Mensaje por Vilipistoles » 16 May 2012 00:35
¡Mi primer corzo medalla de oro!
No he podido esperar más para escribirlo aquí, sé que éste hilo és solo para trofeos homologados, pero la mía está en camino. Aunque me lo homologa el mismo taxidermista que me lo diseca y tardará 3 o 4 meses, tened por seguro que cuando llegue el momento colgaré las fotos pertinentes.
El caso es que me tocó una anilla para macho de corzo en mi coto y yo con mi inexperiencia con los recechos dada mi corta edad de 24 años y sobretodo dado que es la primera vez que consigo una anilla, me dispuse a darle caza. Tuve suerte de compañeros de caza más veteranos que me aconsejaron y acompañaron, en especial de uno de ellos que me acompañó casi todos los días y me fue enseñando donde salen, a qué horas, que tipo de prados les gustan más, que fase lunar es más favorable... El caso es que después de un mes de salir a menudo, verlos, controlarlos y en algún caso tirarle a alguno y fallarlo (de lo cual ahora me alegro infinitamente) ayer, día de Sant Bonifaci patrón de mi pueblo y con la fase lunar a favor decidimos salir a por un macho muy bonito que teníamos controlado previamente.
Quedamos a las 5:45 de la mañana y entre una cosa y la otra a las 6:00 salíamos hacia allí, a eso de las 6:20 estábamos sobre el terreno y a las 6:30 en el lugar desde donde efectuaríamos el disparo, no tuvimos que andar más de 50 o 60 metros hasta llegar a un sitio donde se divisaran bien los prados y a una distancia aceptable para el tiro, el viento, como es natural a ésa hora en ésa zona ya que es de vientos topográficos soplaba hacia arriba lo cual nos era favorable y no se hizo esperar, sobre las 6:35 o 6:40 hizo aparición el corzo más bonito y majestuoso que había visto en mi vida, un macho en la esquina opuesta del prado más próximo que teníamos bajo nosotros, a una distancia de 246 metros según el telémetro, sin pensar-lo mi compañero se echó al suelo y caló el bípode del rifle diciendo "quin cabirol més guapo" (que corzo tan bonito). Me decidí a cumplir mi cometido de ésa mañana, al introducir el bellísimo animal en el visor me regaló una imagen que tengo grabada en la retina, levantó la cabeza para arrancar una hoja de un roble y su gran cornamenta le tocaba la espalda alcanzando una postura más que perfecta para ser grabada en un rifle de calidad. Me dispuse a poner la retícula sobre él y cuándo ya lo tenía encuadrado iba a poner la cruz justo sobre su paletilla, en ése momento casi instintivamente mi dedo entró en el guarda montes y con solo un roce de mi dedo sobre el sensible gatillo "al pelo" del rifle de mi compañero al que yo no estoy acostumbrado escupió la bala sin esperar a que terminara de apuntarlo con exactitud, el animal se sentó y automáticamente después se levantó y se adentró en el arbolado que había entre prado y prado, corriendo bajé a intentar cobrar el animal el cuál encontramos a unos 25 o 30 metros de donde había recibido el disparo, tumbado, con la cabeza levantada escuchándonos, mi compañero lo agarró por el cuerno y yo me dispuse a sacar el cuchillo casi embobados por la belleza y majestuosidad de ese animal incluso en ese momento, en un descuido nuestro saltó intentando una huida de 15 o 20 metros en que tuvo que volver a sentarse debido a la gravedad de su herida, en ese momento sí que lo agarré con mi mano izquierda por su cuerno izquierdo, lo acaricié en el cuello y lo rematé entre la paletilla derecha y las costillas más altas directo al corazón con el propósito de que sufriera lo mínimo. No creo que olvide nunca el momento en que lo acaricié y aproveche con voz suave para decirle "tranquil bonic" (tranquilo bonito) es evidente que no me entendió ni se tranquilizó dada la situación, pero fue simplemente un acto de respeto hacia ése Señor del Bosque (en mayúsculas) que me acababa de dar uno de los momentos más bonitos y especiales como cazador que seguramente viviré en la vida y por descontado el mejor hasta el momento. Acto seguido lo saqué al prado y le ofrecí su ultima ramita de roble en agradecimiento una vez más por el maravilloso lance que me había regalado. Sólo un cazador en momentos como éste puede entender que los cazadores realmente amemos la naturaleza y en especial a los animales que abatimos.
Después le hicimos las correspondientes fotos, lo anillamos y nos dirigimos a la base de los agentes rurales los cuales anotaron los datos y a petición nuestra nos hicieron la medición no oficial pero muy aproximada que ellos realizaban hasta la temporada pasada de los trofeos, ahí confirmamos que era un oro con sus 122.825 puntos, lo siguiente fue llevarlo al taxidermista para que cogiera la cabeza y el trozo de piel que necesitara para disecarlo y rellenar el formulario para homologarlo y recibir la medalla correspondiente, por la tarde acabar de despellejarlo y guardarlo en el congelador para que mi abuela haga su maravilloso guiso de corzo y poder deleitarnos con los compañeros que me acompañaron en todo momento en ésta maravillosa experiencia.
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- Corzo
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¡Mi primer corzo medalla de oro!
No he podido esperar más para escribirlo aquí, sé que éste hilo és solo para trofeos homologados, pero la mía está en camino. Aunque me lo homologa el mismo taxidermista que me lo diseca y tardará 3 o 4 meses, tened por seguro que cuando llegue el momento colgaré las fotos pertinentes.
El caso es que me tocó una anilla para macho de corzo en mi coto y yo con mi inexperiencia con los recechos dada mi corta edad de 24 años y sobretodo dado que es la primera vez que consigo una anilla, me dispuse a darle caza. Tuve suerte de compañeros de caza más veteranos que me aconsejaron y acompañaron, en especial de uno de ellos que me acompañó casi todos los días y me fue enseñando donde salen, a qué horas, que tipo de prados les gustan más, que fase lunar es más favorable... El caso es que después de un mes de salir a menudo, verlos, controlarlos y en algún caso tirarle a alguno y fallarlo (de lo cual ahora me alegro infinitamente) ayer, día de Sant Bonifaci patrón de mi pueblo y con la fase lunar a favor decidimos salir a por un macho muy bonito que teníamos controlado previamente.
Quedamos a las 5:45 de la mañana y entre una cosa y la otra a las 6:00 salíamos hacia allí, a eso de las 6:20 estábamos sobre el terreno y a las 6:30 en el lugar desde donde efectuaríamos el disparo, no tuvimos que andar más de 50 o 60 metros hasta llegar a un sitio donde se divisaran bien los prados y a una distancia aceptable para el tiro, el viento, como es natural a ésa hora en ésa zona ya que es de vientos topográficos soplaba hacia arriba lo cual nos era favorable y no se hizo esperar, sobre las 6:35 o 6:40 hizo aparición el corzo más bonito y majestuoso que había visto en mi vida, un macho en la esquina opuesta del prado más próximo que teníamos bajo nosotros, a una distancia de 246 metros según el telémetro, sin pensar-lo mi compañero se echó al suelo y caló el bípode del rifle diciendo "quin cabirol més guapo" (que corzo tan bonito). Me decidí a cumplir mi cometido de ésa mañana, al introducir el bellísimo animal en el visor me regaló una imagen que tengo grabada en la retina, levantó la cabeza para arrancar una hoja de un roble y su gran cornamenta le tocaba la espalda alcanzando una postura más que perfecta para ser grabada en un rifle de calidad. Me dispuse a poner la retícula sobre él y cuándo ya lo tenía encuadrado iba a poner la cruz justo sobre su paletilla, en ése momento casi instintivamente mi dedo entró en el guarda montes y con solo un roce de mi dedo sobre el sensible gatillo "al pelo" del rifle de mi compañero al que yo no estoy acostumbrado escupió la bala sin esperar a que terminara de apuntarlo con exactitud, el animal se sentó y automáticamente después se levantó y se adentró en el arbolado que había entre prado y prado, corriendo bajé a intentar cobrar el animal el cuál encontramos a unos 25 o 30 metros de donde había recibido el disparo, tumbado, con la cabeza levantada escuchándonos, mi compañero lo agarró por el cuerno y yo me dispuse a sacar el cuchillo casi embobados por la belleza y majestuosidad de ese animal incluso en ese momento, en un descuido nuestro saltó intentando una huida de 15 o 20 metros en que tuvo que volver a sentarse debido a la gravedad de su herida, en ese momento sí que lo agarré con mi mano izquierda por su cuerno izquierdo, lo acaricié en el cuello y lo rematé entre la paletilla derecha y las costillas más altas directo al corazón con el propósito de que sufriera lo mínimo. No creo que olvide nunca el momento en que lo acaricié y aproveche con voz suave para decirle "tranquil bonic" (tranquilo bonito) es evidente que no me entendió ni se tranquilizó dada la situación, pero fue simplemente un acto de respeto hacia ése Señor del Bosque (en mayúsculas) que me acababa de dar uno de los momentos más bonitos y especiales como cazador que seguramente viviré en la vida y por descontado el mejor hasta el momento. Acto seguido lo saqué al prado y le ofrecí su ultima ramita de roble en agradecimiento una vez más por el maravilloso lance que me había regalado. Sólo un cazador en momentos como éste puede entender que los cazadores realmente amemos la naturaleza y en especial a los animales que abatimos.
Después le hicimos las correspondientes fotos, lo anillamos y nos dirigimos a la base de los agentes rurales los cuales anotaron los datos y a petición nuestra nos hicieron la medición no oficial pero muy aproximada que ellos realizaban hasta la temporada pasada de los trofeos, ahí confirmamos que era un oro con sus 122.825 puntos, lo siguiente fue llevarlo al taxidermista para que cogiera la cabeza y el trozo de piel que necesitara para disecarlo y rellenar el formulario para homologarlo y recibir la medalla correspondiente, por la tarde acabar de despellejarlo y guardarlo en el congelador para que mi abuela haga su maravilloso guiso de corzo y poder deleitarnos con los compañeros que me acompañaron en todo momento en ésta maravillosa experiencia.
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