Mensaje por Hoplon » 22 May 2015 13:37
Yo también puedo ofreceros una anecdota personal sobre los libros que van a parar a los libreros de viejo.
Cuando hice la "mili" vivía en una pensión, regentada por una señora que no tenía nada que envidiar al ama de D. Quijote en cuanto a desprecio por los libros.
Yo tenía un cuarto alquilado, y en un trastero me dejaban meter mis libros, hay que aclarar que yo no pagaba por dicho trastero y que lo usaba por pura tolerancia de la dueña. durante unas maniobras "Alfa" de un mes de duración dejé mi cuarto pagado y me fui: debía tener unos 200 libros, mas o menos, casi la mitad eran "comics", muchos americanos, de Will Eisner, Corben, Berni Wrigtson, europeos, aparte de los obvios Tintín Y Asterix, de Moebius, Carlso Giménez, José Ortiz... y los libros eran en su mayoría de os de lectura en el bachillerato, Cela, Torrente Ballester, Espronceda... y eso.
Al volver me encontré con que había tirado mis libros, para hacer sitio en el trastero, es decir, que los echó para meter unas fregonas y unos cepillos. Cuando le reproché lo que había hecho soltó una risotada y me dijo "me tomas el pelo, nadie puede leerse tantos libros, pero en fin, eres un buen chico, si tan mal te ha sentado no me pagues este mes". En su casa sólo había una biblia, que no leía, y un par de novelas de Corin Tellado.
Ni siquiera los había vendido, se los había regalado a un trapero a cambio de que se los llevara: fui a ver al trapero y este se los había llevado a un librero de viejo, el cual, cuando le expliqué el asunto, me dijo que teniendo en cuenta las circunstancias me los dejaba recuperar... a buen precio, a precio de amigo. Así que como no tenía dinero, me quedé sin libros, y ya de paso sin pensión, porque me fui-
España es un país abiertamente hostil al libro, y que desconfía del que lee: y no lo digo sólo por aquello de "Córdoba, ciudad bravía/ que entre antiguas y modernas/ tiene trescientas tabernas/ y ninguna librería", sino por lo que he vivido: sin salir de esa misma pensión, antes del "incidente", la patrona tenía una hija de unos 16 años, como yo tenía 19 muchas veces se metía en mi cuarto a charlar, y un día me pilló leyendo, en concreto recuerdo que era el libro "Campos de Castilla" de Machado: me preguntó que qué leía, yo le dije que un libro de poesía, y poniendo un gesto de rechazo y decepción me dijo: "-vale, ya entiendo, eres marica", yo le dije que en realidad no tenía nada que ver el leer poesía con la homosexualidad, pero creo que no quedó muy convencida.
Si lo pienso bien, igual incluso tuve suerte de que no me haya pasado nada peor.
Yo también puedo ofreceros una anecdota personal sobre los libros que van a parar a los libreros de viejo.
Cuando hice la "mili" vivía en una pensión, regentada por una señora que no tenía nada que envidiar al ama de D. Quijote en cuanto a desprecio por los libros.
Yo tenía un cuarto alquilado, y en un trastero me dejaban meter mis libros, hay que aclarar que yo no pagaba por dicho trastero y que lo usaba por pura tolerancia de la dueña. durante unas maniobras "Alfa" de un mes de duración dejé mi cuarto pagado y me fui: debía tener unos 200 libros, mas o menos, casi la mitad eran "comics", muchos americanos, de Will Eisner, Corben, Berni Wrigtson, europeos, aparte de los obvios Tintín Y Asterix, de Moebius, Carlso Giménez, José Ortiz... y los libros eran en su mayoría de os de lectura en el bachillerato, Cela, Torrente Ballester, Espronceda... y eso.
Al volver me encontré con que había tirado mis libros, para hacer sitio en el trastero, es decir, que los echó para meter unas fregonas y unos cepillos. Cuando le reproché lo que había hecho soltó una risotada y me dijo "me tomas el pelo, nadie puede leerse tantos libros, pero en fin, eres un buen chico, si tan mal te ha sentado no me pagues este mes". En su casa sólo había una biblia, que no leía, y un par de novelas de Corin Tellado.
Ni siquiera los había vendido, se los había regalado a un trapero a cambio de que se los llevara: fui a ver al trapero y este se los había llevado a un librero de viejo, el cual, cuando le expliqué el asunto, me dijo que teniendo en cuenta las circunstancias me los dejaba recuperar... a buen precio, a precio de amigo. Así que como no tenía dinero, me quedé sin libros, y ya de paso sin pensión, porque me fui-
España es un país abiertamente hostil al libro, y que desconfía del que lee: y no lo digo sólo por aquello de "Córdoba, ciudad bravía/ que entre antiguas y modernas/ tiene trescientas tabernas/ y ninguna librería", sino por lo que he vivido: sin salir de esa misma pensión, antes del "incidente", la patrona tenía una hija de unos 16 años, como yo tenía 19 muchas veces se metía en mi cuarto a charlar, y un día me pilló leyendo, en concreto recuerdo que era el libro "Campos de Castilla" de Machado: me preguntó que qué leía, yo le dije que un libro de poesía, y poniendo un gesto de rechazo y decepción me dijo: "-vale, ya entiendo, eres marica", yo le dije que en realidad no tenía nada que ver el leer poesía con la homosexualidad, pero creo que no quedó muy convencida.
Si lo pienso bien, igual incluso tuve suerte de que no me haya pasado nada peor.