo a la victima del lance.
El primer corzo.
Y con historia "fermosa".
Quedo con mi maestro cazador, Cutis, para que se venga a acompañarme al rececho y, maldita sea, el Santa se me queda tuerto.
El visor me da la sorpresa de haber pasado a mejor vida a consecuencia de una desafortunada caída, mientras preparaba el equipo.
Cutis, claro está, había venido desarmado pero, de guasón vino como es natural en él.
Entre risas, bromas y un cierto cabreo con mis manos de queso, agarro el el Puma y digo "vamos para el monte", más que nada para tener garantías de que Cutis estaría callado un buen rato,
Como ya tenía localizado un rincón por donde campeaba un corzo, nos fuimos directos al lugar y nos apostamos en una cuneta-talud del cortafuegos.
Pasan unas horas aguantando miradas burlonas y esperando si aparece el corzo y, de repente, vemos unas orejas y unas cuernas asomando por el linde del bosquecillo de pinos.
El bicho olisquea y pega unas ladras. Poco a poco, se va relajando y sale de la espesura,
Amartillo el Puma y le apunto.
A unos 100 mts, el punto rojo, tapaba casi todo el corzo, sólo asomaba la cabeza y algo del cuarto trasero.
Espero a que me ofrezca su mejor perfil, subo el punto para tapar la cabeza y ver las patas por debajo y....
¡¡PUMM!! El Puma rugió.
Corzo al suelo y Cutis con cara de "si no lo veo, no lo creo".
No se que me produjo mayor placer, cobrar el corzo o hacer callar a Cutis. :lol: :lol: :lol:
Y, aquí os dejo a la victima del lance.