Mensaje por agustiniglesia » 02 Feb 2016 19:41
Habiendo disfrutando de un buen día de caza y después de haber papeado bien, acompañado de un buen colega decidimos salir un ratito para así campear un poco nuestros perros, (habíamos cazado con los perritos de los compañeros de coto) eran pasadas las 5 de la tarde y nos curramos una manita de 500 metros de largo, uno por cada lado de un pinar y en el mayor silencio posible, estando en estas consideraciones y como mi colega tenia que reunirse conmigo donde yo remataba la mano me senté a esperarlo, lo hice sobre una piedra muy aparente con el arma terciada en las piernas, sobre los muslos, vi como un movimiento entre las escobas y me quede perplejo y vacilante, con mucho cuidado me eche el rifle al ristre y mira que te mira me canse de tenerlo en posición de tiro con lo que muy despacito lo volví a bajar a su posición de descanso y rasca otra vez que se mueve lo que no era capaz de ver a unos 65 metros, creo yo que no seria mucho mas, vuelta la burra al trigo, mira que te mira y me pareció vislumbrar unas orejitas de gran tamaño entre las ramas de las escobas, en nuestra tierra también le dicen calabones y no me atrevo a hacer fuego, con estas mi colega que se acerca animando a su podenquita y ete aquí que una cosa sale pitando por delante de un servidor a la velocidad del rayo y se pierde en el monte de pinos.
Después me reía yo solo, es que así de pronto no sabia que decirle a mi compañero, cuando me pregunto el porque de no haber quemado a la cierva.
Habiendo disfrutando de un buen día de caza y después de haber papeado bien, acompañado de un buen colega decidimos salir un ratito para así campear un poco nuestros perros, (habíamos cazado con los perritos de los compañeros de coto) eran pasadas las 5 de la tarde y nos curramos una manita de 500 metros de largo, uno por cada lado de un pinar y en el mayor silencio posible, estando en estas consideraciones y como mi colega tenia que reunirse conmigo donde yo remataba la mano me senté a esperarlo, lo hice sobre una piedra muy aparente con el arma terciada en las piernas, sobre los muslos, vi como un movimiento entre las escobas y me quede perplejo y vacilante, con mucho cuidado me eche el rifle al ristre y mira que te mira me canse de tenerlo en posición de tiro con lo que muy despacito lo volví a bajar a su posición de descanso y rasca otra vez que se mueve lo que no era capaz de ver a unos 65 metros, creo yo que no seria mucho mas, vuelta la burra al trigo, mira que te mira y me pareció vislumbrar unas orejitas de gran tamaño entre las ramas de las escobas, en nuestra tierra también le dicen calabones y no me atrevo a hacer fuego, con estas mi colega que se acerca animando a su podenquita y ete aquí que una cosa sale pitando por delante de un servidor a la velocidad del rayo y se pierde en el monte de pinos.
Después me reía yo solo, es que así de pronto no sabia que decirle a mi compañero, cuando me pregunto el porque de no haber quemado a la cierva.