Mensaje por huronescazan » 23 Ago 2014 12:21
En esto de los fieles compañeros de caza, se dan casos, que como en otros aspectos de la vida, no tienen explicación.
Un día de servicio, paso por una perrera y había una pointer, preciosa de estampa, uno de los perros mas bonitos que se puede uno imaginar; me vengo a casa y todo eran darle vueltas a la pobre perra, así que por la tarde la mujer, negra ya de escucharme, me alentó a que fuesemos por ella.
Rellenamos todos los documentos y perra para casa, entonces tenía yo un Drathar macho, el cual como todos los testaduros alemanes no lo hacía mal.
Primera salida al campo y perra limpiandome las botas y pantalones todo el día, no se despegaba de mi, era tal la querencia que había veces que ya molestaba, así que imaginaros la alegría que me invadía el cuerpo.
Pues bien, para colmo de los males, en las fiestas del barrio, a los graciosos mozos, no se le ocurre otra cosa que tirar varios cohetes por encima de la pared del patio, cayendo justo donde estaba el animal amarrado, fue el colmo; a la semana siguiente ya no sólo era limpiar los pantalones y botas, sino que al oir algún disparo salía corriendo en dirección contraria por lo menos doscientos metros; un cazador mayor de la cuadrilla, me decía, paciencia, que la perra tiene que terminar cazando.
Salida a primeros de Octubre a la Mancha, concretamente a la zona de Alpera, no lo olvidaré, les dije a la cuadrilla de quedarme un poco solitario para ver si podía hacer algo con la perra; aún recuerdo y se me ponen los vellos de punta, fue empezar a cazar y al entrar a una viña, el drathar se queda de muestra, pero es que miro a mi alrededor y al no ver la perra, me vuelvo y la veo a unos diez metros trás de mi completamente fija de muestra con otra liebre, no sabía a cual de los perros hacerle caso, me decido por lo mas natural ayudar un poco a la perra, fue la mejor de los remedios y que conste que falle la liebre, pero señores, la perra comenzó a cazar y a demostrar lo que un pointer puede dar de si y hasta sus últimos días que trás una liebre chocó con una cepa de viña en Villanueva de la Fuente, rompiendose una costilla y perforandole el estomago, me dejó sólo con inmejorables recuerdos.
Viva mi fiel compañera Tina, donde quiera que esté, una perra en principio asustona que después demostró que a los animales con tiempo y caza, todos son estupendos compañeros de nuestra afición.
Así que dale tiempo al perro y ya verás como al final te alegrarás.
En esto de los fieles compañeros de caza, se dan casos, que como en otros aspectos de la vida, no tienen explicación.
Un día de servicio, paso por una perrera y había una pointer, preciosa de estampa, uno de los perros mas bonitos que se puede uno imaginar; me vengo a casa y todo eran darle vueltas a la pobre perra, así que por la tarde la mujer, negra ya de escucharme, me alentó a que fuesemos por ella.
Rellenamos todos los documentos y perra para casa, entonces tenía yo un Drathar macho, el cual como todos los testaduros alemanes no lo hacía mal.
Primera salida al campo y perra limpiandome las botas y pantalones todo el día, no se despegaba de mi, era tal la querencia que había veces que ya molestaba, así que imaginaros la alegría que me invadía el cuerpo.
Pues bien, para colmo de los males, en las fiestas del barrio, a los graciosos mozos, no se le ocurre otra cosa que tirar varios cohetes por encima de la pared del patio, cayendo justo donde estaba el animal amarrado, fue el colmo; a la semana siguiente ya no sólo era limpiar los pantalones y botas, sino que al oir algún disparo salía corriendo en dirección contraria por lo menos doscientos metros; un cazador mayor de la cuadrilla, me decía, paciencia, que la perra tiene que terminar cazando.
Salida a primeros de Octubre a la Mancha, concretamente a la zona de Alpera, no lo olvidaré, les dije a la cuadrilla de quedarme un poco solitario para ver si podía hacer algo con la perra; aún recuerdo y se me ponen los vellos de punta, fue empezar a cazar y al entrar a una viña, el drathar se queda de muestra, pero es que miro a mi alrededor y al no ver la perra, me vuelvo y la veo a unos diez metros trás de mi completamente fija de muestra con otra liebre, no sabía a cual de los perros hacerle caso, me decido por lo mas natural ayudar un poco a la perra, fue la mejor de los remedios y que conste que falle la liebre, pero señores, la perra comenzó a cazar y a demostrar lo que un pointer puede dar de si y hasta sus últimos días que trás una liebre chocó con una cepa de viña en Villanueva de la Fuente, rompiendose una costilla y perforandole el estomago, me dejó sólo con inmejorables recuerdos.
Viva mi fiel compañera Tina, donde quiera que esté, una perra en principio asustona que después demostró que a los animales con tiempo y caza, todos son estupendos compañeros de nuestra afición.
Así que dale tiempo al perro y ya verás como al final te alegrarás.